¡Fuera las Bases Militares Extranjeras!

febrero 5, 2010

Minga Informativa de Movimientos Sociales
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América Latina y el Caribe, una región de paz
Fuera las Bases Militares Extranjeras

Reunidos en Porto Alegre, Brasil, en el marco de los eventos celebrados durante el 10º aniversario del Foro Social Mundial, frente a una nueva escalada agresiva del imperialismo, nosotros los movimientos sociales y populares, redes, organizaciones, de las más diversas latitudes, nos encontramos nuevamente al frente de una campaña como la que realizamos contra el ALCA, para decir que América Latina es una región de paz, para decir fuera las bases militares extranjeras!

América Latina, vive un proceso de cambio a más de una década. Hay una creciente lucha por su soberanía, por los derechos y el bienestar de su pueblo. Al mismo tiempo, el imperialismo estadounidense y sus aliados aumentan las amenazas contra el pueblo y emprenden una reacción conservadora a los cambios políticos que están en marcha.

En este contexto, hemos visto:

-Multiplicación de las bases militares con la creación de siete bases militares en territorio colombiano, y la firma de tratados con Panamá para la instalación de 11 bases militares en este país.

-Invasión militar en nombre de ayuda humanitaria tras la catástrofe ocurrida en Haití;

– La reactivación de la IV Flota de la marina de guerra de los Estados Unidos, armada con artefactos nucleares diseñadas para navegar en las ricas aguas oceánicas y los ríos de América del Sur y el Caribe.

– Iniciativas de golpe de Estado, como ocurrió en Honduras, con el apoyo logístico de la base militar de EE.UU. en Palmerola.

– Los planes para desestabilizar a países como Paraguay, Bolivia y Venezuela.

– El recrudecimiento de las hostilidades y el mantenimiento del bloqueo contra Cuba.

-Criminalización de la lucha social;

La expansión de la presencia militar de EE.UU. en la región busca, además de intimidar los procesos políticos de transformación en la región, posicionar su fuerza militar en áreas estratégicas de gran riqueza natural, como la biodiversidad de la región amazónica y el petróleo que se encuentran en aguas profundas del Atlántico Sur. Se trata de un ataque real contra la paz, la seguridad y la soberanía de todos los países de la región.

A diferencia de lo que difunden los círculos de poder y las fuerzas conservadoras, el mundo no se ha convertido en un lugar pacifico, ni seguro, ni tampoco estable. Planean sobre la humanidad graves amenazas que ponen en jaque la paz mundial, la seguridad internacional, la democracia, la justicia social y la soberanía de los pueblos y las naciones.

En Asia Central, los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN aumentan las fuerzas militares, intensifican la ocupación y la guerra, que incluye los bombardeos y las acciones de tierra arrasada contra la población civil. Iraq continua en llamas, transformado en un prototipo del nuevo tipo de colonialismo militarizado, inaugurado en la era Bush y continuado por el gobierno de Barak Obama.

En la ocupada Palestina el pueblo, mártir de su territorio ocupado por Israel, es víctima de un genocidio que ocurre con el consentimiento y la tolerancia de las potencias estadounidenses y europeas.

En cuanto se ataca el derecho internacional, la militarización alcanza cotas sin precedentes. Los gastos militares aumentan, se multiplican las armas nucleares, los Estados Unidos generar nuevos planes de defensa anti-misiles, la OTAN ratifica su carácter agresivo, crece la presencia naval de los países imperialistas en el Océano Índico, mientras que África se torna aún más vulnerables con la creación del AFRICOM, el comando militar de los Estados Unidos para el continente. Una vasta red de bases militares se extiende por todo el planeta.

Todo este poderío no es una necesidad del mundo, pero lo es del sistema económico que el imperio impone al mundo. Los objetivos son los que siempre movieron al sistema imperialista – el control de los recursos económicos, de las riquezas nacionales, el dominio de los mercados y la lucha contra las transformaciones social.

La creciente militarización expresada en las más de 800 bases militares estadounidenses alrededor del mundo, forman parte de la estrategia económica y política del imperialismo de salida ante la crisis, para preservar su modelo económico, para permanecer como potencia hegemónica en el mundo, valiéndose, si necesario, del uso de la fuerza para garantizar tales objetivos.

Nuestras organizaciones sociales condenan enérgicamente la escalada del militarismo. Tenemos profundas convicciones democráticas, solidarias y de defensa de la paz. Los pueblos toman consciencia de que la paz, en oposición a la militarización y las guerras imperialistas, no sólo es un valor a defender apasionadamente, como un medio indispensable para asegurar la supervivencia y el desarrollo de la humanidad con justicia social, democracia, derechos universales, distribución de la renta y la riqueza y la soberanía nacional.

Reiteramos en este momento que Haití no necesita de la intervención militar, y si que sea respetada su soberanía, instamos a todos los países a realizar una cooperación solidaria, con médicos, profesores al servicio del pueblo haitiano.

Como patriotas latinoamericanos y comprometidos con la solidaridad entre los pueblos queremos dar nuestra contribución al logro de estos nobles objetivos para hacer de América un territorio libre de bases militares extranjeras.

América Latina y el Caribe una región de paz!

Fuera las bases extranjeras!

Organizaciones y redes internacionales:

Consejo Mundial por la Paz – CMP

Alianza Social Continental – ASC

Vía Campesina – CLOC

Encuentro Sindical Nuestra América

Marcha Mundial de Mujeres – MMM

Jubileo Sur – Américas

Compa

FDIM

OCLAE

OSPAAAL

Organizaciones nacionales:

Mopassol – Argentina

Cebrapaz – Brasil

MST – Brasil

CUT – Brasil

UBM _ Brasil

CONAM – Brasil

CTB – Brasil

MAB

Consulta Popular

Asamblea Popular

UJS – Brasil

MOVPAZ –

CMLK – Cuba

Frente nacional de Resistencia- Honduras

Para adherir envie um e-mail para

americalatinadepaz@gmail.com


Ángel Guerra Cabrera: Rebelión en la OEA

junio 6, 2009

Angel Guerra CabreraALAI AMLATINA, 04/06/2009.- La derogación de la resolución que excluyó a
Cuba de la OEA hace más de cuatro décadas por la Conferencia de Cancilleres del organismo, celebrada en San Pedro Sula, Honduras, es otra señal del cambio de época que vive América Latina. El acuerdo desestimó los inaceptables condicionamientos que insistentemente pretendía imponer Estados Unidos, reiterativos del sesgo injerencista de
la resolución ahora revocada y una burla al consenso existente en América Latina y el Caribe de rechazar aquel acto ignominioso.

Por lo pronto, lo que evidencia la reunión de la OEA es un trágico conflicto en que se debate Washington. Por un lado, su irrefrenable arrogancia imperial lo impulsa, más allá de cambios cosméticos, a perpetuar la misma actitud punitiva respecto a La Habana que ha
mantenido durante medio siglo. Por el otro, la imagen de cambio de política que intenta proyectar al sur del río Bravo al proclamar un nuevo enfoque en el trato hacia sus vecinos no resultará creíble hasta que levante el bloqueo y renuncie a la hostilidad contra Cuba. En este
sentido, cabe reconocer que al aceptar finalmente la anulación de la exclusión de Cuba el gobierno de Barak Obama muestra una sensibilidad hacia la nueva realidad de América Latina que habría sido impensable durante el de su nefasto antecesor.

Como ya había ocurrido en marzo en la cumbre de Puerto España, Cuba fue el centro del debate en la reunión de San Pedro Sula aunque no estuviera en la agenda. La Habana ha expresado de manera muy clara que no regresará a la OEA, de modo que lo que estaba en discusión era la
reparación por los estados miembros –incluido Estados Unidos- de una aberrante injusticia histórica, como señaló el presidente del país anfitrión, Manuel Zelaya, en un discurso honesto y valiente como pocas veces se ha escuchado en una reunión del obsoleto mecanismo.

La resolución adoptada por los cancilleres pone fin a otra impuesta por Washington a punta de sobornos, amenazas y chantajes, contando de antemano con el voto de dictaduras sangrientas como las de Trujillo, Somoza, Stroessner y otros gobiernos genuflexos. La OEA fue bautizada en
aquel momento como ministerio de colonias de Estados Unidos por el ilustre canciller cubano de entonces, Raúl Roa, calificativo ganado ampliamente por la complicidad del ente, antes y hasta hoy, con la criminal política intervencionista de Estados Unidos en la región.

Todos los gobiernos latinoamericanos, sin excepción, tienen relaciones diplomáticas plenas con Cuba, cuyo ingreso al Grupo de Río y participación en la primera Cumbre de América Latina Latina y el Caribe, celebrada en diciembre pasado en Brasil, mostró la voluntad unánime e
incontrovertible de sus jefes de Estado y gobierno de reparar definitivamente la exclusión de la isla de los foros regionales. Era muy clara la postura latinoamericana en San Pedro Sula y muy clara también la intención inicial de Estados Unidos de impedirla con condicionamientos que vulneran la propia carta de la organización, como demostró el presidente Zelaya al dar lectura al artículo que reconoce el derecho de los estados miembros a elegir el sistema económico, político y social que decidan, sin interferencia extranjera.

Washington debe entender el trascendental cambio social y político que está ocurriendo en América Latina y olvidarse de que un mero cambio de retórica y estilo en su política exterior, aunque conserve la misma sustancia imperialista, hará deponer los aires de independencia y
rebeldía que emanan de las calles, las minas, las veredas y las fábricas de nuestra América. Los cambios en América Latina son de tal naturaleza que la OEA, ya no puede funcionarle al imperio como en otros tiempos. La OEA nació del panamericanismo, encarnación de la doctrina Monroe. José Martí la fulminó mucho antes de que naciera, cuando a propósito de la Primera Conferencia Panamericana, en 1889, sentenció: “¿A qué ir de aliados, en lo mejor de la juventud, en la batalla que los Estados Unidos se preparan a librar con el resto del mundo?”

En todo caso, América Latina y el Caribe necesitan una estructura regional propia como lo han reclamado Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales y Daniel Ortega, ajena a potencias extraregionales, reivindicadora del ideal bolivariano de independencia, unidad e integración.


Entrevista a Germán Mundaraín Hernández [De racismo y un mundo unipolar]

mayo 3, 2009
«El documento final no responde a las aspiraciones de los pueblos»
por Silvia Cattori*, Sandro Cruz*

Algunos de los países europeos capitalistas más industrializados con un fuerte pasado colonial y de trata de esclavos demostraron una vez más su arrogancia cuando abandoraron la reunión cumbre de la ONU sobre el Racismo bajo el falso pretexto que el presidente iraní estaba predicando el odio con su discurso. La entrevista al embajador venezolano Germán Mundaraín, presente en esta cita mundial, nos aclara sobre las verdaderas razones del fracaso de esta reunión planetaria y cómo ésta ha sido saboteada por ciertos países.



28 de abril de 2009

Desde
Ginebra (Suiza)



Embajador Germán Mundaraín Hernández

Silvia Cattori: Durante estos últimos meses muchos Estados de América Latina y de otros continentes se comprometieron fuertemente en los trabajos preparatorios que debían redefinir los criterios y las normas en materia de lucha contra el racismo. Nada más terminar la “Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia” celebrada en Durban en 2001 Israel, por su parte, comenzó a propagar su hostilidad hacia la “Conferencia de Examen de Durban” [1] que acaba de celebrarse en Ginebra, ayudado por personalidades como Bernard-Henri Lévy y Elie Wiesel, y muchas organizaciones judías llegadas en grupo a Ginebra. La desinformación y las mentiras que había rodeado a la primera de las conferencias llegaron en Ginebra a su punto máximo.

Hay que recordar que Israel nunca ha aceptado que en Durban unas ONG pudieran estigmatizar sus políticas de “purificación étnica”, “de apartheid”, “de genocidio”, “de crímenes racistas” contra el pueblo palestino. Por lo tanto, el lobby pro-israelí ha hecho todo lo posible para hacer pasar por buena la endeble versión de que esta conferencia fue el teatro de manifestaciones “antisemitas”, de consignas “antisemitas”, aun cuando las políticas racistas que Israel lleva a cabo están perfectamente documentadas por el Comité Nacional Palestino [2].

Aquí, en en Ginebra, el brutal comportamiento de la diplomacia francesa, dirigida por Bernard Kouchner, ha chocado bastante [3]. ¿Acaso Francia no ha maniobrado para servir a los intereses de los ausentes Estados Unidos e Israel? Nadie puede ignorar que desde que Nicolas Sarkozy llegó al poder Francia ha hecho todo lo posible para arrojar sospechas sobre la “Conferencia de Examen de Durban”, blandir la amenaza de boicot y atraer a la mayor cantidad posible de países a su bando. Fue el embajador de Francia ante la ONU en Ginebra, Jean-Baptiste Mattéi, quien dio la señal de salida a los representantes de la Unión Europea durante el discurso del presidente iraní. Esto es la parte visible del asunto. ¿Qué ocurrió entre bastidores durante la preparación de esta conferencia y como han juzgado todo este escándalo las delegaciones que permanecieron en la sala y aplaudieron el discurso de Ahmadinejad?

Germán Mundaraín Hernández: Usted ha respondido al recordar que Francia y algunos países europeos llevaban tiempo trabajando para sabotear esta “Conferencia de Examen de Durban” celebrada aquí, en Ginebra. Pero, en realidad la “Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia” ya había sido saboteada en el propio Durban.

Dicho esto, hay que saber que en 2001 en Durban sólo Israel y Estados Unidos sabotearon y abandonaron la conferencia. Lo que ahora ha cambiado es que ambos países han encontrado algunos aliados. Pero no representan a una mayoría. Es un grupo de países que se podía definir como de países que fueron colonizadores, neo-colonialisitas, además de aquellos que sin haber sido ellos mismos países colonizadores, se beneficiaron del colonialismo.

En Naciones Unidas y en las organizaciones internacionales es una constante que cuando se trata de grandes crímenes y de grandes violaciones de los derechos humanos cometidos por las grandes potencias se ignoran, no se les da la importancia que merecen. No se quiere admitir que la colonización y la esclavitud fueron un crimen contra la humanidad. Del racismo, de la trata de esclavos queda una ideología: la ideología según la cual existe una raza superior y los débiles son considerados una raza inferior.

El racismo, la xenofobia, la exclusión son temas de los que las grandes potencias no quieren discutir. Del mismo modo que no quieren discutir sobre la crisis económica. Y es lo mismo. Los responsables de la colonización, de la conquista, de la trata de esclavos, del racismo, al igual que los responsables de la crisis financiera, no quieren discutir sobre el origen y las causas de estos fenómenos ni de las indemnizaciones a quienes son las víctimas de las consecuencias de estas dos grandes tragedias.

Silvia Cattori: La delegación palestina, de acuerdo con la Autoridad Palestina de Ramala, aceptó que se suprimiera toda mención a Israel y a la suerte del pueblo palestino que vive bajo la ocupación extranjera. ¿No cuesta entenderlo?

Germán Mundaraín Hernández: Esta conferencia ha estado condicionada por el chantaje, por las amenazas de retirarse hechas por un grupo de países. Estos países han condicionado el texto final a su presencia. En el espíritu de recuperar un consenso los demás países han hecho concesiones en el texto final, según las presiones que se han ejercido en relación a ello: no se quiere hablar de Palestina porque Palestina es una vergüenza para el mundo: un territorio ocupado, un pueblo que no puede ejercer su derecho a la autodeterminación y que es víctima de exclusión y de discriminaciones. No se quiere hablar del odio racial y de la difamación con el pretexto de defender la libertad de expresión.

La libertad de expresión es importante, pero supone responsabilidad y no se puede incitar al odio, a la guerra y al odio religioso. Y así, como en una época en que se demonizó a los judíos en la Alemania nazi, hoy en muchos países occidentales se demoniza a los musulmanes. Puedo poner un ejemplo muy claro: con frecuencia la prensa mundial habla de “terrorismo islámico” y nunca, que yo recuerde, ha hablado de “terrorismo católico” o “protestante” en Irlanda del Norte, ¿por qué? ¿Es que da la casualidad de que los musulmanes son terroristas? Puede haber musulmanes que sean terroristas, puede haber católicos o ateos que sean terroristas, pero ello no se desprende de su religión.

Silvia Cattori: Al acudir a esta conferencia, ¿sabía usted que iba a haber esta especie de confrontación entre dos fuerzas, que aquellos que no quieren que se toque a Israel y a la ideología del mundo unipolar iban a pesar en ella con todo su peso?

Germán Mundaraín Hernández: Sí, me lo esperaba. Estas son cosas que ocurren aquí, en la ONU. Se llama a una unidad contra el racismo, pero no hay unidad y no puede haberla. Desde el primer momento no hubo mucha unidad. Es muy difícil conseguirla porque estos países que he mencionado persisten en su ideología de la raza superior y en su creencia de que hay razas inferiores. Lo mismo que con la conferencia sobre la tolerancia. Ellos han dado muestras de su intolerancia. Un grupo de países se retiró de esta conferencia [5].

Al principio participaron en ella para obtener sus pretensiones y después se retiraron. Aquí el mundo lo ha podido ver en directo: cuando el primer día de la conferencia habló el presidente Ahmadinejad los representantes de un grupo de países (un pequeño grupo de 23 países) abandonaron la sala. No dieron con ello la mejor demostración de tolerancia. Lo mismo que aquellas personas que se aprovecharon de la falta de vigilancia del servicio de seguridad de la ONU para protestar contra el presidente iraní en nombre del Holocausto. No quieren reconocer a todas las víctimas. Ni que si los judíos fueron las víctimas del Holocausto, entre nosotros el Holocausto viene como una crisis financiera en la que aquellos que la sufren no son quienes la han causado.

Ningún país de América Latina ni del Caribe se retiró, ni tampoco ningún país de África ni de Asia. Ellos aplaudieron a Ahmadinejad y abuchearon a este grupo de intolerantes que habían programado el sabotaje y que no quisieron escuchar la intervención del presidente iraní. Además, éste no dijo nada que estuviera fuera de lugar. Los países occidentales demonizaron a Ahmadinejad. Aquí hubo discursos más fuertes, pero, a pesar de todo, la tomaron con Ahmadinejad.

Aquí hay países que niegan que el racismo haya sido un crimen contra la humanidad. Esto nos recuerda que los grandes crímenes continúan en la impunidad total. No se arrepienten, no han pedido perdón. Y menos aún están dispuestos a cualquier forma de indemnización. Y a veces recurren a subterfugios diciendo “no hablemos del pasado”, como dijo Obama en [la Cumbre de las Américas de] Trinidad. También nosotros, países en desarrollo endeudados, podríamos decir “no hablemos del pasado” cuando vamos al Fondo Monetario o al Banco Mundial.

Silvia Cattori: Por lo tanto, la “línea roja” que los diplomáticos franceses han definido como no superable ha servido para impedir que se califique al Estado judío de Israel de exclusivo, de racista. ¿Ha servido, por lo tanto, para hacer triunfar la política del doble rasero legitimando los actos criminales de este Estado ?

Germán Mundaraín Hernández: Creo que en esta conferencia el documento final no responde a las ambiciones de los pueblos del mundo.

Silvia Cattori: ¿La “Conferencia de Examen de Durban” se ha convertido en el lugar del fracaso para los pueblos que aspiran a la multipolaridad?

Germán Mundaraín Hernández: Yo no diría que es un fracaso. Yo no buscaría calificativos como fracaso o éxito, sin embargo afirmo que el documento no responde las aspiraciones de los pueblos del mundo. Los países que he mencionado no quieren oír hablar del tema de las indemnizaciones para los pueblos de África, de excusas, de arrepentimiento. No quieren hablar de la difamación de las religiones, de la islamofobia. No quieren hablar de Palestina. Creo que, como muchas otras conferencias de Naciones Unidas, está ha estado condicionada por las presiones y por el chantaje de un grupo. El mismo grupo que ha presionado para que la Asamblea General no se pronuncie sobre Palestina. Las mismas presiones que se han ejercido para impedir que la Asamblea General debata y busque soluciones a las crisis financiera. Las grandes potencias siempre quieren imponer su agenda.

Silvia Cattori: ¿Se puede concluir diciendo que el texto votado en aquí en Ginebra [6] supone un retroceso en relación al que se votó en Durban en 2001?

Germán Mundaraín Hernández: Yo no diría que se haya retrocedido. Diría que las cosas han permanecido en un doloroso equilibrio que mantiene el chantaje y la relación de fuerzas impuesto por los países occidentales. Creo que seguimos estando en el mismo punto, con el temor de que renazca el racismo bajo el efecto del aumento de la pobreza. ¿De qué color son los millones de niños que mueren cada día de hambre? Son indígenas o africanos. Esta crisis económica y financiera va a agravar la pobreza y provocar más exclusión y racismo frente a los emigrantes. La islamofobia es esencialmente un proceso que se ha acentuado en la década que va de los noventa a nuestros días. Y mi temor, por lo tanto, es que este documento no prepare las respuestas a lo que se está perfilando.

Silvia Cattori: ¿Cree usted que los partidarios de un mundo unipolar han estado tan agresivos porque empiezan a tener dificultades para imponer su visión de las cosas y sienten que se está esbozando una nueva relación de fuerzas?

Germán Mundaraín Hernández: Creo que prueban mecanismos para evitar que la multipolaridad se convierta en un catalizador que beneficie a los países en desarrollo.

Sandro Cruz: ¿Ha aumentado verdaderamente la fractura entre los dos bloques aquí, en la “Conferencia de Examen de Durban”? ¿Se van a despertar los pueblos del sur?

Germán Mundaraín Hernández: Yo no me arriesgaría a decir que los pueblos del mundo se han despertado. Diría que se están despertando. Están en el camino de despertarse. Si ya estuvieran despiertos, tendríamos otro documento final.

 Silvia Cattori
Periodista suiza.

Sandro Cruz
Periodista. Miembro fundador de la agencia de prensa latinoamérica IPI.

Fuente:http://www.voltairenet.org/article159869.html


Fidel Castro: LA CUMBRE Y LA MENTIRA

abril 24, 2009

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Algunas de las cosas que me dijo Daniel [Ortega] serían difíciles de creer si no fuera él quien las cuenta y no fuera una Cumbre de las Américas donde ocurrieron.

Lo insólito es que no hubo tal consenso sobre el documento final. El grupo del ALBA no lo suscribió; así lo hizo constar en el último intercambio con Obama en presencia de Manning y los demás líderes en la mañana del 19 de abril.

En esa reunión hablaron Chávez, Evo y Daniel sobre el tema con absoluta claridad.

Me había parecido que Daniel expresó una queja amarga cuando, el día de la inauguración de la Cumbre, dijo en su discurso: “…Pienso que el tiempo que me estoy tomando es mucho menor que el que me tuve que tomar, tres horas, esperando en el aeropuerto dentro del avión.”

Se lo pregunté y me contó que seis dirigentes de alto nivel tuvieron que esperar en la pista: Lula, de Brasil; Harper, de Canadá; Bachelet, de Chile; Evo, de Bolivia; Calderón, de México y él, que era el sexto. ¿Motivo? Los organizadores, en un acto de adulonería, lo decidieron así para recibir al Presidente de Estados Unidos. Daniel permaneció las 3 horas dentro del caluroso avión de LACSA, al ser retenido en el aeropuerto bajo sol radiante del Trópico.

Me explicó el comportamiento de los principales líderes presentes en la Cumbre, los problemas fundamentales y específicos de cada uno de los países de América Latina y el Caribe. No se le vio rencoroso. Estaba seguro, tranquilo y comprensivo. Recordé los tiempos de la guerra sucia de Reagan, las miles de armas lanzadas por éste contra Nicaragua, las decenas de miles de muertos, el minado de los puertos, la utilización de las drogas por parte del gobierno de Estados Unidos para burlar las disposiciones del Congreso, prohibiendo fondos para financiar aquella cínica guerra.

No pasamos por alto la criminal invasión a Panamá ordenada por Bush padre, la horrible matanza de El Chorrillo, los miles de panameños muertos, la invasión de la pequeña Granada con la complicidad de otros gobiernos de la región, hechos bastante recientes en la trágica historia en nuestro hemisferio.

En cada uno de los crímenes estaba la mano peluda de la OEA, principal cómplice de las brutales acciones de la gran potencia militar y económica contra nuestros empobrecidos pueblos.

Me narró el daño que el narcotráfico y el crimen organizado ocasionan a los países de Centroamérica, el tráfico de armas norteamericanas, el inmenso mercado que impulsa esa actividad tan nociva para las naciones de América Latina y el Caribe.

Me contó las posibilidades geotérmicas de Centroamérica como un recurso natural de gran valor. Considera que Nicaragua, por esa vía, podría alcanzar una capacidad de generación equivalente a dos millones de kiloWatts/hora. Hoy su capacidad total de generación eléctrica, incluidas las diversas fuentes de energía, apenas alcanza 700 mil kiloWatts/hora y son frecuentes los apagones.

Habló de la capacidad de Nicaragua para producir alimentos, del precio de la leche que se distribuye a un tercio de lo que cobran en Estados Unidos, aunque los salarios en este país son decenas de veces más altos.

En torno a esto y a otros temas prácticos giró nuestra conversación. En ningún instante lo vi rencoroso y menos aún sugerir medidas extremistas en el tema económico. Está bien informado y analiza con gran realismo lo que puede y debe hacerse.

Le expliqué que muchas personas en nuestro país no habían podido escuchar su discurso por cuestiones de horario y la falta de información oportuna en torno a la Cumbre, que por ello le pedía que aceptara explicar, en un programa televisivo, los temas de más interés relacionados con la Cumbre de las Américas, a un panel integrado por tres jóvenes periodistas, los que con seguridad interesarán a muchos latinoamericanos, caribeños, norteamericanos y canadienses.

Daniel conoce muchas posibilidades concretas de mejorar las condiciones de vida del pueblo de Nicaragua, uno de los cinco países más pobres del hemisferio, como consecuencia de las intervenciones y el saqueo de Estados Unidos. Le agradó la victoria de Obama y lo observó bien en la Cumbre. No le gustó su comportamiento en la reunión. “Se movía por todas partes -me dijo- buscando a las personas para influir sobre ellas, sugestionándolas con su poder y sus halagos.”

Desde luego que para un observador a distancia, como era mi caso, se percibía una estrategia concertada para exaltar las posiciones más afines a los intereses de Estados Unidos y más opuestas a las políticas partidarias de los cambios sociales, la unidad y la soberanía de nuestros pueblos. Lo peor, a mi juicio, fue la maniobra de presentar una declaración supuestamente apoyada por todos.

El bloqueo a Cuba ni siquiera se mencionó en la Declaración Final y el Presidente de Estados Unidos la utilizó para justificar sus acciones y encubrir supuestas concesiones de su Administración a Cuba. Nosotros comprenderíamos mejor las limitaciones reales que el nuevo Presidente de Estados Unidos tiene para introducir cambios en la política de su país hacia nuestra patria, que el uso de la mentira para justificar sus acciones.

¿Debemos aplaudir, acaso, la agresión de nuestro espacio televisivo y radial, el uso de tecnologías sofisticadas para invadir ese espacio desde grandes alturas y aplicar la misma política de Bush contra Cuba? ¿Debemos aceptar el derecho de Estados Unidos para mantener el bloqueo durante un período geológico hasta traer la democracia capitalista a Cuba?

Obama confiesa que los líderes de los países latinoamericanos y caribeños le hablan en todas partes de los servicios de los médicos cubanos, y expresa sin embargo que: “…Esto es un recordatorio para nosotros en los Estados Unidos de que si nuestra única interacción con muchos países es la lucha contra la droga, si nuestra única interacción es militar, entonces es posible que no estemos desarrollando conexiones que con el tiempo puedan aumentar nuestra influencia y tener un efecto beneficioso cuando tengamos necesidad de hacer avanzar políticas de nuestro interés en la región.”

En el subconsciente, Obama comprende que Cuba goza de prestigio por los servicios de sus médicos en la región y hasta le da más importancia que nosotros mismos. Tal vez ni siquiera le han informado que Cuba envió sus médicos no sólo a la América Latina y el Caribe, sino también a numerosos países de África, a países asiáticos, en situación de catástrofes, a pequeñas islitas de Oceanía como Timor Leste y Kiribati, amenazadas de quedar bajo las aguas si el clima cambia e incluso ofreció enviar, en cuestión de horas, una brigada médica completa para socorrer a las víctimas de Katrina cuando gran parte de Nueva Orleáns quedó desamparada bajo las aguas y habrían podido salvar muchas vidas. Miles de jóvenes seleccionados de otros países han sido formados como médicos en Cuba, decenas de miles más se están preparando.

Pero no solo en el campo de la salud hemos cooperado, también en el de la educación, el deporte, la ciencia, la cultura, el ahorro de energía, la repoblación forestal, la protección del medio ambiente y otros campos. Los órganos de Naciones Unidas podrían dar testimonio de esto.

Algo más: sangre de patriotas cubanos se derramó en la lucha contra los últimos baluartes del colonialismo en África y la derrota del Apartheid, aliado de Estados Unidos.

Lo más importante de todo, ya lo dijo Daniel en la Cumbre, es la ausencia total de condicionalidad en el aporte de Cuba, la pequeña Isla que Estados Unidos bloquea.

No lo hicimos buscando influencias y apoyo. Fueron los principios que sustentan nuestra lucha y nuestra resistencia. El índice de mortalidad infantil en Cuba es menor que el de Estados Unidos; hace mucho rato no hay analfabetos; los niños blancos, negros o mestizos asisten todos los días a la escuela, disponen de iguales posibilidades de estudio, incluidos los que requieren educación especial. Hemos alcanzado no toda la justicia, pero sí el máximo de justicia posible. Todos los miembros de la Asamblea Nacional son postulados y elegidos por el pueblo, vota más del 90% de la población con derecho a votar.

No hemos solicitado la democracia capitalista en la que usted se formó y en la cual sinceramente y con todo derecho cree.

No pretendemos exportar nuestro sistema político a Estados Unidos.


Ángel Guerra Cabrera: La hora de los movimientos populares

marzo 30, 2009

ALAI AMLATINA, 26/03/2009, México DF.- La nave del capitalismo marcha ciegamente hacia el naufragio sin que sus tripulantes atinen a sortear los escollos de sus contradicciones más allá de las recetas clásicas, que ya no funcionan. Producen vértigo las cifras de dinero inyectadas al sistema financiero de las economías centrales, conducentes a un despojo inaudito de grandes contingentes humanos pero incapaces hasta ahora de reanimar al paciente. El crédito no fluye, continúan las quiebras, el desempleo bate marcas, mientras millones pierden el techo, carecen de atención médica y ven evaporarse sus fondos de retiro. Es más, los vaticinios de los economistas serios del sistema, con apenas presencia, por cierto, en sus medios masivos, auguran el fracaso de los planes de rescate de la administración Obama y sus pares europeos por considerarlos tibios, no encaminados a la raíz de los problemas y probablemente llamados a profundizar la crisis económica. Por cada mes perdido en tomar las medidas necesarias, advierte el Nobel Paul Krugman, se pierden 600 000 puestos de trabajo sólo en Estados Unidos.

manifestacionespopularesNo hay que ser economista para comprender las desastrosas consecuencias de la severa contracción de las principales economías capitalistas y su impacto sobre los países subdesarrollados, incluidos, por supuesto, los latinoamericanos, dependientes de aquellas. En su último reporte, el Banco Mundial y el FMI, que han ajustado varias veces a la baja sus estimaciones, anuncian que en 2009 el PIB de América Latina y el Caribe caerá hasta en 2 por ciento, ocasionando seis millones más de pobres y casi tres millones más de desempleados. Las vitales remesas caen, como también la inversión extranjera y los precios de las materias primas, que aportan dos tercios de los ingresos por exportaciones. Esta tragedia se suma a la ya crítica situación creada por las políticas neoliberales: una agricultura desprotegida y arrasada para dedicarla a la exportación o a los agrocombustibles, una industria desmantelada y un tejido social desgarrado por la emigración masiva, el trabajo precario e informal, pobreza, miseria, depredación ecológica y redes de protección social pulverizadas, todo en nombre del dios mercado.

La OIT, el Banco Mundial y el FMI prevén la perdida de los modestos avances logrados en el abatimiento de la pobreza y el desempleo gracias a la subida de precios de las materias primas de los últimos cinco años, ahora derrumbados. De la reunión del G20 no puede esperarse nada favorable a los pueblos puesto que allí llevarán la batuta sus mismos verdugos, los salvadores de las grandes corporaciones. No he leído un trabajo de un solo investigador respetable que comparta el optimista vaticinio de una recuperación económica en 2010 anunciada por algunos banqueros centrales.

Pero si en algún momento se reanudara el crecimiento, será a costa de una concentración oligopólica de capitales sin precedente, de nuevos Irak, Afganistán y Palestina; de la criminalización de la protesta social y el pensamiento alternativo en sociedades militarizadas, de la superexplotación y el sufrimiento sin par de las grandes mayorías. Continuaría el derroche de recursos, la depredación ecológica y el patrón energético contaminante que arrastran a la extinción de nuestra especie en fecha no lejana.

Es la hora de que los movimientos populares se fortalezcan, adopten estrategias novedosas y alianzas amplias y flexibles, de hacer pedagogía política con los tangibles efectos de la crisis en círculos de estudio de base. En ellos es muy útil discutir los problemas cotidianos y relacionarlos con todo el entramado de la dominación capitalista y de la crisis para elaborar planes de trasformación social.

Es la hora de la solidaridad planetaria urgente y en ninguna parte del mundo como en América Latina y el Caribe existe una experiencia política acumulada para proponerse proyectos antineoliberales y anticapitalistas a escala local, nacional e internacional. Del Bravo a la Patagonia, además de un conjunto único de gobiernos populares y progresistas, existen fuerzas fogueadas ya en la lucha de trabajadores, indígenas, campesinos, mujeres, estudiantes, pequeños empresarios, profesionistas y desempleados, que podrían dar un memorable ejemplo a sus hermanos de otras latitudes de unidad y organización desde abajo en la lucha por la liberación, la democracia radical y el socialismo. Mañana será tarde.