Populismo socialista o Socialismo mesiánico: ¿Qué vive América del Sur?

diciembre 10, 2011

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Populismo socialista o Socialismo mesiánico: ¿Qué vive América del Sur?

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Caso DAHIK: ¡Prohibido olvidar!

septiembre 3, 2010

EL GRUPO NACIONAL DE LA DEUDA RECHAZA LA SOLICITUD DE AMNISTÍA PARA EL EX -VICEPRESIDENTE ALBERTO DAHIK

Hoy más que nunca:

¡Prohibido olvidar!

2 de septiembre del 2010

Los movimientos, organizaciones sociales y personas que integramos el Grupo Nacional de la Deuda, expresamos nuestra profunda preocupación y contrariedad por el inexplicable pedido de amnistía para el ex-vicepresidente Alberto Dahik Garzozi, prófugo de la justicia, por parte del presidente Rafael Correa Delgado, durante su informe anual a la nación, el 10 de agosto del 2010,

Es de conocimiento público que Alberto Dahik, ex vicepresidente del gobierno de Sixto Durán-Ballén, se fugó del país el 12 de octubre de 1995. El, siendo vicepresidente de la República, enfrentaba una orden de prisión tras ser acusado de peculado y enriquecimiento ilícito en el manejo de los fondos reservados, emitida por el presidente de la Corte Suprema de Justicia. También es de conocimiento de la sociedad que esta acción judicial se produjo porque el ex vice presidente Dahik confesó públicamente haber entregado dinero de los fondos reservados del estado para fines ajenos a la seguridad nacional, como fue el pago a varios legisladores para la aprobación de algunas leyes e incluso para alentar la privatización de la empresa telefónica. Además, existen pruebas de varias  cuentas secretas de fondos reservados en bancos privados y no en el Banco Central como mandaba la ley; cuentas que, adicionalmente, eran manejadas ilegalmente por los asesores o funcionarios de la Vicepresidencia de la República de ese entonces. Igualmente hay una larga lista de cheques girados arbitrariamente a favor de personas naturales y/o jurídicas.

Pero también consta que destacados periodistas y el  pueblo ecuatoriano, liderado por los movimientos y organizaciones sociales, denunciaron en su momento este acto de corrupción. Incluso tenemos que recordar que se constituyó una agrupación -el Movimiento Ciudadano Manos Limpias- para impulsar desde la sociedad civil la investigación y sanción de estos delitos.

Alberto Dahik fue, además, el cerebro y principal ejecutor  de las políticas neoliberales impuestas por el FMI en el marco del Consenso de Washington. Su accionar fue definitorio para la aplicación de varias leyes nefastas para el interés de la colectividad, incluso recurriendo a prácticas corruptas, como él mismo reconoció públicamente. Cabe mencionar en especial la Ley de Modernización (1993), orientada a impulsar la privatización de las empresas y servicios públicos, y la Ley General de Instituciones del Sistema Financiero (1994), que abrió las puertas al atraco bancario y a la grave crisis económica de 1999 y 2000. ¿Serán acaso estos méritos para el perdón y olvido?

Por otra parte, Alberto Dahik participó activamente en calidad de vicepresidente de la República en las renegociaciones de la deuda externa, que fueron perjudiciales al país. Vale aquí resaltar la renuncia al derecho de prescripción de la deuda comercial en diciembre de 1992 y la renuncia en 1993 a recomprar  dicha deuda al valor de mercado, en ese momento a 24% de su valor nominal; con estas operaciones se actualizó y volvió exigible una deuda inexistente, cuyo monto superaba los 6.000 millones de dólares. Por igual recordemos la conversión de todo el monto de la deuda pública comercial a Bonos Brady, en 1995, en condiciones contrarias al interés nacional. De esta manera se favoreció a los acreedores y se postró, una vez más, al pueblo ecuatoriano en la pobreza crónica. Ya lo dijo el ciudadano Rafael Correa, antes de ser presidente de la República, refiriéndose a dichos arreglos de la deuda, se actuó “todo en función de los acreedores”. ¿Las evidencias sacadas a luz por la Comisión para la Auditoria Integral del Crédito Público, constituida por el gobierno del presidente Correa en cumplimiento de las exigencias de transparencia y justicia de la sociedad ecuatoriana, no son pruebas suficientes?

En este caso se sintetiza lo ilícito y lo incorrecto. El caso Dahik representa un claro abuso del poder público, destinado a provocar una serie de transformaciones para reorganizar la sociedad y la economía en función de objetivos aperturistas y liberalizadores a ultranza, útiles a los intereses de reducidos grupos dominantes y transnacionales. Abuso que habría favorecido también a los allegados políticos, tanto como a amistades y familiares del ex vicepresidente.

El pueblo no ha dejado de luchar en contra del abuso del poder, la corrupción y la impunidad. Para superar tanta arbitrariedad, en el año 2006, el pueblo ecuatoriano apoyó mayoritariamente los planteamientos programáticos de la candidatura de Rafael Correa, en cuya agenda consta, como uno de sus cinco ejes fundamentales: La Revolución Ética: Lucha frontal contra la corrupción.

Con el derecho que nos otorgamos los habitantes de este país, al aprobar mayoritariamente la actual Constitución, exigimos a la Asamblea Nacional denegar el pedido de amnistía a favor del ex vicepresidente Alberto Dahik. Convocamos a todas las organizaciones sociales y a la sociedad en general a no dar un paso atrás en la lucha contra la corrupción. Y esperamos rectificaciones profundas por parte del gobierno nacional, que está en mora en la lucha emprendida por la sociedad en contra de la corrupción, en tanto no ha alentado el esclarecimiento y menos aún la sanción de varias denuncias de hechos corruptos que se habrían cometido durante su gestión.

Firman, Grupo Nacional de Deuda, Jubileo 2000 – Red Guayaquil, Acción Ecológica, Centro de Derechos Económicos y Sociales (CDES), Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), Observatorio Ciudadano de Servicios Públicos, Alberto Acosta, Hugo Jácome, Alejandro Olmos Gaona, Hugo Arias, Piedad Mancero, Aurora Donoso, Franklin Canelos, Ricardo Ulcuango, Edgar Isch, Delfa Mantilla, Jorge Corral, Eliana Franco, Beatriz Reyes, Mary García, Luis Corral Fierro, Nancy Burneo.

Se adhieren, Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH), Plataforma Interamericana de Derechos Humanos Democracia y desarrollo -Ecuador-, Asamblea Nacional de Mujeres Populares Diversas del Ecuador, FIAN Ecuador, Coordinadora Zonal de Intag, Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos – INREDH – FIDH,  Confederación Unitaria de Barrios del Ecuador (CUBE), Unión Nacional de Educadores (UNE), Afectados por la Presa Daule Peripa, Federación de Organizaciones Indígenas y Campesinas del Azuay (FOA), Frente Popular (UGTE, FEUE, UNE, JRE, FESE, FEUNASSC, UCAE, CUCOMITAE, UNAPE , CONFEMEC); Byron Real, Luis Robalino Fernández, Ricardo Buitrón, María Antonieta Ugarte, Tania Roura, Fanny Machuca, David Cordero Heredia, María Cristina Espinosa, Marlom Cabrera, Jefferson Campos Tufiño, Herlinda Alcivar, Alfredo Chum, Wilmer Romero Rodríguez, Marlom Cabrera, Galo Mindiola, Pablo Dávalos, Paúl Velasquez, Sandra Gallardo, Cristina Redroban, Víctor Coronel, Pedro Saltos, Oscar Morán, Andrea Becerra, Rocio Bastidas Granizo, Luis Alberto Mendieta.


Los tres años del gobierno de Rafael Correa

febrero 3, 2010

Apreciados lectores y lectoras:

¡Estamos mudándonos!

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Los tres años del gobierno de Rafael Correa

 

También puede leer:

EL ASESINATO DE RAFAEL CORREA


De mordazas, pelotas y “queridos lectores”

diciembre 30, 2009

Por Luis Alberto Mendieta

Diciembre. Fiestas del primero al último día y así todos los años, mientras Quito esté en pie o llegue el fin del mundo, lo que ocurra primero. Que si fiestas de “fundición”, que pases de niño (y una que otra “niña”), navidad y noche vieja. Todo es baile y copas que se elevan con euforia y fruición.

Este año, entre fiesta y fiesta, la empresa privada, los partidos de derecha y extrema derecha organizaron un lindo partido de fútbol barrial para crear su propia versión de lo que ellos llaman “libertad de prensa”, mientras al gobierno le tocó entrar al partido sin querer queriendo. El encuentro terminó con la novedad de que los “Forajidos” de Rafaelito se dejaron meter tremendo golazo, orquestado sin mucho arte por “los Garrotes Montoneros” de Cynthia en el medio campo, para finalizar el encuentro con la manito de Maradona de Jorge Glas en un polémico autogol con sabor a golazo en el arco contrario. Estos son los hechos:

Por un lado, la derecha se resiste a que se le quite una herramienta muy poderosa, que ha sujetado con ambas manos hasta el día de hoy, usándola como herramienta de extorsión política e infernal máquina de retorcer la verdad, privatizándola de paso.

Por el otro, al gobierno, presuntamente de izquierda (¿centro-derecha-izquierda-derecha-izquierda-centro quizás? Quién sabe…),  por obra y gracia de algún fanático del “equipo de trabajo” de la revo ciudadana, vaya usted a saber quién, el caso es que al tipo se le han quedado en la totuma los humos de alguna bebida (o sustancia) espirituosa, y ahora tiene en su corazoncito la ilusión de crear no sólo un reality show, sino una nación “Gran Hermano”.

Mientras tanto, el Corcho tendrá que bailar con la más fea. ¡Maravillas de la política! Es la primera vez que alguien tendrá que pelear contra una mala tan buena…

Es necesario quitar la “teta” a la fanática derecha sin duda alguna, pero además es imprescindible arrancarnos de la mente un estado todopoderoso, nuevo dueño de la verdad por ley o por decreto. Mientras tanto, la intelectualidad de izquierda mira el partido desde las gradas, cafecito en mano.

¿Prensa libre? Pocos hacen la excepción...


Margarita Aguinaga: Signos de la resistencia indígena, para América Latina

junio 15, 2009

margaritaHace más de un año, la ONU, enviaba a los gobiernos del mundo, sobre todo de América Latina, la declaratoria de los derechos colectivos, derechos humanos de los indígenas, para que los gobiernos aplicaran, en sus normativas constitucionales y se pudieran ampliar las democracias latinoamericanas, sobre todos en los países en donde la población indígena, constituye una población considerable.

Si más de quinientos años de resistencia indígena no hubieran transcurrido, sería posible pensar que esta declaración, sentida por muchos como una importante dádiva institucional, después de masacres similares a las vividas estos últimos siglos, -tan coherentemente similar, con la masacre propiciada por Alan García y las transnacionales en Badu-Perú, es la que moviliza a los pueblos y nacionalidades indígenas del continente a defender sus derechos. Nada más de corta vista, que aquella sola posible insinuación.

Alguien que conozca la historia de América latina, desde el proceso de acumulación originaria del capital, tesis desarrollada por Marx, sabe que en juego, están aspectos que no solo tienen que ver, con la aplicación del TLC y la protesta específica de un pueblo. Pero como la memoria histórica, muchas veces es extremadamente desmemoriada, es preciso colocar, una y otra vez, ahí donde la historia no solo duele, sino explica nuestra matriz de múltiples desigualdades, que es lo que realmente representa cada hecho de violencia y asesinato de pueblos indígenas.

Implica estar vinculados estructuralmente, no solo territorialmente, por un origen y una historia colonial y neocolonial, que desenmascara lo que podría aparecer como una relación diametralmente opuesta, entre países donde las poblaciones indígenas casi fueron exterminadas y sociedades donde las poblaciones indígenas lograron resistir al exterminio, pero se impuso un orden de clases, étnico, racial y sexual.

Cuando fue la conquista, se decía que los indígenas no tenían cultura, los españoles justificaron las masacres y el exterminio indígena, diciendo que eran bestias y gente animalizada, a la que había que culturizar, evangelizar y hacer conocer el desarrollo. Que coincidente, Alan García y los medios de comunicación peruanos, dicen que los indígenas recientemente asesinados, son ignorantes que no saben que están reclamando, ni conocen que leyes se están tratando en el parlamento, rebeldes agresivos, ciudadanos queriendo asumirse de primero orden, cuando hay prioridades nacionales. Poblaciones agresivas que han asesinado policías, rabiosos, que no pueden ser controlados, por lo que fue necesaria la acción policial-militar.

Bajo el contexto represivo del estado peruano, historia delegada de Fujimori a Alan García, quien bajo ningún concepto ha eliminado ciertos soportes fundamentales de la ley de seguridad nacional peruana, es decir los cuerpos paramilitares y la acción militar sobre la protesta social, se acusa a los indígenas de terroristas. Recordemos a los historiadores, cuando reconocen lo que ocurrió con Túpac Amaru, cuando fue descuartizado, acusado de sedicioso y de conspirador contra el régimen español. Descuartizar su cuerpo, separarlo y enterrarlo en distintos lugares, para que nadie supiera el paradero de su cuerpo, era un claro mensaje de destrucción de la unidad político-cultural de los pueblos indígenas, era una clara declaración racista de desestructuración y fragmentación de la matriz indígena como cultura colectiva, “separando” mestizaje de cultura indígena, se quería anular la capacidad de protesta, como originarios de una civilización extendida y específica, capaz de referenciar una cultural más universal. Los indígenas sacados de los hospitales, desaparecidos, incinerados en los ríos de Badu-Perú y desaparecidos, han sido separados cruelmente de sus familias, torturados, asesinados dentro y fuera de sus comunidades, han sido enterrados en cualquier parte, han sido otra vez borrados de la historia.

Volver a los seres humanos despreciables, desvalorizados, ínfimos, es la táctica de la alienación histórica que acompaña todo proceso de colonización y exterminio, para promover el dominio cultural, no solo racial. Volverlos sujetos de asco y de desprecio social, fue la manera confusa, que hizo que los mestizos y los blancos mestizos de la América latina, corran sus opciones hacia las “culturas desarrolladas”, hacia la negación de su matriz histórica, hacia el desprecio cómplice en contra de pueblos enteros, hacia el olvido de su matriz histórica. La alienación de la diferencia, colocó segmentadamente, a los grupos sociales dominados, como diametralmente opuestos. Fuimos “salvados del salvajismo y el atraso indígena”, por lo que el hecho colonial y neocolonial, se volvió opción cultural y económica dominante, plena y políticamente justificada. Las formas de represión a sangre y fuego, como si se mataran bestias salvajes, es un hecho que se vuelve históricamente impune y aceptado socialmente, por casi todos, como un acto de pureza racial y étnica necesaria, reiterativa, para siempre estar un poco más arriba de los que son considerados lo despreciable, lo inferior, lo atrasado.

La pérdida de la soberanía territorial, es la muestra de la derrota del pueblo que habitaba ese espacio. Solo que la pérdida de autonomía territorial, no es un problema estrictamente geográfico, significa un traspaso de poder del expropiado a manos de l expropiador de recursos naturales, de fuerza de trabajo, de prácticas culturales, de objetos sexuales, de organización geopolítica, de designación del lugar social, económico a ocupar, de asignación de la línea de desarrollo, que quienes son dominados tienen que aceptar.

Luego, de forma constante, hay cuatro aspectos vitales que juegan en cada una de estas masacres: 1)El estado fundamentado en conceptos coloniales, 2) la ideología étnico-racista, 3) la extracción de los recursos naturales y la re-dinamización del modo de producción capitalista, como base de cualquier sus múltiples formas de acumulación del capital, sobre el dominio de la población que se asiente sobre esos recursos naturales generadores de materia prima y, 4) el control y desactivación de los aspectos comunitarios, colectivos y de resistencia de las poblaciones indígenas, que existen a partir de la producción de recursos vitales de la tierra, el agua, el medio ambiente etc., y se enfrentan a esos mismo poderes que los someten.

Y entonces, porque el modelo neoliberal, ha sido tan agresivo contra las poblaciones indígenas?, por qué, la crisis civilizatoria y económica actual, será tan agresiva en contra de los pueblos indígenas?:

Luego, de la resistencia milenaria, a mitas, obrajes, aparcerías, concertajes, huasipungos, trasmutaciones culturales y de fuerza de trabajo indígena durante la conquista española, el proceso de independencia y las repúblicas, bajo los procesos migratorios dentro de las mismas zonas rurales y urbanas, hasta atravesar las resistencias movilizadas y forzadas desde los estados, para las reformas agrarias, sobre todo en México, Bolivia, Ecuador, y otras regiones donde la población indígena es fuerte, la apropiación de la tierra para las y los indígenas tiene un valor económico y cultural muy importante.

Por un lado, Bajo esa lógica, los pueblos indígenas, fueron reducidos a los mínimos niveles de sobrevivencia y acceso a la producción agrícola precaria, de control mínimo de pequeñas parcelas de tierra, subyacentes y subordinadas al desarrollo urbano, dependientes de las haciendas agro-exportadoras y de las empresas agrícolas. Y por otro lado, es que aquí, se reagrupan de forma más activa, formas comunitarias que revitalizaron su resistencia milenaria volviéndola actual, que permitieron generar las condiciones para desarrollar su capacidad de lucha indígena, cuando aparece el neoliberalismo.

Recordemos el aparecimiento del zapatismo en 1995, en México, en contra del TLC, y miremos las luchas durante estos veinte años últimos, del movimiento indígena, de varias regiones de América Latina, han sido fundamentalmente, en contra del racismo, exigiendo democracia y cambios en el estado y en contra del modelo neoliberal y la economía de mercado.

Ello supone pensar que estos últimos veinte años hemos asistido a un re-encuentro histórico de la unidad de los pueblos indígenas, no solo local, nacional sino también regional?. Parecería que sí, la multiplicidad de organizaciones indígenas, reconociendo su historia, intercambiando saberes ancestrales, reconociendo sus memorias históricas, reivindicando sus múltiples formas de resistencia, revalorizando sus figuras históricas, hombres y mujeres, como elementos de encuentro, de esa reunificación de su matriz histórica, supondría, que los pueblos indígenas se miran, en la capacidad de provocar sus propios encuentros regionales internacionales y sus organizaciones locales, nacionales y de representación regional, en América latina., como el espacio de donde emergen con capacidad de poder político y sujetos con autonomía capaz de retornar con vos propia a la continuidad de la lucha por la Pachamama.

Es innegable, que el retorno a la recuperación simbólica y política de su acción colectiva más allá de sus propias nacionalidades y pueblos, les ha llevado a ser parte de los movimientos más activos en estos veinte últimos años y comprender la dinámica del mundo a partir de su cosmovisión. Por decir, no se puede entender cómo sino, dos de los tres procesos de gobiernos considerados actualmente, ahora progresistas y de izquierda, como Ecuador y Bolivia, lograron hacer frenos al neoliberalismo, y lograr cambios de gobiernos, sea en Ecuador, por medio de una figura que no es indígena y en Bolivia, por medio de un presidente que se reconoce indígena.

Cabe indicar que en el caso de Ecuador, a Rafael Correa le falta encontrarse con ese eslabón perdido, que torna desabrida a la revolución ciudadana y lograr un encuentro con los movimientos indígenas, no como fuerza de asistencia desde el estado, sino como poder político, para que realmente se produzca posibilidades socialista en la práctica, y a Bolivia, le falta fortalecer el proceso de autonomía y participación directa, iniciada desde el gobierno de Evo Morales de de lo que podría ser la nueva Bolivia. Los indígenas tiene aciertos y limites en sus experiencias de lucha, que siguen sirviendo para la construcción de una estrategia de resistencia latinoamericana.

Luego, si se observan los tres últimos encuentros, el Encuentro Continental del 2008 en Lima Perú, el Encuentro de pueblos Indígenas en el Foro Social Mundial-Belen 2009 y en último encuentro en Puno- Mayo 2009, es evidente que se está produciendo, en el movimiento indígena, el paso, de una conciencia anti-neoliberal, hacia una conciencia anticapitalista, bajo formas que son claves, frente a la crisis mundial: la lucha por el control de los recursos frente a las transnacionales y de los Tratados de Libre Comercio, vengan de donde vengan, la lucha en contra de la minería, la lucha por la defensa de los territorios, bajo formas de autonomía política, la defensa del derechos y el control del agua, y el enfrentamiento a encuentros de los modelos extractivos capitalistas que han asumido, sean neoliberales o social liberales. La lucha indígena ha juntado la crítica a los tratados de Estados Unidos, pero al mismo tiempo la critica a trasnacionales, incluidas ahora las brasileñas, por medio de Petrobras.

Así como los múltiples llamamientos, en contra de reuniones como la siguiente en Copenhague-2009, declarando la lucha ecológica y de defensa climática, como aspecto central de movilización, que va más allá de la lucha por sus comunidades y la defensa específica de sus territorios.

La reunificación de la matriz indígena, sigue avanzando, en medio de las crisis de la izquierda y de los movimientos sociales, se ha ido concretando en el dialogo de sus experiencias propias de lucha, el respeto de sus identidades especificas, el reconocimiento de la multiplicidad de pueblos y el reencuentro de su historia de lucha. Alcanzan en desdoblamiento del poder, dentro de la institucionalidad gubernamental y fuera de ella. Seis mil indígenas en Puno, declaran la autonomía frente al gran capital y la mismo tiempo, reposan su poder para sostener gobiernos como el de Evo Morales.

Mariategui diría, que estamos asistiendo hace ya varios años, a la unificación de nuestra matriz histórica bajo la forma de la resistencia, a partir de los pueblos indios, que a luz, podría ser el traspaso de las fronteras nacionales y el retorno a la constitución de pueblos indígenas de cara al mundo., como sitio de recuperación de la fuerza transformadora, para los pueblos de América latina. AL mismo tiempo, la lucha autónoma de las mujeres indígenas, como sujetas activas de esa participación, tal como se mira los resultados en Puno, muestra un nuevo signo de crecimiento.

En medio de la crisis que atraviesan varias organizaciones y movimientos indígenas, situación que hay que profundizar, son de las pocas fuerzas que alcanzan grados de unificación, son de las fuerzas que han sido factores sustanciales, para detener el TLC en Ecuador y Bolivia y que ahora, vuelven a criticar a los responsables de la crisis mundial y a contraponer dos polos de la lucha. A pesar de sus condiciones, son de los sujetos que sostiene movilizaciones a veces fragmentadas y otras más amplias en Colombia, Perú, México, Bolivia, Ecuador.

La crisis mundial actual, señala que nuevamente los recursos son un objetivo fundamental, solo que para los indígenas la defensa de los recursos no es solo conciencia de solidaridad nacional e internacional, es la defensa de su propia vida y del planeta.

Se observa que las trasnacionales, en vez de disminuir crecen, como subsidiarias de capitales estadounidenses y europeos y al mismo tiempo alcanzan dimensiones combinadas, con capitales de países como Brasil. Aun no está dicho como será la lucha por ese nuevo reparto de América latina entre EU, UE, China y Brasil, aún falta mucho por saber si van a compartir el poder o se van a repartir América Latina, por sobre los pueblos más pobres. Lo que sí es cierto, es que por ahora, el neoliberalismo va provocando una hibridez, lógica neoliberal conservadora y perversa con una lógica expansiva menos desarrollada y más social, promovida desde Brasil, en un mismo territorio, aliado de unos de los estados más conservadores de América Latina, el estado peruano.

Ellos y ellas saben, que frente a una agresividad económica, como la que se está provocando, no es que solo sus tierras peligran o su habitad, o se fragilizará aún más, el lugar de su vivencia cotidiana, sino que están en riesgo sus vidas. La masacre es muestra, de que inclusive sus pueblos, pueden ser agredidos hasta el punto volver a provocar la extinción de varias nacionalidades y pueblos, por las trasnacionales y gobiernos. Esa lucha por los recursos, no es solo económica, por eso la masacre de Perú, no es solo un eventual choque, entre poblaciones indígenas y el gobierno de Alan García.

A eso le tiene miedo Alan García, por eso, es mejor desactivar esa fuerza antes que permitir el encuentro fortalecido de una matriz que se ha venido reconfigurando, en medio de sus dificultades, crisis y de-sintonías. Luego, Alan Garcia, está mostrando al mundo que es capaz de hacerlo, de desterrarlos si es necesario, es una lección para gobierno vecinos, y al mismo tiempo, como dicen las organizaciones sociales peruanas, el anuncio de una nueva ola represiva y de criminalización de la protesta social, en Perú.

Sin embargo, la sabiduría indígena, también es clarividente de su pertinencia, con las declaraciones últimas, esta la exigiendo al mundo tomar posición, están asumiendo la actitud de cualquier pueblo que siente amenazada su vida.

Falta saber que harán los gobiernos que se dicen de izquierda y progresistas, falta saber si se encontraran las luchas en esa defensa, de es reunificación de la matriz indígena sobre la cual podría reconstruirse parte de una nueva matriz histórica latinoamericana.

Veremos en los siguientes años, si ese encuentro histórico se produce o es simplemente, un efímero destello de memorias ancestrales, que dejaran a algunos instalados, cómodamente en la aplicación de algún derecho indígena, otros aislados en formas de precarización laboral del trabajo agrícola y otras de aceptación del exterminio de poblaciones indígenas en varios lugares del continente, por sobre la explotación de una gran mayoría del planeta.

Eso es lo que está en juego, hablando de fuerzas políticas nacionales y regionales, por eso las políticas en Ecuador, si se vuelven mucho más reaccionarias, en contra de las expresiones legítimas de sobrevivencia y lucha indígena, como si Evo Morales se aleja de su fuerza vital, del movimiento indígena boliviano, para favorecer la repartición de los recursos a las transnacionales.

Estar junto a los pueblos indígenas, no es un tema de estudios académicos antropológicos, no es un tema sentimental, de vinculo afectivo con los pueblos indígenas. Si de socialismo se trata, desconstruir los estados racistas y etnicistas, es una de las tareas de cualquier socialismo que se respete, solo que esta vez, cualquier opción anticapitalista sin un retorno y desconstrucción de la matriz histórica de colonización, es imposible, una nueva historia y una América socialista y libertaria, porque la colonización nos dejó unidos para largo. La historia de América Latina, esta fundamentada sobre ciclos permanente de neocolonización y los pueblos originarios están resistiendo, para recordárnoslo y exigirnos retornar a las raíces históricas, como un paso consecuente no solo hacia el respeto de los derechos humanos de las y los indígenas, sino a la reconfiguración de una nueva cultura desde los pueblos de América latina.

Desde mi pertinencia, tiene aún más sentido, ser feminista en estas tierras ancestrales.…


Ángel Guerra Cabrera: Rebelión en la OEA

junio 6, 2009

Angel Guerra CabreraALAI AMLATINA, 04/06/2009.- La derogación de la resolución que excluyó a
Cuba de la OEA hace más de cuatro décadas por la Conferencia de Cancilleres del organismo, celebrada en San Pedro Sula, Honduras, es otra señal del cambio de época que vive América Latina. El acuerdo desestimó los inaceptables condicionamientos que insistentemente pretendía imponer Estados Unidos, reiterativos del sesgo injerencista de
la resolución ahora revocada y una burla al consenso existente en América Latina y el Caribe de rechazar aquel acto ignominioso.

Por lo pronto, lo que evidencia la reunión de la OEA es un trágico conflicto en que se debate Washington. Por un lado, su irrefrenable arrogancia imperial lo impulsa, más allá de cambios cosméticos, a perpetuar la misma actitud punitiva respecto a La Habana que ha
mantenido durante medio siglo. Por el otro, la imagen de cambio de política que intenta proyectar al sur del río Bravo al proclamar un nuevo enfoque en el trato hacia sus vecinos no resultará creíble hasta que levante el bloqueo y renuncie a la hostilidad contra Cuba. En este
sentido, cabe reconocer que al aceptar finalmente la anulación de la exclusión de Cuba el gobierno de Barak Obama muestra una sensibilidad hacia la nueva realidad de América Latina que habría sido impensable durante el de su nefasto antecesor.

Como ya había ocurrido en marzo en la cumbre de Puerto España, Cuba fue el centro del debate en la reunión de San Pedro Sula aunque no estuviera en la agenda. La Habana ha expresado de manera muy clara que no regresará a la OEA, de modo que lo que estaba en discusión era la
reparación por los estados miembros –incluido Estados Unidos- de una aberrante injusticia histórica, como señaló el presidente del país anfitrión, Manuel Zelaya, en un discurso honesto y valiente como pocas veces se ha escuchado en una reunión del obsoleto mecanismo.

La resolución adoptada por los cancilleres pone fin a otra impuesta por Washington a punta de sobornos, amenazas y chantajes, contando de antemano con el voto de dictaduras sangrientas como las de Trujillo, Somoza, Stroessner y otros gobiernos genuflexos. La OEA fue bautizada en
aquel momento como ministerio de colonias de Estados Unidos por el ilustre canciller cubano de entonces, Raúl Roa, calificativo ganado ampliamente por la complicidad del ente, antes y hasta hoy, con la criminal política intervencionista de Estados Unidos en la región.

Todos los gobiernos latinoamericanos, sin excepción, tienen relaciones diplomáticas plenas con Cuba, cuyo ingreso al Grupo de Río y participación en la primera Cumbre de América Latina Latina y el Caribe, celebrada en diciembre pasado en Brasil, mostró la voluntad unánime e
incontrovertible de sus jefes de Estado y gobierno de reparar definitivamente la exclusión de la isla de los foros regionales. Era muy clara la postura latinoamericana en San Pedro Sula y muy clara también la intención inicial de Estados Unidos de impedirla con condicionamientos que vulneran la propia carta de la organización, como demostró el presidente Zelaya al dar lectura al artículo que reconoce el derecho de los estados miembros a elegir el sistema económico, político y social que decidan, sin interferencia extranjera.

Washington debe entender el trascendental cambio social y político que está ocurriendo en América Latina y olvidarse de que un mero cambio de retórica y estilo en su política exterior, aunque conserve la misma sustancia imperialista, hará deponer los aires de independencia y
rebeldía que emanan de las calles, las minas, las veredas y las fábricas de nuestra América. Los cambios en América Latina son de tal naturaleza que la OEA, ya no puede funcionarle al imperio como en otros tiempos. La OEA nació del panamericanismo, encarnación de la doctrina Monroe. José Martí la fulminó mucho antes de que naciera, cuando a propósito de la Primera Conferencia Panamericana, en 1889, sentenció: “¿A qué ir de aliados, en lo mejor de la juventud, en la batalla que los Estados Unidos se preparan a librar con el resto del mundo?”

En todo caso, América Latina y el Caribe necesitan una estructura regional propia como lo han reclamado Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales y Daniel Ortega, ajena a potencias extraregionales, reivindicadora del ideal bolivariano de independencia, unidad e integración.


Mario Unda: Hacia la segunda fase de la “revolución ciudadana”

mayo 26, 2009

Reflexiones después de las elecciones del 26 de abril


Las elecciones del 26 de abril cierran con un nuevo y amplio triunfo el período abierto con la victoria de Rafael Correa en la segunda vuelta de 2006: se afirma entonces la nueva hegemonía de reforma capitalista expresada en el gobierno de Alianza País –la alianza de una nueva “tecnocracia ilustrada” con sectores modernos de la burguesía: grandes grupos económicos que controlan importantes segmentos del mercado interno y que, al mismo tiempo, se encuentran fuertemente vinculados con el mercado mundial–; y, con ello, se configura y se revela el nuevo marco de relaciones de fuerzas. Se cierra con esto la primera fase de la “revolución ciudadana”[1].

1. El triunfo de Correa

Quizás por la demora en la entrega de los datos finales completos, quizás por la atención fija en la presidencia, lo cierto es que la mayor parte de lecturas que se han hecho de este proceso electoral han extraído sus conclusiones básicamente de los resultados para la presidencia. Esas cifras muestran, por un lado, el amplio triunfo obtenido por el gobierno y, por otro lado, las vías de recomposición de la derecha tradicional.

Resultados nacionales

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS RAFAEL CORREA DELGADO 51,99 3.584.979 1.779.506 1.805.473
PSP LUCIO GUTIERREZ 28,24 1.947.227 976.427 970.800
PRIAN ALVARO NOBOA 11,40 786.339 393.652 392.687
RED/MIPD MARTHA ROLDOS BUCARAM 4,33 298.710 103.118 195.592
MTM CARLOS SAGNAY DE LA BASTIDA 1,57 108.224 55.178 53.046
MTF MELBA JACOME 1,35 93.252 38.334 54.918
MITS DIEGO DELGADO JARA 0,63 43.395 24.714 18.681
MIJS CARLOS GONZALEZ ALBORNOZ 0,49 33.823 18.609 15.214

Tomado de www.cne.gov.ec, al igual que los cuadros que vendrán en las páginas siguientes.  Dadas las diferencias notables entre los candidatos que ocuparon los dos primeros lugares respecto a los otros, en lo siguiente nos remitiremos a los datos comparativos de la votación de Correa y de Gutiérrez.

En efecto, Correa ganó en primera vuelta, con casi el 52% de los “votos válidos”[2]. Un hecho así no se había producido en el país desde que la constitución de 1978 estableció la necesidad de una segunda vuelta electoral si ningún candidato superaba el 50% de la votación. Reformas posteriores establecieron la salvedad de que la segunda vuelta sería innecesaria si el candidato triunfador superaba el 40% de los votos válidos y lo distanciaban de su inmediato seguidor más de 10 puntos porcentuales. Tampoco eso había ocurrido. Pero ahora las votaciones le dieron a Correa más del 50% de votos y una diferencia de 24 puntos sobre Lucio Gutiérrez.

Cabría recordar que en las elecciones de 2006 Correa quedó segundo en la primera vuelta con algo menos de 23% de la votación contra casi un 27% de Noboa; en la segunda vuelta, Correa obtuvo 56% contra 43% de Noboa. Pero otro dato más significativo es la pérdida acelerada de credibilidad y respaldo de los últimos gobiernos elegidos; Sixto Durán Ballén (el último elegido en completar su mandato antes de la elección de Correa) culminó su período con una credibilidad de 9%; Bucaram, luego de tan sólo 6 meses, contaba al caer con el respaldo de apenas el 7%); Mahuad llegó al 6% luego de la  crisis bancaria. Quizás la única excepción haya sido Lucio Gutiérrez, cuya popularidad a la baja se recompuso en algo luego de su enfrentamiento con Febres Cordero (y su alianza con Noboa y Bucaram)[3].

De manera que el triste consuelo de la derecha no sólo carece de fundamento, sino que raya en el ridículo; según ellos, Correa debería considerarse prácticamente perdedor porque, tratándose de un presidente en funciones que contaba con todos los recursos del poder, obtuvo apenas un poco más del 50%.

“Hay esperanza”, titulaba el periodista de oposición Carlos Vera su editorial del 30 de abril en el diario El Comercio, repitiendo argumentos que había expresado en un panel televisivo en Teleamazonas, conducido por Jorge Ortiz (otro periodista opositor), el mismo día de las elecciones. “Aquí bastaron 6 meses: el 11% que apenas rechazó la tesis de Correa por el sí en noviembre pasado [se refiere al referéndum aprobatorio de la nueva Constitución, M.U.] se cuadruplicó –creció cuatro veces más– en contra de sus propuestas y continuidad durante estas elecciones. ¡Casi 48% del Ecuador no está con Correa! Fíjense que ni siquiera digo en contra; simplemente no vota por él (y eso considerando solo votos válidos). Extraordinario. Repunte inédito. Eso es lo verdaderamente histórico en estas elecciones y no el festejo histérico de unos cuantos acólitos celebrando el triunfo en primera vuelta de un candidato, como si el Ecuador fuese candidote al ignorar su abuso del poder; el uso del avión presidencial para visitar varias provincias en un día; la violación de cualquier restricción legal, sin pedir licencia para el cargo ni prescindir de su sueldo. Aunque no se lo exigiese la Constitución, se lo imponían la ética que tanto pregona y el decoro del cual –es obvio- carece. Ganar así es una vergüenza. Que solo 1% más de la mitad de los ecuatorianos vote por Correa, y no lo hagan el 70% que aprueba su gestión ni el 63% que cree en su palabra, es  alerta esperanzadora.” .

http://www.elcomercio.com/solo_texto_search.asp?id_noticia=176576&anio=2009&mes=4&dia=30

De este modo, Correa  y Alianza País lograron un amplio respaldo para la continuidad de su proyecto político, que reafirma en las elecciones su carácter hegemónico –más aún si consideramos el amplio respaldo obtenido entre los sectores populares.

Sin embargo, también es cierto que la “revolución ciudadana” ha perdido adherentes, si comparamos las elecciones del 26 de abril con las elecciones para conformar la Asamblea Constituyente; entonces, Alianza País llegó a obtener una cómoda mayoría, mientras que hoy necesitará acuerdos y alianzas con otras agrupaciones para asegurar la mayoría en la nueva Asamblea Nacional. Y cierto es que encuentra dificultades para expandirse a nivel de los gobiernos locales, a pesar de alianzas más bien oportunistas con caudillos locales provenientes de todas las gamas del espectro político.

«‘Partidocracia’, la base y eje del movimiento gobiernista», titulaba El Universo el domingo 29 de marzo de 2009: “Decenas de candidatos a alcaldes, prefectos y asambleístas inscritos  en el movimiento gobiernista PAIS son de la criticada “partidocracia”. Son caudillos en sus provincias. Empresarios o dirigentes, que al menos  en un 90% están entre las personas de mayor poder económico en sus localidades. Y, aunque  estuvieron vinculados a los partidos Roldosista, Social Cristiano, Sociedad Patriótica y Prian, a los que   el presidente Rafael Correa denomina “partidocracia”, hoy son candidatos por el movimiento gobiernista, PAIS”. Lo propio ocurrió con antiguos militantes o adherentes de los partidos y movimientos de izquierda, MPD, socialistas, Pachakutik, aunque la lista es menos numerosa. http://www.eluniverso.com/2009/03/29/1/1355/224DEBE813E74BACA6EE756E496781F5.html

Alianza País obtiene 10 de las 24 prefecturas provinciales (entre ellas las de Pichincha y Azuay), y 71 de las 221 alcaldías (entre ellas las de Quito y Cuenca); pero pierde la prefectura del Guayas y la alcaldía de Guayaquil (a pesar de que Correa gana tanto en Guayas, con 44,6%, como en Guayaquil, con 40,8%).

Por fin, el escaso apoyo obtenido por la izquierda extragubernamental y por la antigua centroizquierda deja ver que, por ahora al menos, Correa ha logrado absorber casi toda la representación electoral de esas corrientes en el espacio nacional (a nivel local las cosas sin embargo son distintas).

Hacia adelante se vislumbra una estabilización de la “revolución ciudadana”; parecería que las únicas nubes en el horizonte las proporcionará la crisis mundial.

2. La recomposición de la vieja derecha

Las elecciones, así como mostraron la vigencia de la nueva hegemonía del capital, dejaron ver las vías de recomposición de la vieja derecha que, por el momento, parecen reducirse a dos: por un lado, la representación imperfecta y tolerada en Lucio Gutiérrez; por otro lado, los intentos de constituir un movimiento electoral “ciudadano” de derechas.

El garrote al servicio de las oligarquías…

Lucio Gutiérrez obtuvo más votos que cuando pasó a la segunda vuelta electoral para derrotar a Álvaro Noboa en el 2002, y tuvo votaciones muy altas en la Amazonía (región en la que triunfó en 4 de las 6 provincias, incluyendo las zonas petroleras del norte amazónico) y en las provincias de la sierra central, en algunas de las cuales superó a Correa. Consolida, así una base tanto social cuanto territorial, aspecto de importancia geopolítica, lo que debe ser tomado en cuenta, considerando la formación militar de Gutiérrez y la reciente experiencia del boycot de la media luna boliviana a Evo Morales.

Sin embargo, es mucho decir que Gutiérrez haya quedado posicionado como la figura principal de la oposición. La derecha había estado actuando unificada desde inicios de este gobierno, y profundizó sus acuerdos durante la Asamblea Constituyente. Si las ambiciones particulares no le permitieron presentar un candidato único para la presidencia, era evidente que al final trataría de evitar el triunfo de Correa en una sola vuelta y se volcaría a favor del más opcionado entre ellos. Y resultó ser Gutiérrez, beneficiado entonces del “voto útil” conservador; conque buena parte de su votación es prestada.

Dos datos pueden servirnos como ejemplo. Primer ejemplo: en las últimas semanas, las encuestas más serias mostraban una caída constante de la intención de voto por Noboa, al mismo ritmo que se incrementaba la de Gutiérrez: el trasvase era evidente. Segundo ejemplo: Gutiérrez obtuvo en la provincia del Guayas cerca de 30% de la votación; su lista de asambleístas, en cambio, apenas sacó 6%. Allí, en las elecciones para asambleístas, la alianza PSC-Madera de Guerrero[4] –que no había presentado candidatos a la presidencia– lideró la votación con casi 35%. También acá la transferencia de votación es clara.

Por otra parte, los éxitos de Sociedad Patriótica, el partido de Gutiérrez, se vuelven más modestos si atendemos a la conformación de los gobiernos locales, e incluso de la Asamblea, pese a que constituirá la segunda fuerza parlamentaria.

De cualquier manera, Gutiérrez se beneficia de un voto popular no despreciable. Su alta votación en las provincias de mayores índices de pobreza y más abandonadas estuvo acompañada por una votación significativa en las parroquias urbanas de mayor presencia popular. Probablemente esté recogiendo dos tipos de votación diferente: por una parte, entre los sectores más pobres del campo y de las ciudades (una porción, aunque importante, minoritaria, pues la mayoría ha votado por las candidaturas del gobierno). Por otra parte, entre capas de la pequeña burguesía “informal” de las ciudades, tanto de sus segmentos bajos como de los medios.

Luego de las elecciones, Gutiérrez ha utilizado un lenguaje de fuerte confrontación. Pese a las grandes diferencias de votos, ha insistido en que hubo fraude, se ha negado a reconocer los resultados y ha amenazado con movilizaciones sociales, su gente ha participado, junto a socialcristianos, prianistas y roldosistas en verdaderos shows televisivos denunciando supuestas manipulaciones de resultados[5], y luego ha anunciado que nombraría un “gabinete en las sombras”.

“El ex candidato opositor Lucio Gutiérrez amenazó con desconocer y resistir en las calles al gobierno ecuatoriano si no se repiten las elecciones” pues, según él, en ellas hubo fraude. http://www.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=276364&id_seccion=3, lunes 11 de mayo, 15:21.

“Hemos convocado a formar un gran frente de unidad nacional, hemos convocado a formar un gabinete en la sombra, de tal manera que presente propuestas, alternativas para resolver los grandes problemas del país”, dijo Gutiérrez en entrevista al canal Ecuavisa el 19 de mayo (http://www.eluniverso.com/2009/05/19/1/1355/F627E8B74B7443C8BA91DAC66891CDB3.html).

Si de desestabilizar se trata, Gutiérrez puede sin duda contribuir con la empresa.

Ese es el capital que Gutiérrez pone en juego para negociar con las oligarquías; a fin de cuentas, él quiere mostrarse como el único capaz de defender sus intereses colectivos frente a cualquier propuesta de cambio. Tiene votos y tiene una organización política nacional, cosas, ambas, en las que la derecha y la burguesía neoliberal resultan deficitarias. Estas elecciones muestran que su oferta será aceptada si el antiguo bloque de poder no consigue dotarse de algún instrumento propio. Aceptada y bendecida; ¡cómo no mencionar el público respaldo que a su candidatura diera el arzobispo de Guayaquil, Antonio Arregui, cabeza del Opus Dei, recibiéndolo nada menos que en la propia catedral!

“El candidato a la Presidencia Lucio Gutiérrez se reunió ayer en la mañana con el monseñor Antonio Arregui y Pedro Medina, representantes de la Iglesia Católica y de los Evangélicos Laicos del Ecuador, respectivamente, en la Catedral de Guayaquil. Ellos le manifestaron el respaldo de esas iglesias a su candidatura, porque comparten con su plan de gobierno”. “Lucio Gutiérrez aseguró que defenderá todos los principios tal como señala las religiones y que serán respetadas en su gobierno. «Este es el compromiso con el pueblo cristiano»”.  (El Comercio, sábado 18 de abril de 2009, c1 p. 4).

Para los movimientos populares, se trata de un peligro en ciernes: es un proyecto de desarmar y desconstituir la organización social en nombre de los intereses de las oligarquías que gobernaron para imponer el modelo neoliberal. Y que para ello pretende (y puede) usar la movilización social.

… o un “movimiento ciudadano” de derechas

Pero Gutiérrez es solamente su segunda carta. A fin de cuentas, ni es un elemento salido de sus filas ni es muy de fiar. La derecha podrá auparlo en caso de necesidad, como un garrote a su servicio. Sin embargo, preferirá contar con instrumentos propios.

La otra vía posible de recomposición para la derecha es la ensayada en estas elecciones por el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, reelecto con un amplísimo margen. Las formaciones políticas del stablishment, sobre todo aquellas que han sido (así sea intuitivamente) reconocidas como tales por el pueblo, no tienen ya mayores posibilidades electorales, a pesar de cierto repunte experimentado por el partido Socialcristiano, como de costumbre gracias a la fuerte votación obtenida en Guayaquil (y en Guayas); sólo que, como de costumbre, sus resultados en otras provincias son limitados.

Por otra parte, las nuevas formaciones políticas de derecha quedaron relegadas. Aún cuando obtendrán algún asambleísta, si persisten serán largamente minoritarias; inútiles por tanto, para disputar electoralmente el poder perdido.

En cambio, el experimento de Nebot en Guayaquil resultó exitoso: muestra que la vieja derecha puede reciclarse, aparecer como (o junto a) un movimiento “ciudadano”, amplio, centrado en reivindicaciones locales, y recuperar posiciones. La formación para la ocasión del movimiento Madera de Guerrero[6] fue en realidad tentada ya con anterioridad: no es el momento de los partidos, sino de los movimientos ciudadanos, decía Nebot antes incluso de las elecciones para la Asamblea Constituyente. Las pujas con la Asamblea mostraron que las identidades locales podían ser eficazmente concentradoras y que podían movilizarse para proteger el dominio político de las derechas.

El proceso electoral reciente mostró, además, el afán de colaboración entre las distintas fuerzas de la derecha: si no podían presentar candidaturas únicas, podían, por lo menos, repartirse espacios: Nebot y su movimiento presentaron candidaturas para la alcaldía de Guayaquil y la respectiva lista de concejales; Sociedad Patriótica, en alianza con Uno, se quedan con la prefectura del Guayas para Jimmy Jairala, un ex presentador de televisión que hace poco rompió con el PRE y había formado un movimiento propio, Centro Democrático. Socialcristianos y Madera de Guerrero presentaron listas conjuntas para asambleístas provinciales. El PSC presentó listas para asambleístas nacionales. El PSC parece dispuesto a ceder espacios visibles en bien de los intereses generales de la derecha neoliberal.

3. El carácter social del voto

Como en las elecciones anteriores, las clases sociales tendieron a expresarse diferenciadamente. En general, los sectores acomodados se volcaron hacia Noboa y Gutiérrez; los sectores populares votaron mayoritariamente por Correa, pero también lo hicieron en número no pequeño por Gutiérrez. De igual modo, las clases medias parecen haberse dividido fundamentalmente entre Correa y Gutiérrez, aunque Noboa y Martha Roldós obtuvieron entre ellas algún respaldo.

Así, por ejemplo, en Guayaquil, aunque la votación de Correa es relativamente menor que en el conjunto del país, de todas formas supera a Gutiérrez con 12 puntos.

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

40,81

450.391

240.735

209.656

PSP

LUCIO GUTIERREZ

28,23

311.545

147.418

164.127

En esa ciudad, en la céntrica parroquia 9 de Octubre, Correa y Gutiérrez quedaron casi igualados, con una ligera ventaja para este último.

%            Total              Hombres       Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

36,71

3.747

1.786

1.961

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

35,10

3.582

2.028

1.554

Pero en la parroquia Febres Cordero, lugar de residencia de sectores populares, el triunfo de Correa fue amplio.

%              Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

43,33

99.190

53.754

45.436

PSP

LUCIO GUTIERREZ

23,43

53.639

26.546

27.093

E igual cosa ocurrió en Ximena, también parroquia popular.

%            Total                      Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

41,56

102.898

54.654

48.244

PSP

LUCIO GUTIERREZ

26,52

65.674

30.812

34.862

En cambio, en La Puntilla, del vecino cantón Samborondón, donde viven los sectores más acaudalados, la tendencia fue exactamente la contraria.

%            Total                           Hombres          Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

70,70

5.743

2.406

3.337

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

12,22

993

523

470

Las clases dominantes y los ricos votaron masivamente por alguien que les ofrece oficiar de guardaespaldas y rompehuelgas, y defenderlos contra el temido peligro de que la espantable transformación llegue para amenazarlos desde cualquier orilla.

Sea o no cierta, una carta publicada el 6 de mayo en el diario guayaquileño Extra expresa adecuadamente de lo que se trata: “Lucio […] debería saber que miles de ecuatorianos, yo entre ellos, votamos por él, pero no precisamente porque le tenemos mucha simpatía, sino porque creímos que él se había convertido en la principal figura política contra Correa en las recientes elecciones, descartado Álvaro Noboa -quien estimo que hizo una muy pobre campaña- y Martha Roldós, que aparecía como más izquierdista que el mismísimo Correa; y como tuvo como binomio al cura Delgado, era como para asustarse… En La Puntilla (cantón Samborondón) Lucio ganó con el 70% de los votos, porque ese es el porcentaje de la reacción contra Correa entre los que él llama “pelucones”. Si asoma otro candidato mejor que Lucio, por él nos iremos”.

Más o menos lo mismo ocurrió en Quito, donde Correa obtuvo un triunfo muy amplio, superando a Gutiérrez con casi 40 puntos.

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

58,08

660.290

318.455

341.835

PSP

LUCIO GUTIERREZ

19,87

225.937

113.125

112.812

En la parroquia Benalcázar, situada al norte de la ciudad (donde hay una mayor presencia de clases medias y sectores “acomodados”), el porcentaje de votos de Correa disminuye sensiblemente, subiendo la votación de Gutiérrez y, más todavía la de Noboa (que tuvo 10% en Quito, pero llega a 17% en esta parroquia).

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

43,64

23.231

10.905

12.326

PSP

LUCIO GUTIERREZ

25,72

13.689

6.670

7.019

Un comportamiento similar se observa en la cercana parroquia de Cumbayá, donde a partir de 1990 se trasladaron sectores de ingresos medio altos y altos.

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

46,68

6.680

3.224

3.456

PSP

LUCIO GUTIERREZ

27,85

3.985

1.939

2.046

Por el contrario, en las parroquias donde predominan los sectores populares,  por ejemplo en Chillogallo, al sur de la ciudad, o Calderón, al norte, zona de expansión popular la votación de Correa se incrementa claramente, siendo 15 y 18 puntos porcentuales superior a la que obtiene en las parroquias de otra condición social.

Chillogallo                                                                                                                                           %            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

61,07

98.533

47.273

51.260

PSP

LUCIO GUTIERREZ

21,69

34.993

17.286

17.707

Calderón

%

Total

H

M

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

63,72

29.252

13.850

15.402

PSP

LUCIO GUTIERREZ

16,16

7.418

3.796

3.622

Todavía, como se ve, amplias capas de los sectores populares identifican el cambio con Correa, y eso se ha expresado en un nuevo respaldo electoral. Con esta, ya son cinco elecciones sucesivas en las que, a lo largo de estos últimos dos años y medio, el presidente se ve favorecido con el respaldo popular expresado en las urnas (segunda vuelta electoral de 2006, plebiscito para convocar a la Asamblea Constituyente, elección de asambleístas, referéndum aprobatorio de la nueva Constitución y elecciones generales). Correlativamente, entre las clases dominantes es igualmente evidente la animadversión por Correa, cuyo reformismo es visto, poco más o menos, como el peligro comunista.

4. El voto indígena[7]

El voto indígena estuvo en el centro de muchos debates posteriores al 26 de abril. El dato: en las provincias de mayor presencia indígena, la votación de Gutiérrez creció a expensas de la (posible) votación de Correa.

“Hablemos claro: importantes sectores indígenas han votado contra el Presidente Correa y las listas de Alianza País, y a favor de Lucio Gutiérrez y las listas de Sociedad Patriótica. Así lo revelan los altos porcentajes de votación obtenidos por Gutiérrez en las provincias de gran población indígena y los triunfos de Sociedad Patriótica en Cañar y algunas provincias orientales. Esto debe analizarse con atención. De una parte, nos muestra la capacidad organizativa de la CONAIE, pero también la desorientación política de su dirigencia, que, al verse marginada del poder, terminó respaldando bajo la mesa a la peor de las opciones políticas, aunque públicamente decía respaldar a Roldós”. Jorge Núñez: “La revolución como praxis”, artículo de opinión en el diario público El Telégrafo el 29 de abril (http://www.eltelegrafo.com.ec/opinion/columnista/archive/opinion/columnistas/2009/04/29/La-revoluci_F300_n-como-praxis.aspx).

Pero la realidad es mucho más compleja que eso. Como dice Núñez, “debe motivarnos el hecho de que se opongan o resistan a la revolución ciertos sectores sociales tradicionalmente explotados, marginados y excluidos”; pero el camino de la fácil simplificación no ayuda a comprender las cosas porque anula todo examen serio de la realidad.

Hablemos claro: no solamente importantes sectores indígenas “votaron contra Correa y a favor de Gutiérrez”. El argumento de la votación de provincias con gran porcentaje de población indígena resulta cuando menos insuficiente si se observan con detenimiento los datos.

1) Esas provincias, como todo el mundo sabe, no están pobladas únicamente por indígenas, y el comportamiento electoral que causa preocupación se produjo tanto en cantones con mayor población indígena cuanto en cantones mayoritariamente urbanos y mestizos.

2) En algunas de esas provincias, como Cotopaxi, Correa triunfa aunque por escaso margen; pero en su capital, Latacunga –de preeminencia mestiza–quedan igualados. Por otra parte, mientras en unos cantones mayoritariamente indígenas perdía Correa, en otros obtenía triunfos relativamente amplios. Un comportamiento similar se produjo en las parroquias urbanas mestizas.

En la provincia de Cotopaxi:

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

45,44

89.628

43.827

45.801

PSP

LUCIO GUTIERREZ

43,98

86.733

43.358

43.375

En Latacunga:

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

43,78

39.528

18.878

20.650

PSP

LUCIO GUTIERREZ

43,56

39.332

18.862

20.470

En las parroquias urbanas San Buenaventura y San Felipe:

San Buenaventura

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

45,83

1.253

610

643

PSP

LUCIO GUTIERREZ

44,11

1.206

563

643

San Felipe

%            Total                    Hombres          Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

45,92

7.114

3.415

3.699

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

41,02

6.354

3.094

3.260

En las parroquias rurales de Toacaso y Mulaló, de mayor presencia indígena:

Toacaso

%            Total                    Hombres          Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

47,48

2.201

1.136

1.065

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

43,87

2.034

991

1.043

Mulaló

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

47,28

2.224

1.009

1.215

PSP

LUCIO GUTIERREZ

43,43

2.043

995

1.048

Consideraciones parecidas podrían hacerse respecto de la provincia de Bolívar. Allí triunfa Gutiérrez, igual que en Guaranda, su capital; pero en parroquias indígenas de ese cantón, gana Correa. Sin embargo, en otros cantones de fuerte presencia indígena, la mayoría favoreció a Guitiérrez.

En la provincia de Bolívar:

%            Total                    Hombres          Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

53,01

48.059

24.681

23.378

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

37,48

33.973

16.810

17.163

En Guaranda:

%            Total                    Hombres          Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

45,90

18.572

9.719

8.853

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

41,82

16.921

8.452

8.469

En Guanujo, parroquia urbana de Guaranda:

%            Total             Hombres          Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

51,51

5.466

2.954

2.512

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

39,75

4.218

2.145

2.073

En Salinas, parroquia rural de Guaranda, de importante presencia indígena:

%            Total                Hombres    Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

51,17

812

407

405

PSP

LUCIO GUTIERREZ

39,95

634

362

272

Igual que en Simiátug, de similares características:

%            Total                       Hombres    Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

62,64

2.066

1.078

988

PSP

LUCIO GUTIERREZ

23,98

791

485

306

Entonces, ¿qué significa esa referencia a los indígenas? Dígase, por de pronto, que parece ser necesario profundizar un poco más los análisis…

3) Por otra parte, en provincias de fuerte población indígena, en las que los resultados fueron muy apretados, como Chimborazo, ocurre que en cantones indígenas en los que Pachakutik obtuvo triunfos (Colta, por ejemplo), la votación de Correa fue porcentualmente más alta que en la propia ciudad de Riobamba, muy poco indígena hasta donde sabemos (igual si comparamos Cañar y Azogues); además, en otros cantones del país de fuerte presencia de la Conaie (como Cayambe) hay también una alta votación por Correa. Entonces, ¿qué se pretende explicar con semejantes referencias a la Conaie?

En la provincia de Chimborazo:

%            Total                    Hombres          Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

42,95

93.609

45.876

47.733

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

42,61

92.852

46.762

46.090

En su capital, la ciudad de Riobamba:

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

42,11

48.475

23.669

24.806

PSP

LUCIO GUTIERREZ

39,96

45.991

21.601

24.390

En la parroquia urbana Maldonado:

%                     Total      Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

41,24

7.886

3.758

4.128

PSP

LUCIO GUTIERREZ

38,66

7.392

3.376

4.016

En Punín (parroquia rural de Riobamba):

%             Total          Hombres   Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

49,66

1.606

797

809

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

38,06

1.231

627

604

Pero en Pungalá, también parroquia rural de Riobamba:

%            Total                H              M

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

46,50

1.250

649

601

PSP

LUCIO GUTIERREZ

42,45

1.141

624

517

En Colta, cantón en que por primera vez Pachakutik obtiene la alcaldía:

%            Total            Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

46,70

10.071

5.403

4.668

PSP

LUCIO GUTIERREZ

42,25

9.110

4.846

4.264

En Cayambe (provincia de Pichincha, con una presencia histórica del movimiento indígena desde la década de 1930, pero con una fuerte presencia mestiza en la cabecera cantonal, y desde hace unos años articulada económicamente al negocio de la exportación de flores):

Todo el cantón:

%                   Total                 Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

61,40

24.024

11.576

12.448

PSP

LUCIO GUTIERREZ

22,47

8.792

4.534

4.258

Cayambe, la cabecera cantonal:

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

57,99

13.013

6.280

6.733

PSP

LUCIO GUTIERREZ

22,87

5.131

2.626

2.505

La parroquia Cangahua, mayoritariamente indígena:

%            Total               Hombres     Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

70,05

3.237

1.599

1.638

PSP

LUCIO GUTIERREZ

18,59

859

485

374

Y Olmedo-Pesillo, también de mayoría indígena:

%              Total           Hombres     Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

76,76

2.745

1.314

1.431

PSP

LUCIO GUTIERREZ

13,56

485

267

218

Podríamos seguir poniendo ejemplos; basten por ahora los ya indicados.

¿Qué nos dice todo esto? Que no son suficientes las pretendidas explicaciones unívocas, unidimensionales, unidireccionales. Hay muchos factores, económicos, sociales, organizativos, políticos, muchos de índole local que están influyendo en los comportamientos electorales de los indígenas. Que el movimiento indígena es inherentemente diverso, y que, además, está atravesando actualmente por un proceso de diferenciación y de sedimentación de posiciones y tendencias: nada nuevo, claro; sólo que a veces se pasa por alto.

Por último, también es cierto que, 4) la votación contra Correa es muy significativa en aquellas provincias a las que pertenecen los sectores indígenas más golpeados y atacados por el régimen (Cotopaxi, Tungurahua); y, 5) que en algunos cantones (Penipe, provincia de Chimborazo), donde el gobierno invirtió muchos recursos y esfuerzos, el resultado le fue ampliamente adverso.

Pero, más allá de lo electoral, la discusión en torno al voto emitido por los indios el 26 de abril sirve de vehículo para un debate sobre la caracterización política del movimiento indígena, un tema que ya venía presentándose desde antes, aunque no con la suficiente profundidad, y que se ha reavivado tras el triunfo de Alianza País en el 2006 y, sobre todo, con las conflictivas relaciones entre el gobierno y la Conaie.

Cometamos, por nuestro lado, también el pecado de la simplificación. Se observa, en estos últimos tiempos, un doble origen de este tipo de críticas respecto al movimiento indígena. Por un lado, de políticos e intelectuales izquierdistas que, vinculados o no con sectores anteriormente cercanos al movimiento, han ido perdiendo lazos espirituales y políticos con él, acercándose, en cambio, al “ancho cauce” de la “revolución ciudadana”. Para ellos, el movimiento indígena no es de izquierda, comparado con la “izquierda moderna”, o posible, que se expresa en Correa, porque priorizaría sus intereses y prebendas particulares, de grupo e individuales, se habría vuelto indigenista, se dejaría guiar por el resentimiento y habría perdido la perspectiva general de la transformación.

Por otro lado, en cambio, aquellos sectores, igualmente intelectuales y políticos, que se sitúan (o pretenden hacerlo) en las antípodas del proyecto gubernamental. Para ellos, compartiendo algunas de las opiniones ya indicadas, el movimiento indígena habría perdido potencialidades revolucionarias pues habría sucumbido a los cantos de sirena de los proyectos de desarrollo y de la cooptación institucional.

A nuestro modo de ver, estas visiones carecen de un análisis real del movimiento real; pero apuntan un debate central. Sólo que, por el modo y la tonalidad con que lo presentan, lo que debería ser el inicio de una discusión es convertido en la clausura sumaria de todo debate. Es necesario reabrirlo para que los prejuicios no terminen por nublar los entendimientos y construyan nuevos fantasmas, que serán enormemente perjudiciales para las posibilidades de transformación social en el Ecuador.

5. Los votos nulos y blancos

¿Qué ocurrió en estas elecciones con el ausentismo y los votos nulos y blancos? El ausentismo se mantuvo en los niveles “históricos”, alrededor del 24%: 26% entre los hombres y 23% entre las mujeres. Puede sonar demasiado, pero entre nosotros no sabemos muy claramente qué significa el ausentismo: entre la automarginación y la migración caben aún muchas posibilidades. Es un nivel similar al observado en los últimos procesos electorales. Lo que no deja de ser significativo, si tomamos en cuenta el incremento del padrón electoral, sobre todo el aumento de votantes opcionales: los adolescentes de 16 a 18 años.

Los votos blancos y nulos, por su parte, llegan casi al 13%. Pero acá se encuentra un comportamiento muy distinto en las áreas urbanas y en las zonas rurales, así como entre las provincias de mayor desarrollo económico y las provincias más pobres.

En efecto, en las provincias de Pichincha, Guayas, Azuay, El Oro (igual que en las 2 provincias de creación reciente, Santo Domingo de los Tsáchilas y Santa Elena), entre otras, se presentan índices de votos nulos y blancos menores o iguales al promedio nacional: desde el 13% de Azuay hasta el 8.8% de Pichincha. En cambio, en las provincias postergadas de la costa y de la sierra, los votos blancos y nulos se incrementan notablemente (más de 16% en Cañar, más de 17% en Chimborazo, más de 18% en Bolívar y Cotopaxi, 19% en Esmeraldas…), o en aquellas donde existe una amplia población campesina poco atendida (como Manabí y Los Ríos, donde los votos nulos y blancos superan el 17%).

Justamente, la mayor cantidad de votos nulos y blancos en relación con el número de votantes se encuentra en zonas campesinas e indígenas de la costa y de la sierra (en la costa, por ejemplo, en Mocache, provincia de Los Ríos, el 22,4% de los votantes sufragaron blanco y nulo. En la sierra, Colta y Guamote, en la provincia de Chimborazo, presentan índices de votos nulos entre 25 y casi 27%; Saquisilí, en Cotopaxi, supera el 24% de votos nulos y blancos. En fin, en Cangahua, Cayambe, Pichincha, más del 30% de los votos fueron blancos y nulos.

Esto nos muestra la existencia de una zona “de sombra” donde no funcionan los mecanismos de integración a la política hegemónica y a su institucionalidad: ni los “modernos”, ni los “tradicionales”, ni los “ideológicos”, ni los clientelares. Sin embargo, casi nadie habla de eso. Los votos nulos y blancos son considerados como “no válidos” por la legislación electoral ecuatoriana; y parecen haber desaparecido también del horizonte visible de las reflexiones, incluso de las izquierdas, demasiado emocionadas quizás por sus éxitos institucionales.

6. Un pequeño paréntesis sobre la izquierda

¿Y la izquierda, en todo esto? Si mirásemos únicamente los resultados presidenciales, las conclusiones serían tristes y grises. La izquierda, si vale la aparente contradicción, aparece desaparecida del escenario político nacional. Por una parte, porque Correa ha absorbido y subsumido la mayor parte de la votación posible de las izquierdas (así como absorbió la mayor parte de la votación popular).

Por otra parte, porque las fracciones de la parte de la izquierda que intentaron una participación en ese nivel terminaron errando el blanco. Una de ellas, el Polo Democrático, formó alianza con la RED de León Roldós para sostener la candidatura de Martha Roldós, pero la alianza terminó ubicándose en la centro-derecha y diferenciándose poco en su tonalidad discursiva final de la oposición de derecha propiamente dicha, a la que se le hicieron extraños guiños en los últimos días de campaña[8]. La intención de voto que concitaba fue reduciéndose sistemáticamente a medida que se acercaba el 26 de abril, y finalmente consiguió solamente un 4% de la votación. Entre los sectores populares, su aceptación fue más bien limitada, y parece haber llamado la atención sobre todo de reducidos sectores medios urbanos.

La otra presentó la candidatura del reconocido militante socialista Diego Delgado; pero se encasilló en el discurso ideológico, que puede juntar a ciertos sectores muy politizados, pero resulta insuficiente para dialogar con la conciencia de las mayorías; obtuvo apenas el 0,63% de la votación.

En conjunto, lo que ya se venía advirtiendo desde el inicio de este período: frente a gobiernos más o menos progresistas, las izquierdas pierden el rumbo –y mientras unos se desesperan por subsumirse en ellos, mirando solamente las medidas progresivas emprendidas por el régimen, o los sentidos subjetivos que se atribuyen, otros cierran los ojos al nexo que une a estos gobiernos con las expectativas populares de cambio y transformación. La izquierda se vuelve un espacio vacío y facilita su colonización por los proyectos de reforma capitalista.

Pero esto sólo muestra –a Dios gracias– una cara del asunto. La otra cara se expresa con cierta dificultad, pero aún con fuertes reservas de intuición política, a nivel local. Tanto el Movimiento Popular Democrático como Pachakutik lograron mantener, incluso extender, sus espacios. El MPD lo hizo poniéndose a la sombra de Correa, cuya candidatura presidencial apoyó “críticamente”. Pachakutik corrió solo, sin el auxilio de una candidatura presidencial exitosa.

Pachakutik, sobre todo, mostró, pese a todas las limitaciones políticas y orgánicas, que aún se sustenta en la vitalidad de las organizaciones sociales de base, especialmente del movimiento indígena, y que todavía pudo captar aunque sea una muy pequeña porción del electorado crítico de las ciudades. Sus resultados numéricos pueden incluso sorprender: gana 5 asambleístas, 5 prefecturas provinciales, 27 alcaldías y un buen número de concejalías. Su presencia se mantiene fuerte en la sierra central y en el sur de la Amazonía; ello muestra vínculos efectivos o potenciales con luchas y conflictos que pueden ser centrales en el período inmediato: la minería, la tierra y el agua.

Justo por eso se hace más notoria una seria limitación: “Su grave resultado es en el ámbito nacional”[9].
7. Hacia la segunda fase de la “revolución ciudadana”

Con el nuevo triunfo de Correa, las elecciones del 26 de abril marcaron el fin de un momento y el inicio de otro. De ahora en más, nos enfrentaremos a la consolidación de la “revolución ciudadana”, salvo que la crisis mundial indique otra cosa. Hay una nueva correlación de fuerzas, hegemonizada por el proyecto de reforma capitalista que expresan Correa y Alianza País; la derecha tradicional, en sus formas espúreas o con nuevas caras, tratará de disputar espacios, presionar al gobierno, generar niveles de desconfianza y desestabilización, a partir de las bases territoriales que ganó, sirviéndose de la grandes empresas de la prensa escrita y televisiva, y beneficiándose del respaldo cada vez más explícito (y descarado) de las cúpulas eclesiales.

En su primera evaluación del triunfo, Correa habló de la necesidad de dotarse de estructuras organizativas y ofreció “radicalizar” la “revolución” y el “socialismo del siglo 21”. Ha dado unos pasos primeros más bien simbólicos: un hotel de Guayaquil y 5 haciendas situadas en diversas provincias, todos ellos incautados por la Agencia de Garantías de Depósitos a los banqueros Isaías, han sido o están por ser vendidos a los trabajadores y campesinos.

Actos simbólicos, pero apenas un complemento menor en el proyecto de reforma capitalista. El Plan Nacional de Desarrollo, elaborado por la Secretaría de Planificación y alabado por el presidente, apunta a transformar el eje de acumulación: de la exportación de bienes primarios a la producción y exportación de servicios; si bien en un primer momento el proyecto piensa apuntalarse con el desarrollo de la minería. Nada, sin embargo, que ponga en cuestión las relaciones de propiedad. Por el contrario, el gobierno mantiene su empeño de estimular la buena salud del capital, de generar condiciones generales válidas para todas sus ramas y fracciones, y cada vez más apegado a las fracciones más modernas, aquellas que, junto a su fuerte presencia en el mercado interno, están desarrollando, si bien de reciente data, su inserción activa en los flujos globales del capital, en los mercados externos, en las sociedades con grupos capitalistas internacionales, no excepcionalmente con grupos centroamericanos, peruanos, chilenos,… Expresan los reacomodos y realineamientos del capital, las nuevas condiciones de existencia y acumulación de los capitales y, en fin, la formación de una burguesía regional.

La relación de fuerzas que se construye ante nuestros ojos se completa con lo que pueda hacerse en recomponer la presencia de los movimientos sociales y de la izquierda. Está por verse. Pero los resultados electorales, pese a todo y a los sentidos contradictorios de algunos triunfos, muestran mayores potencialidades que las que se alcanzaban a vislumbrar antes del 26 de abril.

Quito, 20 de mayo de 2009


[1] Desde diferentes ángulos y con distintos argumentos, varios analistas consideran que estas elecciones cierran un ciclo político de transición. Véase, por ejemplo, Pablo Ospina: “El fin de la transición”, CEP, Quito, mayo de 2009.

[2] La legislación electoral ecuatoriana considera “votos válidos” a los que se pronuncian positivamente por algún candidato (u opción puesta a consideración); los votos en blanco y los votos nulos se consideran “no válidos” y no cuentan para los resultados de la elección. En adelante, nos referiremos a los votos válidos, excepto cuando se indique lo contrario.

[3] Alejandro Moreano sostiene que en el Ecuador existe una base constante de una conciencia anti oligárquica; y es probable que esta haya sido la causa del repunte en la imagen de Gutiérrez, pues la gente identificó al partido Socialcristiano con la oligarquía durante una buena parte de este período iniciado con el retorno a la constitucionalidad en 1978-79, a tal punto que incluso figuras que normalmente concitan alto rechazo (como Bucaram y Noboa) pudieron aparecer como alternativas a la “trinca oligárquica” (“Pueblo contra oligarquías”, “Pueblo contra trincas”: tales, en efecto, los lemas de los primeros populismos ecuatorianos, allá por los años de 1950 y 1960).

[4] Madera de Guerrero es un movimiento creado por el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, socialcristiano, para participar en estas elecciones presentando una cara apartidista.

[5] El 8 de mayo incursionaron, junto al canal Teleamazonas, en un supuesto “centro clandestino” donde, decían, se estarían manipulando los datos electorales; pero que resultó ser un “centro de contingencia” del Consejo Nacional Electoral, cuyo funcionamiento era de conocimiento público (http://www.ecuadorinmediato.com/noticias/104272).

[6] El contenido de fuerte identidad localista es explícito: hace referencia a una canción tradicional muy popular en Guayaquil: “Guayaquileño, madera de guerrero”.

[7] Muchos de los argumentos y ejemplos expuestos aquí nos han sido sugeridos por el artículo “Triunfos y derrotas”, de Floresmilo Simbaña, publicado en El Telégrafo, 30 de abril de 2009 (ver: http://www.eltelegrafo.com.ec/opinion/columnista/archive/opinion/columnistas/2009/04/30/Triunfos-y-derrotas.aspx).

[8] Martha Roldós reivindicaba por igual las luchas campesinas antimineras como las protestas anti Correa de los hijos de la oligarquía.

[9] Floresmilo Simbaña: “Triunfos y derrotas”, cit.