Obama, un año después

enero 28, 2010

Atilio Boron

A la memoria de Howard Zinn,
maestro, camarada y amigo

ALAI AMLATINA, 28/01/2010.- Al cumplir un año la Administración Obama presenta inequívocos signos de deterioro. Según el Rasmussen Report, dedicado a producir un seguimiento día a día de la popularidad de los presidentes de Estados Unidos, en apenas un año la aprobación popular de la gestión de Obama descendió desde un 65 % el día de su inauguración al 47 registrado el 27 de enero del 2010. En esa misma fecha la encuestadora Gallup le asignaba un porcentaje levemente superior de aprobación popular: 48 %, desde un 69 % inicial.

Las razones de esta rápida declinación son muy variadas: la crisis general capitalista ha generado un profundo descontento popular que las ortodoxas medidas adoptadas por la nueva administración para enfrentar la crisis fundamentalmente, el multimillonario rescate de los grandes oligopolios a costa del gasto social y la muy injusta repartición de los esfuerzos para superarla- no hacen sino acentuar. En los días previos a su discurso ante el Congreso y golpeado por la inesperada pérdida de la banca senatorial en el Estado de Massachussets, tradicional bastión del partido Demócrata, Obama anunció su intención de establecer regulaciones más estrictas sobre los bancos y el sector financiero y, además, de promover un conjunto de medidas tendientes a favorecer la creación de empleos y facilitar el acceso de las familias de los trabajadores a crecientes niveles de educación.

Estas promesas fueron sin duda impulsadas por la derrota electoral y la pérdida de la estratégica super-mayoría en el Senado (60 votos sobre los 100 que componen ese cuerpo) que, entre otras cosas, le permitiría avanzar con su programa de reforma del sistema de salud. Pero también fueron aguijoneadas por la constatación de la indignación popular desatada por el contraste entre las exuberantes ganancias de los principales operadores bancarios y la caída de los ingresos (y el aumento del desempleo) de los trabajadores. Goldman Sachs, tal vez el más importante banco de inversión del mundo, anunció días atrás que en 2009 había obtenido “una ganancia de US$ 3.385 millones, antes del reparto de dividendos, una cifra que resultó seis veces mayor que el beneficio logrado en 2008.” Es decir, para el capital financiero la crisis fue un espléndido negocio, y por eso los gerentes y directivos de Wall Street serán premiados, tal como lo asegura Robert Reich, con una suma cercana a los 25.000 millones de dólares en bonificaciones anuales que serán distribuidas en los próximos meses entre un puñado de privilegiados. Un verdadero escándalo para un país cuya tasa real de desempleo –es decir, incluyendo a los trabajadores indocumentados, los que trabajan a medio tiempo y los que dejaron de buscar empleo- supera ya la marca del 20 % y en el cual las diferencias de remuneraciones entre la gerencia y los trabajadores se ha disparado a las nubes. Hace unos 25 años los primeros percibían salarios que fluctuaban entre 30 y 40 veces por encima de los del trabajador medio; en la actualidad estudios concretos revelan que esa diferencia alcanzó la astronómica cifra de 344 veces. Magia del mercado, que le dicen.

Llegados a este punto es conveniente preguntarse por las razones que produjeron tan fenomenal polarización entre las remuneraciones de unos y otros. Hay dos causas principales: por una parte, las políticas neoliberales de desregulación y liberalización de la vida económica, que removieron los controles existentes desde la época del New Deal y la posguerra que ponían ciertos límites al despotismo del capital. Ronald Reagan comenzó la demolición y sus continuadores, sin excepción, profundizaron esa política. Por otro lado, el radical debilitamiento de los sindicatos: si en la década de los cincuentas más de la tercera parte de los empleados del sector privado estaban sindicalizados, la legislación anti-laboral (“flexibilización” y precarización de la relación obrero-patronal) promulgada desde los años ochenta hicieron que la proporción de trabajadores encuadrados en organizaciones sindicales se desplomara a un 7 % en los últimos años. Investigaciones empíricas demuestran que en las empresas sin sindicatos los gerentes tienen sueldos y compensaciones un 20 % superiores a las de sus colegas en empresas en donde existen sindicatos; y que los trabajadores en las primeras perciben ingresos muy superiores a los que reciben quienes se desempeñan en otras en las cuales no hay actividad sindical.

Lo anterior revela los alcances del proceso de intensificación de la explotación capitalista en Estados Unidos y la exacerbación de la concentración de la riqueza en manos de la clase dominante. En cierto sentido podría pues decirse que en ese país asistimos a una situación en la cual la lucha de clases se desenvuelve sordamente bajo un espeso velo ideológico que impide a las clases y capas subalternas adquirir una verdadera comprensión de sus propias condiciones de existencia y las causas de sus pesares. Toda la industria cultural norteamericana ha sido diseñada para negar la existencia de las clases y su irreconciliable contradicción. La permanente invocación y exaltación del American Dream -que llegó a su apoteosis con la llegada de un afro-americano a la Casa Blanca- no es sino ese cemento ideológico del cual hablaba Gramsci y mediante el cual los víctimas del sistema se culpabilizan a sí mismas de sus miserias y fracasos e inocentizan al sistema capitalista por sus desdichas y padecimientos. Lucha de clases velada y, además, atrofiada, porque la crisis del movimiento obrero, el derrumbe del sindicalismo y la claudicación del partido Demócrata (que abandonó por completo su antigua pretensión de representar a las capas medias y los trabajadores para entregarse de cuerpo y alma a los yuppies del capital financiero) dejan a la enorme masa de trabajadores asalariados norteamericanos huérfana de toda expresión política y sindical y, por eso mismo, sin capacidad para poner coto a las exacciones a que se ve sometida por la clase dominante. Bajo estas condiciones, los anuncios y la retórica de Obama difícilmente puedan surtir algún efecto: se requiere mucho más que palabras y discursos, y parece que eso es todo lo que aquél puede ofrecer al menos por ahora.

El deterioro de la situación social en los Estados Unidos puede graficarse elocuentemente si se repara que a partir del 2008 “7 millones perdieron su empleo, … 1 de cada 8 (norteamericanos) se alimenta a través de vales de comida y 1 de cada 5 dice que el año pasado tuvo serios problemas para dar de comer a los suyos.” También, si se tiene en cuenta que “si antes de las reaganomics (en los años 70s ) el 10% más acomodado capturaba menos de un tercio de la riqueza -igual no era poco-, hoy se alza con la mitad.” Esto constituye el telón de fondo de los recientes anuncios de Obama. Son también, por supuesto, factores que explican la abrupta caída en la popularidad presidencial. De todos modos, bastó que aquél hiciera algunos anuncios previos en relación a estos programas para que el establishment norteamericano y sus voceros reaccionaran con virulencia, fulminando al ocupante de la Casa Blanca con el rótulo de “populista” por su fuerte “retórica en contra de los bancos.”

Pero el malestar y la debilidad de Obama tiene también otras fuentes: una de ellas es la generalizada sensación de que la “guerra infinita” de George W. Bush es una pesadilla interminable que se agrava con el paso del tiempo, tal como lo demuestran las fatídicas noticias que a diario llegan de Irak, Afganistán y Pakistán. Y si bien en su alocución al Congreso Obama aseguró que las tropas estacionadas en Irak regresarían a casa en Agosto son pocos los que creen en semejante promesa. Es más, no sería absurdo conjeturar que la creciente militarización de las relaciones hemisféricas -con base en Colombia, convertida en la Israel latinoamericana- podría tener como consecuencia la apertura de un tercer frente bélico, ahora en esta parte del mundo. La obsesión por derrocar a Hugo Chávez y “normalizar” el cuadro político latinoamericano podría llegar a precipitar tal desatino.

A ello agréguese la muy difundida percepción de que la decadencia del “imperio americano” no encuentra en el ocupante de la Casa Blanca el piloto de tormentas que se necesita para enfrentar tan delicada situación agravada, además, por la creciente complejidad de un escenario global caracterizado por: (a) la aparición de nuevas actores dotados de extraordinarios recursos –China, en primer lugar, pero también India, Rusia y la misma Unión Europea- y (b), por el surgimiento de inéditos desafíos, como el cambio climático, la crisis del agua, el terrorismo internacionalizado y el tráfico ilegal de drogas, personas y armas, cuestiones estas que ponen en entredicho la eficacia de los mecanismos tradicionales de intervención en el sistema internacional.

Por eso, a poco andar, las promesas electorales de Obama se fueron abandonando sin mayores explicaciones. Su decepcionante conducta en la Cumbre de Copenhagen demostró claramente la tibieza de sus afanes innovadores. Y lejos de “desmilitarizar” la política exterior de Estados Unidos lo que hizo Obama, sin fuerzas para sobreponerse a las presiones de sus generales y el “complejo militar-industrial”, fue delegar cada vez más sus prerrogativas como comandante supremo de las fuerzas armadas en manos del establishment. Una buena prueba de ello la ofrece el hecho de que el presupuesto militar aprobado para este próximo año es el mayor de toda la historia de Estados Unidos, superando con largueza el billón de dólares (un millón de millones de dólares) si se consideran los gastos militares efectuados por todos los departamentos de la Administración federal y no sólo por el Pentágono. Lejos de revertir el papel dominante del Departamento de Defensa en la formulación de la política exterior, que es uno de los legados más funestos de la era Bush Jr., lo que hizo Obama fue proseguir en el mismo curso, algo que podía fácilmente pronosticarse a partir de la ratificación de Robert Gates al frente del Pentágono, nombrado como se recordará por su predecesor en reemplazo de Donald Rumsfeld. La gira por Asia mostró, además, a un presidente norteamericano a un paso de la humillación en su visita a China, y con Japón reclamando cada vez con más energía la redefinición de las relaciones nipo-estadounidenses constreñidas aún por los leoninos arreglos de la postguerra y las secuelas de la Guerra Fría.

En lo que hace a esta parte del mundo el desempeño de Obama fluctúa entre la intrascendencia y, otra vez, la continuidad con las políticas de Bush Jr. Pese a sus promesas de cerrar en el plazo de un año la cárcel ilegal que mantiene en la base naval de Guantánamo Obama tuvo que reconocer que tal cosa será imposible, al menos por ahora. La Cuarta Flota sigue navegando nuestras aguas y ahora los marines (unos 14.000 al día de hoy) asumieron el control de una devastada Puerto Príncipe que necesita médicos, trabajadores sociales, ingenieros y arquitectos y no máquinas de matar. El objetivo, claro está, es reforzar hasta el paroxismo su control territorial en la región, y el terremoto y la posterior tragedia haitiana le brindó a Washington una magnífica excusa, al igual que el derrumbe de las Torres Gemelas lo hizo para lanzar los planes belicistas de Bush y compañía. El comportamiento de Obama durante el golpe de Honduras fue, al principio errático, pero luego que la Secretaria de Estado Hillary Clinton fijara la postura de los sectores dominantes del imperio -que encuentran en ella a su más calificada y confiable representante- y caracterizara lo ocurrido en ese país centroamericano como un “interinato” la Casa Blanca se plegó a la línea emanada del “gobierno permanente” de Estados Unidos y, en la actualidad, ha convalidado plenamente el golpe por la vía del reconocimiento de la validez de unas elecciones tan fraudulentas y viciadas que la OEA y el Centro Carter decidieron que no valía la pena monitorear.

Como si lo anterior fuera poco Obama no hizo absolutamente nada en relación a la situación de los 5 cubanos prisioneros en las cárceles de Estados Unidos, bajo condiciones que ni siquiera se le aplica al más feroz criminal serial y que fueron sentenciados en un escandaloso juicio que constituye una vergüenza para el sistema judicial norteamericano. En relación al bloqueo a Cuba, condenado por toda la comunidad internacional con la excepción del propio Estados Unidos, su estado-cliente Israel y su protectorado en la Micronesia, Obama no tomó ninguna medida significativa para la eliminación de tan infame política. Como si lo anterior fuera poco firmó con Uribe un tratado por el que se le concede a Estados Unidos el derecho a instalar siete bases militares en Colombia, cuyo objetivo apenas silenciado es el de poder controlar con sus aviones cualquier movimiento significativo que tenga lugar en Sudamérica, hasta las cercanías del Cabo de Hornos. Tal como lo señalara el Comandante Fidel Castro, ese tratado constituye en realidad una anexión de facto de Colombia a los Estados Unidos: sus militares y civiles pueden entrar y salir a voluntad de Colombia, sin utilizar pasaportes. Basta para ello con exhibir un simple carnet de identidad. Los colombianos que quieran ingresar a Estados Unidos, en cambio, son sometidos a toda clase de controles y vejaciones. Los cargamentos que los norteamericanos internen o saquen del país no pueden ser sometidos a fiscalización alguna por parte de las autoridades colombianas.

Pueden importar armas de destrucción masiva, si se lo proponen; y exportar estupefacientes, cosa que ya hicieron en el pasado (recordar el affaire Irán-Contras). Por si lo anterior no bastara, los estadounidenses establecidos en Colombia gozan de total inmunidad diplomática y no pueden ser llevados a los tribunales colombianos por cualquier delito o crimen cometido en ese país. Y este tratado lo firmó Obama, no Bush. Para resumir: al cabo de un año la gestión Obama revela que es más de lo mismo, a pesar de sus recientes arrestos dialécticos que habrá que ver si son sucedidos por iniciativas concretas, cosa que no parece demasiado probable. Noam Chomsky tenía razón cuando advirtió, mucho antes de su elección, que “Obama es un blanco que tomó demasiado sol”.

(Ver el artículo completo, incluidas las notas de pie, en: http://alainet.org/active/35822

– Dr. Atilio A. Boron, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED), Buenos Aires, Argentina


Atilio A. Boron. Honduras: la futilidad del golpe

junio 29, 2009

ALAI AMLATINA, 28/06/2009.- La historia se repite, y muy probablemente concluya de la misma manera. El golpe de estado en Honduras es una re-edición del que se perpetrara en Abril del 2002 en Venezuela y del que fuera abortado ante la fulminante reacción de varios gobiernos de la región en Bolivia el año pasado. Un presidente violentamente secuestrado en horas de la madrugada por militares encapuchados, siguiendo al pie de la letra lo indicado por el Manual de Operaciones de la CIA y la Escuela de las Américas para los escuadrones de la muerte; una carta de renuncia apócrifa que se dio a conocer con el propósito de engañar y desmovilizar a la población y que fue de inmediato retransmitida a todo el mundo por la CNN sin antes confirmar la veracidad de la noticia; la reacción del pueblo que conciente de la maniobra sale a la calle a detener los tanques y los vehículos del Ejército a mano limpia y a exigir el retorno de Zelaya a la presidencia; el corte de la energía eléctrica para impedir el funcionamiento de la radio y la televisión y sembrar la confusión y el desánimo. Como en Venezuela, ni bien encarcelaron a Hugo Chávez los golpistas instalaron un nuevo presidente: Pedro Francisco Carmona, a quien la inventiva popular lo rebautizó como “el efímero.” Quien desempeña su rol en Honduras es el presidente del Congreso unicameral de ese país, Roberto Micheletti, quien juró este domingo como mandatario provisional y sólo un milagro le impediría correr la misma suerte que su predecesor venezolano.

zelayaLo ocurrido en Honduras pone de manifiesto la resistencia que provoca en las estructuras tradicionales de poder cualquier tentativa de profundizar la vida democrática. Bastó que el Presidente Zelaya decidiera llamar a una consulta popular -apoyada con la firma de más de 400.000 ciudadanos- sobre una futura convocatoria a una Asamblea Constitucional para que los distintos dispositivos institucionales del estado se movilizaran para impedirlo, desmintiendo de ese modo su supuesto carácter democrático: el Congreso ordenó la destitución del presidente y un fallo de la Corte Suprema convalidó el golpe de estado. Fue nada menos que este tribunal quien emitió la orden de secuestro y expulsión del país del Presidente Zelaya, prohijando como lo hizo a lo largo de toda la semana la conducta sediciosa de las Fuerzas Armadas.

Zelaya no ha renunciado ni ha solicitado asilo político en Costa Rica. Fue secuestrado y expatriado, y el pueblo ha salido a la calle a defender a su gobierno. Las declaraciones que logran salir de Honduras son clarísimas en ese sentido, especialmente la del líder mundial de Vía Campesina, Rafael Alegría. Los gobiernos de la región han repudiado al golpismo y en el mismo sentido se ha manifestado Barack Obama al decir que Zelaya “es el único presidente de Honduras que reconozco y quiero dejarlo muy claro”. La OEA se expresó en los mismos términos y desde la Argentina la Presidenta Cristina Fernández declaró que “vamos a impulsar una reunión de Unasur, aunque Honduras no forma parte de ese organismo, y vamos a exigir a la OEA el respeto de la institucionalidad y la reposición de Zelaya, además garantías para su vida, su integridad física y la de su familia, porque eso es fundamental, porque es un acto de respeto a la democracia y a todos los ciudadanos.”

La brutalidad de todo el operativo lleva la marca indeleble de la CIA y la Escuela de las Américas: desde el secuestro del Presidente, enviado en pijama a Costa Rica, y el insólito secuestro y la golpiza propinada a tres embajadores de países amigos: Nicaragua, Cuba y Venezuela, que se habían acercado hasta la residencia de la Ministra de Relaciones Exteriores de Honduras, Patricia Rodas, para expresarle la solidaridad de sus países, pasando por el ostentoso despliegue de fuerza hecha por los militares en las principales ciudades del país con el claro propósito de aterrorizar a la población. A última hora de la tarde impusieron el toque de queda y existe una estricta censura de prensa, pese a lo cual no se conoce declaración alguna de la Sociedad Interamericana de Prensa (siempre tan atenta ante la situación de los medios en Venezuela, Bolivia y Ecuador) condenando este atentado contra la libertad de prensa.

No está [por] demás recordar que las fuerzas armadas de Honduras fueron completamente reestructuradas y “re-educadas” durante los años ochentas cuando el Embajador de EEUU en Honduras era nada menos que John Negroponte, cuya carrera “diplomática” lo llevó a cubrir destinos tan distintos como Vietnam, Honduras, México, Irak para, posteriormente, hacerse cargo del super-organismo de inteligencia llamado Consejo Nacional de Inteligencia de su país. Desde Tegucigalpa monitoreó personalmente las operaciones terroristas realizadas contra el gobierno Sandinista y promovió la creación del escuadrón de la muerte mejor conocido como el Batallón 316 que secuestró, torturó y asesinó a centenares de personas dentro de Honduras mientras en sus informes a Washington negaba que hubiera violaciones de los derechos humanos en ese país. En su momento el Senador estadounidense John Kerry demostró que el Departamento de Estado había pagado 800 mil dólares a cuatro compañías de aviones de carga pertenecientes a grandes narcos colombianos para que transportasen armas para los grupos que Negroponte organizaba y apoyaba en Honduras. Estos pilotos testificaron bajo juramento confirmando las declaraciones de Kerry. La propia prensa estadounidense informó que Negroponte estuvo ligado al tráfico de armas y de drogas entre 1981 a 1985 con el objeto de armar a los escuadrones de la muerte, pero nada interrumpió su carrera. Esas fuerzas armadas son las que hoy depusieron a Zelaya. Pero la correlación de fuerzas en el plano interno e internacional es tan desfavorable que la derrota de los golpistas es sólo cuestión de (muy poco) tiempo.


Entrevista a Germán Mundaraín Hernández [De racismo y un mundo unipolar]

mayo 3, 2009
«El documento final no responde a las aspiraciones de los pueblos»
por Silvia Cattori*, Sandro Cruz*

Algunos de los países europeos capitalistas más industrializados con un fuerte pasado colonial y de trata de esclavos demostraron una vez más su arrogancia cuando abandoraron la reunión cumbre de la ONU sobre el Racismo bajo el falso pretexto que el presidente iraní estaba predicando el odio con su discurso. La entrevista al embajador venezolano Germán Mundaraín, presente en esta cita mundial, nos aclara sobre las verdaderas razones del fracaso de esta reunión planetaria y cómo ésta ha sido saboteada por ciertos países.



28 de abril de 2009

Desde
Ginebra (Suiza)



Embajador Germán Mundaraín Hernández

Silvia Cattori: Durante estos últimos meses muchos Estados de América Latina y de otros continentes se comprometieron fuertemente en los trabajos preparatorios que debían redefinir los criterios y las normas en materia de lucha contra el racismo. Nada más terminar la “Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia” celebrada en Durban en 2001 Israel, por su parte, comenzó a propagar su hostilidad hacia la “Conferencia de Examen de Durban” [1] que acaba de celebrarse en Ginebra, ayudado por personalidades como Bernard-Henri Lévy y Elie Wiesel, y muchas organizaciones judías llegadas en grupo a Ginebra. La desinformación y las mentiras que había rodeado a la primera de las conferencias llegaron en Ginebra a su punto máximo.

Hay que recordar que Israel nunca ha aceptado que en Durban unas ONG pudieran estigmatizar sus políticas de “purificación étnica”, “de apartheid”, “de genocidio”, “de crímenes racistas” contra el pueblo palestino. Por lo tanto, el lobby pro-israelí ha hecho todo lo posible para hacer pasar por buena la endeble versión de que esta conferencia fue el teatro de manifestaciones “antisemitas”, de consignas “antisemitas”, aun cuando las políticas racistas que Israel lleva a cabo están perfectamente documentadas por el Comité Nacional Palestino [2].

Aquí, en en Ginebra, el brutal comportamiento de la diplomacia francesa, dirigida por Bernard Kouchner, ha chocado bastante [3]. ¿Acaso Francia no ha maniobrado para servir a los intereses de los ausentes Estados Unidos e Israel? Nadie puede ignorar que desde que Nicolas Sarkozy llegó al poder Francia ha hecho todo lo posible para arrojar sospechas sobre la “Conferencia de Examen de Durban”, blandir la amenaza de boicot y atraer a la mayor cantidad posible de países a su bando. Fue el embajador de Francia ante la ONU en Ginebra, Jean-Baptiste Mattéi, quien dio la señal de salida a los representantes de la Unión Europea durante el discurso del presidente iraní. Esto es la parte visible del asunto. ¿Qué ocurrió entre bastidores durante la preparación de esta conferencia y como han juzgado todo este escándalo las delegaciones que permanecieron en la sala y aplaudieron el discurso de Ahmadinejad?

Germán Mundaraín Hernández: Usted ha respondido al recordar que Francia y algunos países europeos llevaban tiempo trabajando para sabotear esta “Conferencia de Examen de Durban” celebrada aquí, en Ginebra. Pero, en realidad la “Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia” ya había sido saboteada en el propio Durban.

Dicho esto, hay que saber que en 2001 en Durban sólo Israel y Estados Unidos sabotearon y abandonaron la conferencia. Lo que ahora ha cambiado es que ambos países han encontrado algunos aliados. Pero no representan a una mayoría. Es un grupo de países que se podía definir como de países que fueron colonizadores, neo-colonialisitas, además de aquellos que sin haber sido ellos mismos países colonizadores, se beneficiaron del colonialismo.

En Naciones Unidas y en las organizaciones internacionales es una constante que cuando se trata de grandes crímenes y de grandes violaciones de los derechos humanos cometidos por las grandes potencias se ignoran, no se les da la importancia que merecen. No se quiere admitir que la colonización y la esclavitud fueron un crimen contra la humanidad. Del racismo, de la trata de esclavos queda una ideología: la ideología según la cual existe una raza superior y los débiles son considerados una raza inferior.

El racismo, la xenofobia, la exclusión son temas de los que las grandes potencias no quieren discutir. Del mismo modo que no quieren discutir sobre la crisis económica. Y es lo mismo. Los responsables de la colonización, de la conquista, de la trata de esclavos, del racismo, al igual que los responsables de la crisis financiera, no quieren discutir sobre el origen y las causas de estos fenómenos ni de las indemnizaciones a quienes son las víctimas de las consecuencias de estas dos grandes tragedias.

Silvia Cattori: La delegación palestina, de acuerdo con la Autoridad Palestina de Ramala, aceptó que se suprimiera toda mención a Israel y a la suerte del pueblo palestino que vive bajo la ocupación extranjera. ¿No cuesta entenderlo?

Germán Mundaraín Hernández: Esta conferencia ha estado condicionada por el chantaje, por las amenazas de retirarse hechas por un grupo de países. Estos países han condicionado el texto final a su presencia. En el espíritu de recuperar un consenso los demás países han hecho concesiones en el texto final, según las presiones que se han ejercido en relación a ello: no se quiere hablar de Palestina porque Palestina es una vergüenza para el mundo: un territorio ocupado, un pueblo que no puede ejercer su derecho a la autodeterminación y que es víctima de exclusión y de discriminaciones. No se quiere hablar del odio racial y de la difamación con el pretexto de defender la libertad de expresión.

La libertad de expresión es importante, pero supone responsabilidad y no se puede incitar al odio, a la guerra y al odio religioso. Y así, como en una época en que se demonizó a los judíos en la Alemania nazi, hoy en muchos países occidentales se demoniza a los musulmanes. Puedo poner un ejemplo muy claro: con frecuencia la prensa mundial habla de “terrorismo islámico” y nunca, que yo recuerde, ha hablado de “terrorismo católico” o “protestante” en Irlanda del Norte, ¿por qué? ¿Es que da la casualidad de que los musulmanes son terroristas? Puede haber musulmanes que sean terroristas, puede haber católicos o ateos que sean terroristas, pero ello no se desprende de su religión.

Silvia Cattori: Al acudir a esta conferencia, ¿sabía usted que iba a haber esta especie de confrontación entre dos fuerzas, que aquellos que no quieren que se toque a Israel y a la ideología del mundo unipolar iban a pesar en ella con todo su peso?

Germán Mundaraín Hernández: Sí, me lo esperaba. Estas son cosas que ocurren aquí, en la ONU. Se llama a una unidad contra el racismo, pero no hay unidad y no puede haberla. Desde el primer momento no hubo mucha unidad. Es muy difícil conseguirla porque estos países que he mencionado persisten en su ideología de la raza superior y en su creencia de que hay razas inferiores. Lo mismo que con la conferencia sobre la tolerancia. Ellos han dado muestras de su intolerancia. Un grupo de países se retiró de esta conferencia [5].

Al principio participaron en ella para obtener sus pretensiones y después se retiraron. Aquí el mundo lo ha podido ver en directo: cuando el primer día de la conferencia habló el presidente Ahmadinejad los representantes de un grupo de países (un pequeño grupo de 23 países) abandonaron la sala. No dieron con ello la mejor demostración de tolerancia. Lo mismo que aquellas personas que se aprovecharon de la falta de vigilancia del servicio de seguridad de la ONU para protestar contra el presidente iraní en nombre del Holocausto. No quieren reconocer a todas las víctimas. Ni que si los judíos fueron las víctimas del Holocausto, entre nosotros el Holocausto viene como una crisis financiera en la que aquellos que la sufren no son quienes la han causado.

Ningún país de América Latina ni del Caribe se retiró, ni tampoco ningún país de África ni de Asia. Ellos aplaudieron a Ahmadinejad y abuchearon a este grupo de intolerantes que habían programado el sabotaje y que no quisieron escuchar la intervención del presidente iraní. Además, éste no dijo nada que estuviera fuera de lugar. Los países occidentales demonizaron a Ahmadinejad. Aquí hubo discursos más fuertes, pero, a pesar de todo, la tomaron con Ahmadinejad.

Aquí hay países que niegan que el racismo haya sido un crimen contra la humanidad. Esto nos recuerda que los grandes crímenes continúan en la impunidad total. No se arrepienten, no han pedido perdón. Y menos aún están dispuestos a cualquier forma de indemnización. Y a veces recurren a subterfugios diciendo “no hablemos del pasado”, como dijo Obama en [la Cumbre de las Américas de] Trinidad. También nosotros, países en desarrollo endeudados, podríamos decir “no hablemos del pasado” cuando vamos al Fondo Monetario o al Banco Mundial.

Silvia Cattori: Por lo tanto, la “línea roja” que los diplomáticos franceses han definido como no superable ha servido para impedir que se califique al Estado judío de Israel de exclusivo, de racista. ¿Ha servido, por lo tanto, para hacer triunfar la política del doble rasero legitimando los actos criminales de este Estado ?

Germán Mundaraín Hernández: Creo que en esta conferencia el documento final no responde a las ambiciones de los pueblos del mundo.

Silvia Cattori: ¿La “Conferencia de Examen de Durban” se ha convertido en el lugar del fracaso para los pueblos que aspiran a la multipolaridad?

Germán Mundaraín Hernández: Yo no diría que es un fracaso. Yo no buscaría calificativos como fracaso o éxito, sin embargo afirmo que el documento no responde las aspiraciones de los pueblos del mundo. Los países que he mencionado no quieren oír hablar del tema de las indemnizaciones para los pueblos de África, de excusas, de arrepentimiento. No quieren hablar de la difamación de las religiones, de la islamofobia. No quieren hablar de Palestina. Creo que, como muchas otras conferencias de Naciones Unidas, está ha estado condicionada por las presiones y por el chantaje de un grupo. El mismo grupo que ha presionado para que la Asamblea General no se pronuncie sobre Palestina. Las mismas presiones que se han ejercido para impedir que la Asamblea General debata y busque soluciones a las crisis financiera. Las grandes potencias siempre quieren imponer su agenda.

Silvia Cattori: ¿Se puede concluir diciendo que el texto votado en aquí en Ginebra [6] supone un retroceso en relación al que se votó en Durban en 2001?

Germán Mundaraín Hernández: Yo no diría que se haya retrocedido. Diría que las cosas han permanecido en un doloroso equilibrio que mantiene el chantaje y la relación de fuerzas impuesto por los países occidentales. Creo que seguimos estando en el mismo punto, con el temor de que renazca el racismo bajo el efecto del aumento de la pobreza. ¿De qué color son los millones de niños que mueren cada día de hambre? Son indígenas o africanos. Esta crisis económica y financiera va a agravar la pobreza y provocar más exclusión y racismo frente a los emigrantes. La islamofobia es esencialmente un proceso que se ha acentuado en la década que va de los noventa a nuestros días. Y mi temor, por lo tanto, es que este documento no prepare las respuestas a lo que se está perfilando.

Silvia Cattori: ¿Cree usted que los partidarios de un mundo unipolar han estado tan agresivos porque empiezan a tener dificultades para imponer su visión de las cosas y sienten que se está esbozando una nueva relación de fuerzas?

Germán Mundaraín Hernández: Creo que prueban mecanismos para evitar que la multipolaridad se convierta en un catalizador que beneficie a los países en desarrollo.

Sandro Cruz: ¿Ha aumentado verdaderamente la fractura entre los dos bloques aquí, en la “Conferencia de Examen de Durban”? ¿Se van a despertar los pueblos del sur?

Germán Mundaraín Hernández: Yo no me arriesgaría a decir que los pueblos del mundo se han despertado. Diría que se están despertando. Están en el camino de despertarse. Si ya estuvieran despiertos, tendríamos otro documento final.

 Silvia Cattori
Periodista suiza.

Sandro Cruz
Periodista. Miembro fundador de la agencia de prensa latinoamérica IPI.

Fuente:http://www.voltairenet.org/article159869.html


¡ALERTA! Morelis Gonzalo: Los dominios en Internet: expresión de la soberanía digital

enero 30, 2009

morelisgonzalo1La historia de la asignación de los nombres de los dominios en Internet es la historia de cómo ha sido la participación de EEUU en la Gobernanza de la red y como los valores dominantes de esa nación se han expresado en esta. También es la crónica de cómo ha evolucionado esta tecnología, desde su creación como una red de tipo militar hasta su explosión en los años recientes como una red mundial, acosada por el mercado.

Esta historia es también la crónica no contada de cómo esas abreviaturas (los dominios, esas siglas que aparecen en todas las páginas Web, como por ejemplo .com, .ve) se han convertido en una extensión de la soberanía nacional de los países en una expresión de su identidad (que llamaremos soberanía digital). Historia poco conocida por la mayoría de los usuarios finales. Este artículo pretende dar cuenta de eso.

Antecedentes

Desde los inicios de la red, todo lo relacionado con la asignación de los dominios estuvo supeditado al Departamento de Defensa de EEUU. En 1983, ese país crea el Sistema de Nombres de Dominio, DNS por sus siglas en inglés, el cual permitió asociar cada número IP (protocolo de Internet que permite la transferencia de datos a lo largo de la red) a un nombre, lo que hizo posible la ubicación de los prestadores de servicios en la red (productores de contenidos) por país y en muchos casos, por actividad, estos de manera previa debían haber solicitado una asignación, un nombre de un dominio a un proveedor de acceso.

La DNS estructura los nombre de los dominios de dos formas: 1) Los Dominios de Primer nivel genéricos, los gTLDs. Los más conocidos son .gov, .mil, edu, .com, .int y .net y 2) Los Dominios de Primer nivel de código de país, los ccTLDs, como por ejemplo .ve, .co, .cu, etc.

Cuatro años más tarde, en 1987, crea la Internet Assigned Number Authority (IANA) y contrata a la Universidad del Sur de California para operar el primer servidor-raíz, de igual modo busca a la empresas del sector privado (SRI internacional al comienzo y luego; la Government Systems Inc (GSI)) para que se encargue del registro de nombres de dominio, con excepción de aquellos que estaban bajo la coordinación de los diversos países, los llamados ccTLDs, ya explicados.

En 1996, IANA, privatiza esta actividad y le transfiere a la empresa Network Solution, subsidiaria de Verisign, la potestad para comercializar los dominios. Comienza el negocio. Esto le permitió a la empresa, crear de manera unilateral, reglas de propiedad intelectual ante las disputas por la compra-venta de las asignaciones, lo cual generó muchas protestas y reclamos, al involucrarse en un ramo que no era de su competencia, afectando la soberanía digital de algunos países y fijando arbitrariamente los precios de los dominios.

Con la explosión de la red en la década de los 90, la empresa comenzó a quedarse corta frente a un negocio de dimensiones mundiales, que nadie previó en sus inicios. En 1997, un equipo de técnicos propuso la creación de más dominios y que estos tuvieran carácter internacional. Ante esta situación, el presidente norteamericano para ese momento, Bill Clinton, le encarga al Departamento de Comercio la tarea de crear un organismo a la altura de las dimensiones del negocio, iniciando así la desvinculación del Departamento de Defensa, como una consecuencia lógica de la evolución que ha tenido la red; de instrumento de uso militar a un servicio de consumo, altamente demandado.

Nace entonces, en 1998, la ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers) el organismo responsable de la asignación de números y nombres de Internet (http://www.icann.org/es/announcements/announcement-2-23oct08-es.htm) como una entidad sin fines de lucro, ubicada en California, la cual tendría bajo su responsabilidad, además de la definición y mantenimiento de las tablas-números de los diversos servicios de Ia red, gestionar los números IP, los nombres de dominio de primer nivel genéricos y la gerencia de los 13 servidores-raíces existentes en el mundo, los cuales mediante un sistema piramidal, le dan acceso a todos los usuarios del planeta.

Así, los diversos proveedores de acceso de los países dependen, en última (¿o en primera?) instancia de estos servidores, ubicados 10 de ellos en EEUU, los otros en el resto del mundo.

Surge con el ICANN el primer intento de Gobernanza de Internet a nivel mundial, conformado por un Consejo Consultivo de Gobernanza (GAC) donde existen representantes de los gobiernos y de organismos como la Unión Internacional de Telecomunicaciones, UIT por su siglas en inglés (//www.itu.int/net/home/index-es.aspx) y la Organización mundial de la propiedad Intelectual (OMPI, pero controlado por los EEUU. También hay un consejo para la participación de la Sociedad Civil y de los “internautas individuales” Existen “sucursales” en cada uno de los continentes, así en América Latina opera LACNIC, Latin America and Caribbea Internet Adress Registry, ubicada en Uruguay (http://www.lacnic.net/sp/)

Los dominios y la soberanía digital

Si entendemos a la soberanía, desde el punto de vista político, como el poder de un estado o de un organismo que no está sometido a ningún otro, entonces la soberanía digital sería ese mismo poder pero en el ciberespacio. En la actualidad, muchos países han sido colonizados paulatinamente por los mercaderes que compran los dominios de algunos países al ICANN y luego los revenden, dejando a su dueño original desprovisto de ese poder, de esa soberanía e identidad digital.

De manera lenta pero continua, los dominios de primer nivel (los ccTLDs) se convirtieron en un negocio, por demás rentable, para diversos vendedores y revendedores. Así, muchos comerciantes con olfato para los grandes negocios, comenzaron a comprar estos dominios en un momento en el que el tema de Internet no era ni prioritario ni conocido, por ello “muchos países renunciaron a su identidad nacional en nombre del dinero” tal como lo señala Carlos Alfonso de la Fundación RITS . (http://rets.rits.org.br/rets/servlet/newstorm.notitia.apresentacao.ServletDeSecao)

Hay múltiples casos que evidencian esto en forma dramática, como el de la isla de Tuvalu (http://es.wikipedia.org/wiki/Tuvalu) uno de los países más pequeños del mundo, que pertenece a la Polinesia y la cual ha recibido mucho dinero por el dominio .TV que lejos de dar a conocer la región, hace referencia a la industria de la televisión. En términos de del ciberespacio, esta isla no existe.

Y es aquí donde el problema político comienza a surgir. Al considerar los nombres de los dominios (ccTLDs) como una extensión de la soberanía nacional del país, estos no pueden ser vendidos ni arrendados al mejor postor, puesto que ellos son expresión del país al cual designan.

Cuando nombramos el dominio .ve estamos haciendo referencia a Venezuela, un país que tiene un territorio virtual específico y con él, una cultura determinada. Por esa razón, un gran número de naciones asignan la distribución de los dominios a entidades gubernamentales y no al sector privado, para garantizar que los intereses de cada uno de ellos no sean vulnerados, ni su soberanía digital, puesta en riesgo.

Por ejemplo, la intención de la Universidad de los Andes de Colombia (https://www.nic.co/dominio/) administradora del NIC.CO de querer comercializar el dominio colombiano fue objeto de una gran controversia. La institución proponía entregar el dominio a un operador internacional, puesto que el .co al tener una gran similitud con el .com lo haría un sufijo útil tanto para entidades comerciales como para el país. Es decir “las ganancias” serían mayores. Ante esta situación, el Ministerio de Comunicaciones de Colombia tuvo que declarar el dominio objeto de interés público, para que éste se someta al control exclusivo del Estado y no pueda ser comercializad y con ello, la identidad del país.

Sin embargo, la Universidad aduce que estos asuntos están fuera de la legislación nacional (!!!) y deben ser sometidos exclusivamente al ordenamiento de la ICANN, es decir que este organismo de acuerdo a este criterio, es supranacional, por encima de las leyes de las naciones, lo cual, es como mínimo un contrasentido y un desconocimiento flagrante de la soberanía de los países.

Al igual que este intento, se han creado nuevos nombres de dominios genéricos, los cuales responden más a intereses empresariales y de mercado (en especial de muchas de las grandes transnacionales que tienes su asiento en EEUU) que a las necesidades de los países y los usuarios de la red.

La historia en Venezuela

A principio de los años 90 el ICANN, a través del IANA, delegó la autoridad para la administración de la porción del espacio de nombres de dominio para el ccTLD de Venezuela (VE) al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT), debido a que era una organización venezolana, conectada a Internet que agrupaba a la mayor parte del sector académico, científico y de investigación del país, el principal usuario de estos servicios.

El CONICIT a su vez, le asigna esta responsabilidad al Servicio Automatizado de Información Científica y Tecnológica (SAICYT) el cual, en abril de 1995, se transformó en la Red Académica de Centros de Investigación y Universidades Nacionales (REACCIUN), organización compuesta por 13 universidades nacionales, además del ente rector de la ciencia y la tecnología en Venezuela. En el año 1998 crea formalmente el NIC-VE, organismo encargado de la administración y registro de nombres de dominio en el país.

Cinco años después, en el año 2000, se crea el Centro Nacional de Tecnologías de Información, CNTI, el cual asumió la plataforma que poseía REACCIUN. En septiembre de 2008 el NIC-VE pasó a la Comisión Nacional de Tecnología, CONATEL (http://www.nic.ve/) la cual forma parte del Ministerio del Poder Popular para las Telecomunicaciones y la Informática. Desde allí se mantiene un sistema electrónico de registro de nombres de dominio y se opera una red de servidores, que proveen a la comunidad de usuarios de una plataforma sólida y confiable para mantener su presencia en la red.

Como puede verse en el cuadro # 1, Venezuela ha tenido un incremento significativo en la demanda de los nombres de dominio de primer nivel, lo cual pudiera ser expresión del crecimiento de la economía en los últimos años, pero también del aumento de la conectividad en la población o una combinación de ambos. En todo caso, es una realidad que merece ser estudiada para su mejor comprensión. De acuerdo a las estadística del ICANN, el país en el año 2007, ocupó en América Latina, el quinto lugar en lo que a existencia de dominios se refiere: 58.204, el segundo lugar en lo que a crecimiento porcentual se refiere: 8.38%,.
Cuadro # 1

En el año 2006 y como parte de la búsqueda y la reafirmación de la soberanía, en este caso lingüística, el gobierno decreto el uso del español en los dominios, así el .gov de origen anglosajón pasó a denominarse .gob de origen hispano (http://www.nic.ve/uploads/yd/-g/yd-gnlChTtSrznzVcazHjw/resolucion_240.pdf) Otros países latinoamericanos como Argentina (http://www.nic.ar/faqgob.html) también han hecho lo mismo.
dominios

Reflexiones finales

Ante el crecimiento que ha tenido Internet y los problemas que se han suscitado con la asignación de los nombres de dominio y la soberanía digital, es obvio que la ICAMNN confronta limitaciones para llevar adelante la tarea para la cual fue creada, dificultando Gobernanza de Internet, dado los problemas por abordar temas emergentes como son el spam, el multilinguismo, el derecho a la privacidad, los costos de interconexión, la propiedad intelectual, etc.

Frente a esta realidad que afecta a todos los usuarios y usuarias, una de las primeras medidas a tomar para darle racionalidad a la Gobernanza de Internet es considerar a esta como un Servicio Público de carácter universal, por ende, no sujeto a los vaivenes del mercado, ni a sus reglas e intereses.

Otra necesidad imperante es que sean entidades gubernamentales las encargadas de asignar estos dominios, comprobando previamente que los solicitantes viven y son del país donde solicitan el dominio, mediante la entrega de su documento de identidad personal y comercial, demostrando además que se dedica a la actividad que declaró. Esto debe ser monitoreado permanentemente.

Algo hay que hacer y pronto, porque ante la falta de respuestas rápidas y eficaces por parte de la ICANN, algunos gobiernos como China está creando su propia red, estimulando lo que se ha dado en llamar “la balcanización” de Internet.

De la manera cómo se conciba y se administre a Internet, de esa manera será su desarrollo a favor o en contra de una sociedad más equilibrada y equitativa. Si reproducimos en el plano virtual las exclusiones y asimetrías existentes en el mundo real, este maravilloso instrumento que es la red de redes, también las reproducirá, como de hecho ya ocurre en alguna áreas, ejemplo de ellos es que algunos países no existen en el ciberespacio, por cuanto le arrendaron “su espacio virtual” a terceros por razones meramente económicas, invisibilizándose, convirtiendo al país es una simple marca, tal como ya lo reseñamos en el caso de la islas Tuvalu y su dominio .tv

Para hacer realidad algunas de estas propuestas, es necesario que la Gobernanza de Internet esté en manos no de un ente privado, así sea sin fines de lucro, sino de carácter supranacional como la ONU o uno que se cree para tal fin, donde todos los países puedan expresarse y donde cada voto corresponda a una nación, no a una empresa, no a una transnacional. Y donde el voto de todos los países valga por igual.

Desde espacios como la Cumbre Mundial de la Sociedad de la información , CMSI (http://www.itu.int/wsis/index-es.html) y desde diferentes escenarios como el Foro de la Gobernanza en Internet, GFI (http://www.intgovforum.org/cms/) diversos países y representantes de la sociedad civil de estos, están pidiendo desplazar la Gobernanza de Internet de manos del sector privado (empresa Verisign) a un organismo de carácter público y multisectorial que represente a todos los involucrados.

Es necesario abordar este problema con visión integradora y tomando en cuenta que más allá del problema técnico, la asignación de los nombres de los dominios es un problema político que debe ser encarado políticamente, por cuanto toca el tema de la soberanía digital, extensión en estos tiempos de la soberanía nacional y tan importante como esta.

Finalmente, la llegada de Obama a la presidencia de EEUU, tal vez pudiera alimentar la esperanza de conseguir mayor desconcentración en la Gobernanza de Internet. El ha demostrado ser un hombre conocedor de la red. La usó con intensidad en su campaña. Incluso se ha mencionado el nombre de Lawrence Lessig para dirigir la ICANN, conocido abogado y propiciador de un conocimiento y una cultura libre en la red, creador del copyleft como nuevo paradigma para el desarrollo cultural y científico desde Internet, (http://es.wikipedia.org/wiki/Lawrence_Lessig) Esperemos.

http://alainet.org/active/28652


Convenios sobre alimentos: Ecuador y Venezuela coordinarán proyectos conjuntos de soberanía alimentaria

noviembre 10, 2008

Publicado el 10/Noviembre/2008 | 00:07

Ecuador y Venezuela coordinarán proyectos conjuntos de soberanía alimentaria

La nueva Constitución Política del Ecuador consagra a la “soberanía alimentaria” como uno de los puntales del régimen de desarrollo. Este concepto, que se enfoca en la toma de políticas agrarias propias para garantizar la alimentación de los ciudadanos de un Estado, tiene 12 años de vigencia, pero la agudización de la crisis mundial de alimentos lo ha colocado en las agendas de la mayoría de países.

Inclusive, dentro de los planes de integración regional en América del Sur, el aspecto de la soberanía y seguridad alimentaria es parte de las discusiones. Es así que el 28 de octubre pasado, los ministerios de Alimentación de Venezuela y Agricultura de Ecuador suscribieron un “memorándum de entendimiento” para la implementación de proyectos en materia de seguridad y “soberanía alimentaria”.

Actualmente, la Secretaría de Estado nacional ha iniciado la conformación de las comisiones para la puesta en marcha de las actividades que contempla el acuerdo. Entre ellas están la preparación de información de canastas básicas, la elaboración de matrices de las potencialidades agroecológicas de los dos países y la determinación de metodologías conjuntas.

Para Roque Espinosa, coordinador regional del Programa Andino de Derechos Humanos y experto en la materia agrícola, es “positivo que los países apuesten de manera conjunta por la soberanía alimentaria, siempre y cuando las agendas de cada estado no se homogenicen, ya que cada país vive y tiene una realidad diferente”.

La experiencia venezolana

Una de las constantes en el discurso del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, es la garantización de la soberanía alimentaria en su país. Para ello ha mantenido un programa de dotación de insumos, canales de riego y conformación de cadenas de producción. Según datos publicados por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación, durante el primer semestre de 2008, Venezuela produjo 250 mil toneladas de carne y más de 900 millones de litros de leche, lo cual representa un crecimiento del 10% en comparación con 2007. El territorio venezolano además registra una cifra récord en producción de maíz en comparación con los últimos 20 años, al ubicar su inventario en 2,7 millones de toneladas.

Pero existen cuestionamientos a las decisiones agrícolas venezolanas, como la denominada Ley de Tierras, que según ciertos sectores estaría incentivando las invasiones, por parte de grupos que no siempre pertenecen al campesinado. (DP)

Fuente: http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/convenios-sobre-alimentos-317494.html