Luis Alberto Mendieta: El Proyecto Singapur, Última parte

junio 11, 2009

En palabras de León Febres Cordero (+):

“Los perros runas, aunque se junten con leones, seguirán siendo perros runas” [1]

(León Febres Cordero refiriéndose a la relación social existente entre él y Alberto Dahik).

Un héroe en su laberinto

Un líder en su laberinto

Es crucial notar que Febres Cordero se consideraba a sí mismo como “dueño del país”,  ante la cómplice anuencia[2] de la prensa nacional que lo adjetivaba muy suelta de letras de igual modo, corroborando un libreto añejo de la nobleza guayaquileña: controlar el país para ponerlo al servicio de sus ‘patricios’, dueños de poderosos intereses económicos, o declarándose abiertamente “independientes”. La repetición del guión fascista, pero en la Perla del Pacífico: Desprecio por el origen como regla natural de una sociedad domesticada entre telenovelas y actitud social de revista de vanidades.

Es luego de todos estos razonamientos que para mí el ‘Proyecto Singapur’ no parece tan brillante como podría parecer al principio a cualquier persona, y conste que no hablo de dejar que Guayaquil se convierta en un paizuelo en manos de un puñado de fanáticos racistas. Por otro lado, también está Manta, por ejemplo, que tiene tanto derecho como Guayaquil (¿o no?).

Los guayaquileños quieren ver mejor a su ciudad: quieren verla próspera y bella, pero depende de qué guayaquileños estemos hablando y cómo miremos esa prosperidad. Los aristócratas verán una ciudad cuyo centro colonial derrame oro por los cuatro puntos cardinales, y si alcanza para más allá del centro, pues enhorabuena para el resto, a condición de que el gobierno esté en sus manos. Es previsible y siempre ha ocurrido.

Sin embargo, luego de tantos años de un proceso de desarraigo de los valores culturales de la mayoría de la población, me queda la duda por saber si la buena fortuna cambiaría la situación social de Guayaquil, es decir la negación del origen, el egoísmo que parte de la “nobleza” y se ha enraizado en los ciudadanos sencillos, cuya autoestima depende de lo que puedan extraer de su bolsillo: mientras más tengas, más vales. Si no tienes nada, pues ya sabes… El origen está bien para los ‘nobles’, que los cholos nada tenemos que merezca recordar. ¿Y qué pasó con los valores espirituales? ¿Valdrá algo mi cultura? ¿Y dónde queda mi noble ancestro aborigen, dueño de una cosmovisión que hoy en día revoluciona las ciencias sociales, y eso que apenas empieza a analizarse?

Despedida al líder, al estilo conquistador español del siglo dieciséis.

Despedida al líder, al estilo conquistador español del siglo dieciséis, pero irónicamente en trajes de "cholos", en lugar de armaduras.

Guayaquil se quedó socialmente encadenado al siglo dieciséis.

¿Será que  el dinero hace mejores a las personas? ¿Será que con más dinero llegará la felicidad a cada rincón alejado de Guayaquil? (Al parecer ya todo el mundo olvidó los ingentes recursos que exigió a punta de carajos León Febres Cordero mientras fue alcalde, pero la periferia sigue hoy tan desatendida como entonces, una década más tarde, en manos de alguien de su mismo pelaje)

¿Y qué hay del Ecuador y su soberanía territorial? Finalmente: ¿Hacia dónde apunta el plan de los ‘aristócratas’ guayaquileños respecto a Ecuador como nación?

Viéndolo fríamente, esa es la historia de toda Latinoamérica. La diferencia clave está en un detalle muy importante: el fanatismo confabulado con un egoísmo rayano en el impulso vital de un cromagnon.

Empezaron por retirar el nombre del Aeropuerto (antes Simón Bolívar), para sustituirlo por José  Joaquín Olmedo, en mi opinión, en un acto de vandalismo histórico similar al protagonizado por otro de sus líderes: Juan José Illingworth. Es un mensaje preocupante el lanzado con tan desatinado (y hasta tenebroso) gesto. Y ahora quieren eliminar de su historia urbana el nombre de Bolívar, quitando el nombre al malecón Simón Bolívar, llamado así por el monumento erigido en su parte central, debido a la entrevista entre Bolívar y San Martín, ambos protagonistas de la independencia americana. Lo más curioso del asunto es que pretenden sustituir el nombre de un prohombre valeroso, que sacrificó hasta su vida por gran parte de Sudamérica, poniendo a cambio el de una persona prejuiciosa, cargada de defectos y cuyo mayor mérito fue cumplir con su deber de alcalde. ¿No será que en el fondo, los “aristócratas”, pretenden erigir un monumento a sus inconfesables prejuicios, personificados en su líder natural, idéntico a ellos, pero con una megalomanía desmesurada como “virtud” adicional?

La humanidad, para recuperar su humanidad, debe concebirse desde una lógica alejada de la concepción europea del ser humano y del Capital como argumento de una sociedad egoísta y primitiva. Si alguna lucha debe desafiarse frontalmente y merece combatirse, es la lucha contra el demonio humano que habita en nuestra naturaleza, que persigue intereses tan alejados del mundo que habita, que es indigno incluso de llamarse “animal”, porque hasta los animales tienen claros los conceptos de solidaridad y fraternidad.

Hoy más que nunca, es necesario educar a la población guayaquileña, empezando por proporcionarle mejores oportunidades de vida, aplicando un marco social de distribución equitativa, mientras a la par se le hace reflexionar sobre su verdadero origen, no aquél ridículo que pretende un par de “historiadores” asalariados y fanáticos, como parte de un plan fascista, engendro de la “aristocracia” medieval guayaquileña.

Urge un programa de gobierno tendiente a integrar activamente a la población con el resto del país, por medio de negocios agroproductivos, enlaces sociales y culturales que desvirtúen los delirios fanáticos de poder de una clase decadente, reparando así los daños del vandalismo histórico fruto de un fanatismo intolerante: verdugo que pretende perpetuarse así en la mente de sus indefensas (por ignorancia, con libros de “historia” que no enseñan historia en absoluto) víctimas para tenerlas siempre a su servicio.

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[1] http://www.eltiempo.com.ec/noticias-opinion/584-lapidarias-frases. “Runa” es un término peyorativo que se refiere al indígena como una raza inferior, desde el punto de vista europeo. En su acepción kichwa originaria, significa simplemente ser humano.

[2] Como una patética muestra de servidumbre a León Febres Cordero y al “estilo de vida” norteamericano, los medios de prensa ecuatorianos se dieron en publicar titulares utilizando las iniciales del político ecuatoriano (LFC), como solía hacerse en Estados Unidos en la década de los sesenta, al referirse a John Fitzgerald Kennedy (JFK).

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Una canción muy a propósito del tema:

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Luis Alberto Mendieta: El Proyecto Singapur, 3a. parte

mayo 29, 2009

Hermano envidioso.

Los ‘patricios’ quisieron ver intencionadamente en muchos casos, en otros por miopía intelectual, en Quito la causa de todos los males de Guayaquil, cuando en realidad fueron siempre sus intereses la causa de los males de su propia ciudad. ¿Por qué? Por un detalle muy interesante. Para ellos, simplemente no existen más guayaquileños en la Perla del Pacífico, que ellos mismos. La población fruto de la fusión intercultural (léase “población mestiza”, desde la distorsionada visión actual de la humanidad) es una suerte de casta servil que debe atenerse a la suerte de sus amos, y si a sus amos les va bien en sus negocios, siempre recibirán alguna recompensa; de lo contrario pasarán hambre y pobreza. Es así como puede uno llegar a penetrar la naturaleza, por demás primitiva (con cientos y hasta miles de años), del “aristócrata guayaquileño”. Lo que tuvieron siempre es envidia de poder, y si la capital fuera Cuenca, pues tod@s contra ella.

Los sentimientos más básicos pueden encontrarse, a manera de ejemplo, en algunos personajes de triste recordación. Tal el caso de Juan José Illingworth[1][2], que en un arranque de ‘civismo guayaquileño’, de algún modo logró subir hasta lo alto de una pared, para arrancar un rótulo que mostraba el nombre de la calle Quito,

“porque no le gustaba el nombre”.

¿En realidad representan estos ‘patricios’ a la Perla del Pacífico, o será más bien que representan los intereses de su grupo social ultra-conservador, que en casos como este nada más llenan de vergüenza a los guayaquileños?

Negación del ser.

Del mismo modo que España niega su ancestro árabe, en América Latina todo aquél que tiene piel blanca o ancestros con tales características, niega su “mestizaje”, en especial aquellos de piel no tan clara o incluso más oscura, prefiriéndose en América atribuir la piel oscura al origen árabe (negado en Europa), que reconocer cualquier otra procedencia.

Es particularmente desgarrador (aunque usual aún en nuestros días) el caso de las familias que relegan a los hijos de piel oscura o rasgos aborígenes o africanos, prefiriendo a los de aspecto europeizado, y ‘oficialmente’ en la familia, se niega cualquier antepasado que no sea europeo, creando así el fundamento de auto-negación, vergüenza del ser, odio por lo propio y preferencia por lo extranjero como lo único válido. Walter Graziano[3] sin duda acierta incontestablemente al afirmar que Hitler ganó la Segunda Guerra Mundial. De hecho, Hitler es la figura política más fuerte de un movimiento cuyas ‘tesis’ fanáticas datan de muchos siglos, siempre tras la cortina de resentimientos nacionales, complejos de inferioridad e intencionalidades políticas basadas en impresiones personales de masas carentes de la más mínima ilustración; gente que sólo entiende lo que sus ojos pueden ver: material dúctil para la manipulación política. Es así como se oficializa una corriente mundial que ‘postula’ la supremacía de una raza sobre otras, bajo el imperio de la brutalidad bélica y la mala fe como instrumentos críticos de la construcción de imperios y dominación, aplicando ejemplos de civilizaciones antiguas, métodos arcaicos en el contexto actual de la humanidad, que exige un modelo equitativo y pacífico de convivencia, so pena de extinguir su propia especie.

Volviendo al caso ecuatoriano, Guayaquil, el mestizo, es la mayoría de la población, compuesta por gente de origen europeo (hispano principalmente), NEGRO y MONTUBIO. El montubio es conocido como el mestizo por antonomasia de la costa, pero originariamente es el indígena, oriundo de su localidad, pariente de aquellos que se salvaron de incontables masacres colonialistas que buscaron (y lograron) quedarse con sus tierras.

Como nota aclaratoria, indígena significa nativo, originario de un país, como el así llamado indio en la sierra ecuatoriana o como cualquier suizo en Berna: Todos somos nativos de nuestro país de origen. El suizo es indígena de su país. Pulse sobre la imagen para leer la definición de la Real Academia Española.

El ‘guayaco’ es entonces una fusión, como ocurre con millones de personas en toda América, de la cultura nativa de su localidad (en este caso el montubio o aborigen local), con la diáspora africana (no en todos los casos), que empezó como esclavitud, y del hispano que llegó de Europa a conquistar, con un enorme caudal de prejuicios y muy escasa cultura, aunque la  intrepidez fue siempre uno de sus más valiosos atributos (no siempre, por supuesto). Hay otros casos pero la inmensa mayoría tiene ese árbol genealógico. Muchos de ellos tienen economías emergentes, es decir, son gente humilde con afán de progreso. En consecuencia, bajo la severa mirada del aristócrata guayaquileño, ¿qué vienen a ser?, porque guayaquileños no son, según su forma de ver la vida.

En pocas ciudades de Ecuador como ésta es tan evidente el materialismo per se, la injusticia y la desigualdad social: mientras se ostenta un Centro Cívico de primerísima categoría, se posponen necesidades urgentes de barrios periféricos como cobertura de servicios básicos y accesos en buen estado. Frente a un barrio elegantísimo, se levanta otro en el que el hambre es el pan del día. Todo esto delata la verdadera naturaleza de quienes detentan el poder, es decir la terrible casta dominante, los ‘nobles guayaquileños’, y son tan nobles, que les tiene muy sin cuidado la satisfacción de las necesidades de sus siervos, y pretenden vencer a la violencia criminal de las calles con más violencia, en lugar de pararse a pensar en el origen de ella: la inequidad social. En ese cuadro de valores, el ser humano vale por su raza, como si se tratara de un perro.

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[1] Desde mi modesta opinión, la breve biografía expuesta por Rodolfo Pérez Pimentel (y que se cita en el enlace), adolece de un juicio excesivamente materialista y cargado de prejuicio para tomarse como fuente bibliográfica fidedigna. El biógrafo analiza la  circunstancia material del objeto de su análisis y no su talento como matemático, que por cierto se ve apoyado por universidades extranjeras: Illingworth también es ecuatoriano y además latinoamericano, pese a sus concepciones personales de la sociedad que le tocó vivir. Sin embargo, el enlace facilita detalles biográficos simplemente inexistentes en otro sitio para cualquier investigador serio (¿no es obvio que faltan investigadores que publiquen en Internet y contrasten opiniones en nuestro país y el mundo? Pérez Pimentel es una grata excepción del esfuerzo PERSONAL por documentar la Historia Nacional de cara al planeta, tal y como lo conocemos en el año 2009). Es necesario entender en la figura de Illingworth no tanto a su persona, sino a toda una corriente de prejuicio de la cual es él una figura, por difícil que sea reconocerlo, destacada.

[2]Una pequeña muestra del fanatismo de los ‘patricios’ (o sus esbirros) guayaquileños, en franca exposición de su delirio separatista. Incluye artículo de Illingworth:

http://es.5wk.com/viewtopic.php?f=31&t=145650

[3] El siguiente es un enlace al libro de Graziano, en su versión íntegra, visible en pantalla:

Pulse aquí,

o aquí.


Entrevista a Germán Mundaraín Hernández [De racismo y un mundo unipolar]

mayo 3, 2009
«El documento final no responde a las aspiraciones de los pueblos»
por Silvia Cattori*, Sandro Cruz*

Algunos de los países europeos capitalistas más industrializados con un fuerte pasado colonial y de trata de esclavos demostraron una vez más su arrogancia cuando abandoraron la reunión cumbre de la ONU sobre el Racismo bajo el falso pretexto que el presidente iraní estaba predicando el odio con su discurso. La entrevista al embajador venezolano Germán Mundaraín, presente en esta cita mundial, nos aclara sobre las verdaderas razones del fracaso de esta reunión planetaria y cómo ésta ha sido saboteada por ciertos países.



28 de abril de 2009

Desde
Ginebra (Suiza)



Embajador Germán Mundaraín Hernández

Silvia Cattori: Durante estos últimos meses muchos Estados de América Latina y de otros continentes se comprometieron fuertemente en los trabajos preparatorios que debían redefinir los criterios y las normas en materia de lucha contra el racismo. Nada más terminar la “Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia” celebrada en Durban en 2001 Israel, por su parte, comenzó a propagar su hostilidad hacia la “Conferencia de Examen de Durban” [1] que acaba de celebrarse en Ginebra, ayudado por personalidades como Bernard-Henri Lévy y Elie Wiesel, y muchas organizaciones judías llegadas en grupo a Ginebra. La desinformación y las mentiras que había rodeado a la primera de las conferencias llegaron en Ginebra a su punto máximo.

Hay que recordar que Israel nunca ha aceptado que en Durban unas ONG pudieran estigmatizar sus políticas de “purificación étnica”, “de apartheid”, “de genocidio”, “de crímenes racistas” contra el pueblo palestino. Por lo tanto, el lobby pro-israelí ha hecho todo lo posible para hacer pasar por buena la endeble versión de que esta conferencia fue el teatro de manifestaciones “antisemitas”, de consignas “antisemitas”, aun cuando las políticas racistas que Israel lleva a cabo están perfectamente documentadas por el Comité Nacional Palestino [2].

Aquí, en en Ginebra, el brutal comportamiento de la diplomacia francesa, dirigida por Bernard Kouchner, ha chocado bastante [3]. ¿Acaso Francia no ha maniobrado para servir a los intereses de los ausentes Estados Unidos e Israel? Nadie puede ignorar que desde que Nicolas Sarkozy llegó al poder Francia ha hecho todo lo posible para arrojar sospechas sobre la “Conferencia de Examen de Durban”, blandir la amenaza de boicot y atraer a la mayor cantidad posible de países a su bando. Fue el embajador de Francia ante la ONU en Ginebra, Jean-Baptiste Mattéi, quien dio la señal de salida a los representantes de la Unión Europea durante el discurso del presidente iraní. Esto es la parte visible del asunto. ¿Qué ocurrió entre bastidores durante la preparación de esta conferencia y como han juzgado todo este escándalo las delegaciones que permanecieron en la sala y aplaudieron el discurso de Ahmadinejad?

Germán Mundaraín Hernández: Usted ha respondido al recordar que Francia y algunos países europeos llevaban tiempo trabajando para sabotear esta “Conferencia de Examen de Durban” celebrada aquí, en Ginebra. Pero, en realidad la “Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia” ya había sido saboteada en el propio Durban.

Dicho esto, hay que saber que en 2001 en Durban sólo Israel y Estados Unidos sabotearon y abandonaron la conferencia. Lo que ahora ha cambiado es que ambos países han encontrado algunos aliados. Pero no representan a una mayoría. Es un grupo de países que se podía definir como de países que fueron colonizadores, neo-colonialisitas, además de aquellos que sin haber sido ellos mismos países colonizadores, se beneficiaron del colonialismo.

En Naciones Unidas y en las organizaciones internacionales es una constante que cuando se trata de grandes crímenes y de grandes violaciones de los derechos humanos cometidos por las grandes potencias se ignoran, no se les da la importancia que merecen. No se quiere admitir que la colonización y la esclavitud fueron un crimen contra la humanidad. Del racismo, de la trata de esclavos queda una ideología: la ideología según la cual existe una raza superior y los débiles son considerados una raza inferior.

El racismo, la xenofobia, la exclusión son temas de los que las grandes potencias no quieren discutir. Del mismo modo que no quieren discutir sobre la crisis económica. Y es lo mismo. Los responsables de la colonización, de la conquista, de la trata de esclavos, del racismo, al igual que los responsables de la crisis financiera, no quieren discutir sobre el origen y las causas de estos fenómenos ni de las indemnizaciones a quienes son las víctimas de las consecuencias de estas dos grandes tragedias.

Silvia Cattori: La delegación palestina, de acuerdo con la Autoridad Palestina de Ramala, aceptó que se suprimiera toda mención a Israel y a la suerte del pueblo palestino que vive bajo la ocupación extranjera. ¿No cuesta entenderlo?

Germán Mundaraín Hernández: Esta conferencia ha estado condicionada por el chantaje, por las amenazas de retirarse hechas por un grupo de países. Estos países han condicionado el texto final a su presencia. En el espíritu de recuperar un consenso los demás países han hecho concesiones en el texto final, según las presiones que se han ejercido en relación a ello: no se quiere hablar de Palestina porque Palestina es una vergüenza para el mundo: un territorio ocupado, un pueblo que no puede ejercer su derecho a la autodeterminación y que es víctima de exclusión y de discriminaciones. No se quiere hablar del odio racial y de la difamación con el pretexto de defender la libertad de expresión.

La libertad de expresión es importante, pero supone responsabilidad y no se puede incitar al odio, a la guerra y al odio religioso. Y así, como en una época en que se demonizó a los judíos en la Alemania nazi, hoy en muchos países occidentales se demoniza a los musulmanes. Puedo poner un ejemplo muy claro: con frecuencia la prensa mundial habla de “terrorismo islámico” y nunca, que yo recuerde, ha hablado de “terrorismo católico” o “protestante” en Irlanda del Norte, ¿por qué? ¿Es que da la casualidad de que los musulmanes son terroristas? Puede haber musulmanes que sean terroristas, puede haber católicos o ateos que sean terroristas, pero ello no se desprende de su religión.

Silvia Cattori: Al acudir a esta conferencia, ¿sabía usted que iba a haber esta especie de confrontación entre dos fuerzas, que aquellos que no quieren que se toque a Israel y a la ideología del mundo unipolar iban a pesar en ella con todo su peso?

Germán Mundaraín Hernández: Sí, me lo esperaba. Estas son cosas que ocurren aquí, en la ONU. Se llama a una unidad contra el racismo, pero no hay unidad y no puede haberla. Desde el primer momento no hubo mucha unidad. Es muy difícil conseguirla porque estos países que he mencionado persisten en su ideología de la raza superior y en su creencia de que hay razas inferiores. Lo mismo que con la conferencia sobre la tolerancia. Ellos han dado muestras de su intolerancia. Un grupo de países se retiró de esta conferencia [5].

Al principio participaron en ella para obtener sus pretensiones y después se retiraron. Aquí el mundo lo ha podido ver en directo: cuando el primer día de la conferencia habló el presidente Ahmadinejad los representantes de un grupo de países (un pequeño grupo de 23 países) abandonaron la sala. No dieron con ello la mejor demostración de tolerancia. Lo mismo que aquellas personas que se aprovecharon de la falta de vigilancia del servicio de seguridad de la ONU para protestar contra el presidente iraní en nombre del Holocausto. No quieren reconocer a todas las víctimas. Ni que si los judíos fueron las víctimas del Holocausto, entre nosotros el Holocausto viene como una crisis financiera en la que aquellos que la sufren no son quienes la han causado.

Ningún país de América Latina ni del Caribe se retiró, ni tampoco ningún país de África ni de Asia. Ellos aplaudieron a Ahmadinejad y abuchearon a este grupo de intolerantes que habían programado el sabotaje y que no quisieron escuchar la intervención del presidente iraní. Además, éste no dijo nada que estuviera fuera de lugar. Los países occidentales demonizaron a Ahmadinejad. Aquí hubo discursos más fuertes, pero, a pesar de todo, la tomaron con Ahmadinejad.

Aquí hay países que niegan que el racismo haya sido un crimen contra la humanidad. Esto nos recuerda que los grandes crímenes continúan en la impunidad total. No se arrepienten, no han pedido perdón. Y menos aún están dispuestos a cualquier forma de indemnización. Y a veces recurren a subterfugios diciendo “no hablemos del pasado”, como dijo Obama en [la Cumbre de las Américas de] Trinidad. También nosotros, países en desarrollo endeudados, podríamos decir “no hablemos del pasado” cuando vamos al Fondo Monetario o al Banco Mundial.

Silvia Cattori: Por lo tanto, la “línea roja” que los diplomáticos franceses han definido como no superable ha servido para impedir que se califique al Estado judío de Israel de exclusivo, de racista. ¿Ha servido, por lo tanto, para hacer triunfar la política del doble rasero legitimando los actos criminales de este Estado ?

Germán Mundaraín Hernández: Creo que en esta conferencia el documento final no responde a las ambiciones de los pueblos del mundo.

Silvia Cattori: ¿La “Conferencia de Examen de Durban” se ha convertido en el lugar del fracaso para los pueblos que aspiran a la multipolaridad?

Germán Mundaraín Hernández: Yo no diría que es un fracaso. Yo no buscaría calificativos como fracaso o éxito, sin embargo afirmo que el documento no responde las aspiraciones de los pueblos del mundo. Los países que he mencionado no quieren oír hablar del tema de las indemnizaciones para los pueblos de África, de excusas, de arrepentimiento. No quieren hablar de la difamación de las religiones, de la islamofobia. No quieren hablar de Palestina. Creo que, como muchas otras conferencias de Naciones Unidas, está ha estado condicionada por las presiones y por el chantaje de un grupo. El mismo grupo que ha presionado para que la Asamblea General no se pronuncie sobre Palestina. Las mismas presiones que se han ejercido para impedir que la Asamblea General debata y busque soluciones a las crisis financiera. Las grandes potencias siempre quieren imponer su agenda.

Silvia Cattori: ¿Se puede concluir diciendo que el texto votado en aquí en Ginebra [6] supone un retroceso en relación al que se votó en Durban en 2001?

Germán Mundaraín Hernández: Yo no diría que se haya retrocedido. Diría que las cosas han permanecido en un doloroso equilibrio que mantiene el chantaje y la relación de fuerzas impuesto por los países occidentales. Creo que seguimos estando en el mismo punto, con el temor de que renazca el racismo bajo el efecto del aumento de la pobreza. ¿De qué color son los millones de niños que mueren cada día de hambre? Son indígenas o africanos. Esta crisis económica y financiera va a agravar la pobreza y provocar más exclusión y racismo frente a los emigrantes. La islamofobia es esencialmente un proceso que se ha acentuado en la década que va de los noventa a nuestros días. Y mi temor, por lo tanto, es que este documento no prepare las respuestas a lo que se está perfilando.

Silvia Cattori: ¿Cree usted que los partidarios de un mundo unipolar han estado tan agresivos porque empiezan a tener dificultades para imponer su visión de las cosas y sienten que se está esbozando una nueva relación de fuerzas?

Germán Mundaraín Hernández: Creo que prueban mecanismos para evitar que la multipolaridad se convierta en un catalizador que beneficie a los países en desarrollo.

Sandro Cruz: ¿Ha aumentado verdaderamente la fractura entre los dos bloques aquí, en la “Conferencia de Examen de Durban”? ¿Se van a despertar los pueblos del sur?

Germán Mundaraín Hernández: Yo no me arriesgaría a decir que los pueblos del mundo se han despertado. Diría que se están despertando. Están en el camino de despertarse. Si ya estuvieran despiertos, tendríamos otro documento final.

 Silvia Cattori
Periodista suiza.

Sandro Cruz
Periodista. Miembro fundador de la agencia de prensa latinoamérica IPI.

Fuente:http://www.voltairenet.org/article159869.html


Luis Alberto Mendieta: La Revolución Ciudadana desde adentro: Una crónica necesaria. Última Parte

abril 6, 2009

La recolección de firmas en la Provincial.

A algún ingenioso miembro del Secretariado Provincial se le ocurrió un ‘método’ por demás degradante y vergonzoso, para maquillar la escandalosa farsa de las Primarias: Para que su carpeta fuese tomada en cuenta al realizar la selección final de pre-candidatos en la reunión ad-hoc, el cristiano que tenía interés en participar, debía arrastrarse por los pasillos del local de la Shyris, suplicando a los todopoderosos miembros de la Provincial, “que por amor a Dios regalen una firmita”.
Es verdad que muchos de los miembros estaban realmente escandalizados por tan absurda idea, y no se hacían de rogar en absoluto, procediendo a apoyar con su firma a quien lo solicitaba, eso sí, sólo en caso de conocerlo, para evitar a los avivatos. Pero hubo otros que disfrutaban de ese pequeño poder que se les confirió. Otras, como la compañera Ximena Ponce, argumentaban que no podían firmar “porque debían apoyar a miembros de su proyecto político” ¡Y cuál sería su proyecto político, me pregunto! Sobre todo tomando en cuenta que SE SUPONE, estábamos dentro de UN MISMO proyecto político.
Resulta, me enteré en mitad de los correteos, que Sara Nolasco estaba de candidata a Concejal, así como la compañera Verónica S., con quien tuve ya un entredicho, luego de mi propuesta de nombrar a un candidato a concejal de Conocoto.
Todo estuvo siempre ‘amarrado’, como suele decirse, y en lo referente al tema de las concejalías, Wilson Flores, Sara Nolasco y María José Carrión orquestaban tras los telones la función, manteniéndose siempre ocultos, tras la sombra. La última, tuvo que reconocerlo en una reunión (la última a la que asistí del Secretariado de Conocoto), en la que discutimos fuertemente por su actitud de princesa política en su feudo y sus mañas partidócratas. Reconoció que tuvieron que elegir “desde arriba”, porque querían evitar que los ‘infiltrados’, o aquellos que nunca hicieron nada por el movimiento, resulten favorecidos con un cargo. ¡Habrase visto afirmación tan absurda! ¡Pero si eso fue lo que pasó precisamente, con el agravante de que se eligió únicamente a los ‘panas’ y esbirros! Luego de que se anunciara enfáticamente que no se admitirían más candidatos para concejalías rurales, ¡cómo no iba a sorprenderme de encontrar finalmente a Dennecy Trujillo como candidata, elegida de la noche a la mañana!
Luego, para la publicación de resultados se dieron largas, hasta que el plazo ordenado por el Consejo Nacional Electoral estuviera demasiado cerca como para que pudiera cambiarse el tablero que habían armado a gusto y sabor.
Mucha gente tuvo intenciones de quejarse, apelar, reclamar sus derechos. Incluso alguna tarde, una turba enfurecida estuvo a punto de tirar abajo la verja que protege la entrada del local de la Shyris. Pero la mayoría prefirió evitar problemas y aguantar en silencio la farsa de las elecciones primarias, que en absoluto fueron democráticas porque PARA NADA se consultó a las “bases” sobre qué candidatos querían designar para cada una de las dignidades. Siempre se eligió a dedo y desde arriba, como en los peores días de Bucaram o Gutiérrez e incluso aún peor, porque todo se disfrazó tras la máscara de una “revolución ciudadana” cuyo ideal a la mayoría importaba un pepino. Sólo se buscó acomodar a las personas precisas en los lugares correctos, me pregunto con qué fines. Yo logré entender a tiempo que estaba convirtiéndome en un sinvergüenza igual o peor que aquellos a quienes criticaba, en busca de ganar por aplastar al contendor, perdiendo de vista el objetivo de cambiar un país que avanza indefectiblemente hacia el caos y en espera de que cualquier nación mejor organizada, la someta para siempre.
Hasta aquí el relato. Muchos se preguntarán por qué llamar a esta una Crónica de la Revolución Ciudadana, si en realidad es una crónica de un proceso particular dentro de un universo más grande (ni siquiera he hablado de los candidatos a Asambleístas, por ejemplo, y mucho menos de la enorme cantidad de estructuras filosóficas, económicas, culturales y otras que deberían analizarse para tener una visión de conjunto del gobierno y sus supuestos planes socialistas). ¿Por qué el “proceso de las primarias” (¡Vaya proceso!) bastaría para definir una revolución anunciada a todo bombo, sin considerar todo lo dicho?
Primero, el Presidente Correa pudo haber cambiado la historia del Ecuador, si lideraba e imponía entre sus “Secretariados” del Movimiento País un auténtico proceso de cambios, de abajo hacia arriba y hacia la izquierda, no hacia el centro-izquierda. Máxime con el enorme poder del estado dentro de una estructura política.
De hecho, la capacidad de llegar hasta los más alejados confines de la patria con un programa de capacitación política que ofreciera a quienes quisieran adherirse al Movimiento, además de participación DIRECTA en la selección de sus candidatos, soluciones de vida y proyectos que “les enseñen a pescar, no a recibir limosnas”, en una estrategia que coordine planes y proyectos gubernamentales con iniciativas locales, habría aportado auténticos “soldados de la revolución”. Pero se prefirió la populista dádiva porque, es evidente ahora, NUNCA fue la idea iniciar una revolución: se pretende mantener al pueblo inútil, indefenso e ignorante.
Segundo, la actitud permanente de un hombre que NO TUVO la madurez necesaria para asimilar con prudencia y sabiduría los incesantes halagos, lisonjas, requiebros y arrumacos de la canalla que golosamente rodea a los mandatarios, ha terminado por fastidiar a quienes no saben del grave escenario político en el que sus lugartenientes son caciques de sus respectivos feudos.
La gente común ignora los tejes y manejes políticos en su profundidad, pero entienden a simple vista su arrogancia y la contrastan con algo que no puede faltar en ningún hogar: trabajo remunerado, que simplemente no hay. Su actitud evidencia a ojos vista su “borrachera de poder” y eso cualquier persona con ojos puede notarlo.
Pero también están los simpatizantes del M. País, que al no poder desquitarse de tanta injusticia desde adentro y menos corregirla, lanzaron a cuatro vientos toda la corrupción y componendas que presenciaron, con el objetivo primario de la venganza, y el secundario (en algunos casos), de impedir que siga adelante una farsa tan escandalosa.
Esto último me consta, pues TODOS los descontentos, al preguntarles, me respondieron que habían comentado con su familia y amigos lo que pasó EN REALIDAD en el Movimiento País, lo que sin duda ha creado descontento y ante todo DESILUSIÓN entre la gente común.
El proceso de Primarias, por lo sucio, turbulento y demagógico, sepultó a la Revolución Ciudadana, y con ella al gobierno actual, que detrás de sí se llevó dolorosamente las esperanzas de millones de ecuatorianos que confiamos en ese proyecto político, del que se apropió injustamente Alianza País.
Sin duda no están todos los que son, pero para el caso puntual que quise mostrar a manera de ejemplo en la crónica anterior, del entorno que viví, es suficiente, porque se replicó en toda la geografía nacional de una u otra manera, siempre con idéntico resultado: mayor corrupción que la de antes, porque, como siempre, se apeló a aquello de “Hecha la ley, hecha la trampa”.

Finalmente me pregunto:

  • ¿Es culpa del gobierno todo lo ocurrido?
  • ¿Se puede acusar insensatamente a un solo gobierno de todos los males de la nación e intentar tumbarlo, pretendiendo con ello acabar con todos nuestros males?
  • ¿Es lícito pensar que debemos volver a “refundar” la nación a partir de cada nuevo gobierno?
  • Por un lado en nuestra región costanera, y en especial en Guayaquil, el egoísmo, los complejos de inferioridad y la codicia de poder de sus líderes han mantenido a la gente ignorante y relegada, enseñándole que luego del dinero está el origen étnico (hay que ser blanco y bigotón para ser jefe), y luego de ello, de mala gana, está el ser humano, entendido como integrante de una sociedad piramidal y llena de prejuicios. En consecuencia, los cholos van al último y un auto deportivo vale más que una manada de ellos. El ser humano no importa: ¡No sirve para nada! La pregunta es: ¿Hasta qué punto hemos llegado a entendernos como nación, si ni siquiera nos reconocemos (y menos valoramos) históricamente? Un ejemplo es el caso que menciona Juan Paz y Miño en su artículo “¿Cuál es la fecha nacional?”[1]
  • Por otro lado está la estrechez de visión de la serranía, que se circunscribe estrictamente a su entorno inmediato, mirando a lo sumo, como gran cosa, al país en su conjunto. Me refiero a que no existe una cosmovisión ni en los políticos, ¡ni en nadie! Los pocos que miran el conjunto universal de la humanidad desde la perspectiva económica (de negocios o como modo productivo), cultural o de cualquier otro tipo, son tildados de engreídos, igual que aquellos que tienen la suficiente autoestima para producir y lograr productos intelectuales de cualquier tipo. El viejo chiste de la olla de cangrejos: nadie puede salirse de este purgatorio, porque si lo intentan le jalan de vuelta hacia abajo. La pregunta es: ¿Hasta cuándo abrimos los ojos de la inteligencia y nos dejamos de prejuicios y envidias negras?

No depende de movimientos ni de partidos ni de revoluciones: somos nosotros. Es nuestra actitud. Cualquier revolución se irá al traste si no ponemos el alma en ella, y dejamos el egoísmo primitivo.

Todo lo anterior es elemento de juicio suficiente para diagnosticar una revolución que nunca lo fue. Pero sirve además para temblar ante el mediato futuro, considerando la desilusión, por enésima vez, de un pueblo que soñó con un cambio, que necesitaba de ejemplos para dejar la indiferencia, la tradicional apatía, para convertirse en un actor más de la revolución, por su patria, por su familia, por sus hijos e hijas, por su propia liberación. La lucha debe continuar.

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[1] ¿Cuál es la Fecha Nacional? de Juan Paz y Miño


Oscar Imbaquingo: Día Internacional del Migrante

diciembre 19, 2008

oscarimbaquingo El gran sueño de mi amigo Lucho era pasar las próximas Navidades con su familia, en Ecuador. Pero no va a poder ser. “En Septiembre me despidieron y hasta ahora no he encontrado trabajo”, me cuenta este obrero de 30 años oriundo de Macas, región oriental ecuatoriana.

“Menos mal que vengo cobrando el paro (subsidio al desempleo, según la aportaciones del trabajador), eso es lo bueno de vivir en España. Así puedo seguir pagando mi habitación y aguantar hasta poder conseguir otro trabajo”. Lucho Luis, como lo llamamos sus amigos, corresponde al perfil medio de los nuevos desempleados en España: inmigrante, hombre y del sector de la construcción o de los de servicios. Según los datos hechos públicos por el Ministerio de Trabajo e Inmigración español.

La crisis económica y financiera de sistema capitalista, se evidencia en España por la caída del sector inmobiliario y el de la construcción. Se ha pasado del milagro del ladrillo a la pesadilla. Pero esta crisis golpea sobre todo, al sector mas vulnerable de la sociedad española, los inmigrantes. Cerca de 400.000, están actualmente sin trabajo, o dicho de otra manera mas de 400 mil sueños convertidos en una amarga pesadilla.

En el caso de los ecuatorianos, desde nuestro punto de vista, hasta el momento mas de cien mil ecuatorianos se han quedado sin trabajo, repartidos de la siguiente manera: el estado español reconoce el paro a 29.026, a estos debemos sumar mas de 20 mil compatriotas, empleadas y empleados de hogar, a los que el gobierno español no les reconoce esa prestación, a todos estos hay que sumar mas de 50.000 de ecuatorianos “sin papeles” que se han quedado sin trabajo,

Pero las penurias de lo inmigrantes, no quedan ahí, se debe sumar el endurecimiento de las leyes de extranjería, para recortar los derechos universales del hombre consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y también la discriminación y los ataques racistas, en países como España, EE.UU., Italia, Francia e Inglaterra.

La celebración del Día Internacional del Migrante, debe servir para recordar al Gobierno ecuatoriano, que lo que los “migrantologos”, llaman “el drama humano” o “fenómeno”, somos un ejercito de los mejores ecuatorianos, que frente a la debacle económica generada por la vieja y corrupta partidocracia, marchamos al exilio económico, a fin de trabajar y generar los recursos económicos que nuestros familias, que nuestra querido Ecuador necesita. Por lo tanto, no somos ningún problema, todo lo contrario, somos solución. Somos ese pueblo, que es capaz de saltar de los normal, a lo sublime, característica propia del pueblo ecuatoriano.

Somos este glorioso proceso de los migrantes ecuatorianos, compuesto por cholos, indios, negros, mestizos, montubios e indios, quienes el año pasado le entregamos a este país: 3.100 millones dólares, fruto de nuestro trabajo diario. Pero como en todo proceso, hay compatriotas que han triunfado plenamente, otros que les va “mas o menos”. Pero hay otros que su situación es difícil. Son miles, lo que en el intento de llegar a los países de acogida, o a los lugares de trabajo o en diferentes circunstancias han entregado lo mas valioso que tiene el ser humano, la vida. A todos ellos en este día nuestro homenaje y decirles que son nuestros héroes a los que jamás olvidaremos. Que no esperamos que les construyan monumentos físicos, que el mejor monumento, es la perseverancia en este camino que ellos también quisieron trillarlo.