De mordazas, pelotas y “queridos lectores”

diciembre 30, 2009

Por Luis Alberto Mendieta

Diciembre. Fiestas del primero al último día y así todos los años, mientras Quito esté en pie o llegue el fin del mundo, lo que ocurra primero. Que si fiestas de “fundición”, que pases de niño (y una que otra “niña”), navidad y noche vieja. Todo es baile y copas que se elevan con euforia y fruición.

Este año, entre fiesta y fiesta, la empresa privada, los partidos de derecha y extrema derecha organizaron un lindo partido de fútbol barrial para crear su propia versión de lo que ellos llaman “libertad de prensa”, mientras al gobierno le tocó entrar al partido sin querer queriendo. El encuentro terminó con la novedad de que los “Forajidos” de Rafaelito se dejaron meter tremendo golazo, orquestado sin mucho arte por “los Garrotes Montoneros” de Cynthia en el medio campo, para finalizar el encuentro con la manito de Maradona de Jorge Glas en un polémico autogol con sabor a golazo en el arco contrario. Estos son los hechos:

Por un lado, la derecha se resiste a que se le quite una herramienta muy poderosa, que ha sujetado con ambas manos hasta el día de hoy, usándola como herramienta de extorsión política e infernal máquina de retorcer la verdad, privatizándola de paso.

Por el otro, al gobierno, presuntamente de izquierda (¿centro-derecha-izquierda-derecha-izquierda-centro quizás? Quién sabe…),  por obra y gracia de algún fanático del “equipo de trabajo” de la revo ciudadana, vaya usted a saber quién, el caso es que al tipo se le han quedado en la totuma los humos de alguna bebida (o sustancia) espirituosa, y ahora tiene en su corazoncito la ilusión de crear no sólo un reality show, sino una nación “Gran Hermano”.

Mientras tanto, el Corcho tendrá que bailar con la más fea. ¡Maravillas de la política! Es la primera vez que alguien tendrá que pelear contra una mala tan buena…

Es necesario quitar la “teta” a la fanática derecha sin duda alguna, pero además es imprescindible arrancarnos de la mente un estado todopoderoso, nuevo dueño de la verdad por ley o por decreto. Mientras tanto, la intelectualidad de izquierda mira el partido desde las gradas, cafecito en mano.

¿Prensa libre? Pocos hacen la excepción...


El “lindo canal” y las utopías: ¿La prensa privada en peligro de extinción?

junio 22, 2009

¿Está la prensa privada en peligro de extinción?

Por Luis Alberto Mendieta

Al parecer, el caso Teleamazonas ha dividido a la opinión pública de todo el país, y en especial a quienes de un modo u otro participan en el accionar político y social de Quito. En Guayaquil, fortín de la derecha, se nota un apoyo mayor hacia este medio de comunicación, por varias razones, en especial políticas, además de los intereses de grupo.

Por debajo, subyace notoriamente el guión de los adversarios del gobierno, que en líneas generales consiste en capitalizar situaciones como esta con estrepitosas campañas noticiosas [1] realizadas en los medios de comunicación propiedad de sus amigos y/o socios comerciales, que manejan precisamente los medios de mayor audiencia del país. En esta vez, le tocó el turno a la “libertad de prensa”, uno de los tantos leit motiv que la CIA tiene en su guión de maniobras políticas para hacer su voluntad a ultranza, y que por alguna extraña razón, la derecha reproduce al pie de la letra, como si la sacara de un manual o recibiera instrucciones precisas de alguien.

Debo hacer varias reflexiones respecto a los antecedentes, experiencias personales, hechos incontrastables y mi visión personal de la prensa ecuatoriana (y sin duda universal) de cara al futuro. Utilizaré el caso Teleamazonas porque es un excelente ejemplo de lo que ocurre en los medios de comunicación de un modo u otro, pero siempre bajo la misma visión, misión y manipulación de los valores morales, puestos al servicio de la Empresa Privada. No concluiré el presente artículo sin dejar constancia de mi preocupación por el cariz que tomaría el escenario nacional, sin una prensa de oposición a la que puedan acudir  intelectuales, políticos y quien tenga acceso a ella[2], en caso de ser necesario.

Breves antecedentes históricos.

Teleamazonas.

Salió al aire un 22 de febrero de 1974, como el primer canal que transmitía imágenes a color en nuestro país. En aquella época, las únicas alternativas de información eran la radio y la prensa escrita, y los tres medios eran (y siguen siendo) DE UNA SOLA VÍA, es decir, no existe manera de que los usuarios del servicio puedan replicar en tiempo real a la información que el medio transmite. El detalle interesante es que, al contrario, es decir desde el punto de vista del medio de información, este llega a miles, cientos de miles y hasta millones de usuarios, a los que puede informar (y exponer de manera privilegiada su opinión personal) a diario, o con la frecuencia que crea conveniente. Es más delicado aún el caso, cuando se confabulan los intereses de una entidad bancaria con los medios de comunicación, porque aunque inicialmente este canal perteneció al empresario Antonio Granda Centeno, debido a una deuda con el Banco del Pichincha, el canal pasó a manos del banquero Fidel Egas Grijalva, presidente del referido banco [3].

***

La prensa escrita.

Esta particularidad de la prensa escrita como medio de una sola vía fue entendida ya en el siglo 18 en varios sitios del planeta como un excelente recurso para influir sobre la opinión pública, sin ningún compromiso para recoger, a cambio, el criterio tanto de sus lectores como el de las personas de las que se hablaba en el medio de comunicación, de modo que su editor tenía, como suele decirse, “la sartén por el mango”, y en su mano estaba el publicar lo que a su juicio, o el de los intereses que representaba, era más conveniente. Fue así como los políticos empezaron a influenciar la opinión de los periódicos, merced a su amistad con los propietarios de estos, que inicialmente fueron pequeños empresarios en su mayoría, y que acogieron complacidos (no en todos los casos, debido a la tendencia política del dueño del periódico y/o sus intereses particulares) un mayor acercamiento al poder y todos los beneficios que tal hecho conlleva.

Más tarde, ya entrado el siglo 20, los grandes empresarios y las corporaciones entendieron que los medios de comunicación tenían un enorme potencial económico que, unido a la influencia política subyacente, podían crear un poder tan grande, que los mismos poderes constituidos podrían tambalearse y hasta caer, por su sola influencia. Fue en esas circunstancias en que apareció la radio y años más tarde la televisión, como medios de comunicación que pasaron a reforzar aquello que pasó a denominarse “Cuarto Poder”, en referencia (y no muy sutil advertencia) a los tres poderes que los sistemas políticos de las naciones suelen tener (ejecutivo, legislativo y judicial). [4]

Es entonces crucial entender que desde su inicio, los medios de comunicación han sido:

  1. Una tribuna desde la cual sus propietarios y/o sus allegados han difundido la información que convenía a sus intereses, soslayando lo inconveniente y publicando únicamente la opinión de sus aduladores, creando incluso enfoques difusos de moral y ética, según conveniencia, pudiendo llegar a convertir la verdad en mentira y viceversa, usando falacias maquilladas y verdades a medias.
  1. Un canal de comunicación de UNA SOLA VÍA, que facilita la difusión masiva de la opinión de UNA SOLA PERSONA, o la de los intereses que representa, en detrimento de la opinión generalizada, invisibilizándola a tal punto, que acaba desapareciendo a favor de la opinión del comunicador. Uno de los casos más deleznables, pero útil como ejemplo del poder de la prensa es el de la “campaña de demonización o desprestigio”.
  1. Un negocio rentable y como tal, instrumento que debe responder a los intereses de sus dueños, que por ninguna razón arriesgarían poder y posicionamiento social por causa cualquiera, por noble que sea. Toda empresa privada se constituye con fines de lucro: por algo es un negocio, y los negocios se instalan para ganar el mayor dinero posible.

Experiencias personales.

En los difíciles días que siguieron a la caída del coronel Lucio Gutiérrez, Quito se politizó de manera impresionante. No importaba el sitio por donde uno anduviera: en todos lados se comentaba acerca del “siguiente paso”, o las reacciones de quienes nunca estuvieron a favor de la caída del presidente derrocado.

Uno de los foros de debate más populares sobre los destinos del país fue el de las Asambleas Territoriales, que viene a ser la facción menos influyente, en términos políticos, de los denominados “forajidos”. Los más espabilados y con mayor influencia social, se convirtieron más tarde en miembros del gobierno del presidente Correa, que también fue parte de la sublevación, pero a su modo. El partido político Izquierda Democrática, desde la penumbra, influyó mucho en la consumación de los distintos hechos políticos antes y después del 20 de abril de 2005.

En esas circunstancias, fueron notorios dos hechos que conviene recordar:

  1. Los medios de comunicación se negaron a hacer entrevistas a personas concretas, publicar opiniones de cabezas visibles de la rebelión o tomar la protesta ciudadana como un hecho político e histórico, prefiriendo calificarlo como una simple revuelta popular. La cantidad de personas que acudían a las marchas era enorme y era EVIDENTE el despertar de un pueblo harto del sistema. De hecho, trataron de invisibilizar cualquier liderazgo, precisamente con el ánimo de echar tierra sobre el asunto y bajar los ánimos de la población para mantener el statu quo, que tantas ventajas les reportaba hasta entonces. Solo entrevistaron a personajes de la derecha, y siempre tratando de desvirtuar la opinión ciudadana, diluyéndola con editoriales que llamaban al orden y hablaban de democracia y “estado de derecho”. Tan vergonzoso fue el accionar de los medios de comunicación privados (en especial canales de televisión), que sólo cuando las marchas populares fueron multitudinarias empezaron a publicar imágenes de los hechos.
  1. La actitud de varios medios de comunicación ha sido y es de permanente alineación con los intereses de la derecha, lo cual es comprensible, puesto que son parte de ella y de la denominada “clase empresarial”. Pero adicionalmente, toda esta clase se ha plegado a los intereses de la extrema derecha norteamericana, (neocons o neo conservadores) famosa por sus ideas radicales, racistas y totalitarias. Es evidente que hay un diálogo permanente con los medios de comunicación mainstream mundiales que por cierto están controlados por corporaciones cuyos accionistas más influyentes son familias conservadoras de Estados Unidos, de larga raigambre fanática. La impresión que causa la actitud de algunos medios televisivos es de total entrega a un Imperio ajeno, cuyo objetivo único es el Capital, y sus respectivos intereses, naturalmente… Además está la grotesca manipulación de los medios, que apelan (como en el caso de Teleamazonas, que raya en el descaro) a la sensibilidad del televidente con canciones cuidadosamente estudiadas para provocar en él sentimientos de apoyo y solidaridad a su causa, ¡es decir, a la causa de una empresa privada, una organización con fines de lucro!

De seguro habrá quienes afirmen que la prensa es pluralista, pero yo puedo dar testimonio de lo contrario, porque en algún momento formé parte de la Comisión de Comunicación de la Red de Asambleas Territoriales y una de las resoluciones que esta tomó inicialmente, es hacer públicos varios manifiestos y propuestas sobre el sistema democrático, entre otras cosas. Fue obligación nuestra visitar los principales medios de comunicación de Quito y fue allí donde constaté que todas las puertas se habían cerrado, porque ni siquiera se nos permitió dejar simples documentos. En mi caso, se me encomendó, junto con otro compañero, dejar uno de los manifiestos en Teleamazonas, y cuando llegamos para pedir un espacio de opinión, fuimos tratados groseramente y por añadidura ni siquiera se nos permitió pasar de la puerta. El guardia mencionó escuetamente algo como “aquí no son bienvenidos los forajidos” y cerró la ventanilla desde la que nos atendió. Fue entonces cuando empecé a preguntarme hasta qué punto eran “pluralistas” los medios de comunicación. En esa época, a nadie en ese canal le importaba la “libertad de expresión” que tanto buscan ahora cuando son sus intereses empresariales los que están en juego. Todos los ciudadanos tenemos una “mordaza” permanente frente a los medios, porque nuestra voz es conculcada y sólo se nos permite hablar en determinadas circunstancias, bajo el pretexto de costoso tiempo en televisión o cualquier otro medio. Existen maneras creativas de permitir que la gente se exprese, pero simplemente no hay necesidad de ello.

Los hechos incontrastables.

Cualquiera que haya intentado publicar una opinión alejada de los intereses de los medios, rubricará todo lo mencionado sin duda alguna. Son hechos incontrastables y palmarios, que simplemente obedecen a los razonamientos analizados en los antecedentes de este artículo.

Sin embargo queda algo pendiente. Últimamente me he preguntado:

¿Qué pasaría con la prensa “independiente” si un gobierno (cualquier gobierno), asumiera durante varios períodos presidenciales el poder?

La primera respuesta que se me ocurrió es que simplemente NO existe prensa independiente.

Es imposible y absurdo hasta el ridículo pensar en un medio de comunicación privado que NO responda a los intereses de sus dueños, así como es imposible soñar en un medio de comunicación gubernamental que NO obedezca al régimen, a menos que intervengan en él en igualdad de condiciones (como en un auténtico CUARTO PODER), el mayor número posible de fuerzas políticas de la Nación, personificadas por periodistas, políticos e intelectuales que las representen y que influyan en editoriales y artículos de opinión oficial, contrapesando y contrastando la opinión de las distintas tendencias políticas en todo momento, con el fin de democratizar la difusión de información, convirtiéndola en REALMENTE pluralista.

Es evidente que todo sistema democrático moderno deberá meditar en esta posibilidad tarde o temprano, si el interés es realmente permitir que la democracia evolucione. El inconveniente está en que la situación actual facilita a los fanáticos de izquierda y derecha a construir un país Gran Hermano, que permite a unas pocas personas manejar la opinión pública a su antojo, con intereses, como ya se mencionó, puramente egoístas y particulares.

Por otro lado, es iluso pensar en la existencia de una ética periodística, si el periodista es un asalariado del medio de comunicación privado, porque la empresa responde a una lógica empresarial y ésta NUNCA será totalmente compatible con el pluralismo (a menos que le convenga, claro) e incluso, desde la visión del capitalismo salvaje o si se quiere, desde el neoliberalismo, sencillamente es la “ley de la selva” y la moral es un término demasiado difuso en esta realidad, como para tomar en serio el concepto de ética periodística, o aproximarlo a la deontología [5] de manera formal. El mismo sistema capitalista difumina el concepto de deontología por la sencilla razón de su naturaleza egoísta.

Por todo lo dicho, no parece tan descabellado el crear un mecanismo democrático que permita un acercamiento (de otro modo imposible en el marco actual, y menos bajo un modelo capitalista), a un sistema de información pública en el que puedan participar, al menos bajo reglas claras, todos los actores posibles, en todos los espacios posibles y con una mínima garantía de veracidad noticiosa.

Eso y abrir espacios dentro de los mismos medios, con más afán constructivo y menos intencionalidad personal y de grupo.

Si, ya sé lo que dirán algunos: utopías, utopías…

[1] Abundan ejemplos de campañas cuyo fin es “demonizar” a una persona o grupos de personas, como el caso de las armas químicas que supuestamente Sadam Hussein tenía en su poder, y que finalmente fueron sólo un pretexto para empuñar los pozos petroleros iraquíes.

[2] El problema es precisamente ese: ¿Quiénes tienen acceso a los medios, si el sistema privilegia únicamente intereses personales o de grupo?

[3] Fuente bibliográfica: http://es.wikipedia.org/wiki/Teleamazonas

[4] “Mientes más que La Gaceta”, refrán español. Fuente bibliográfica del tema Prensa Escrita: http://es.wikipedia.org/wiki/Prensa_escrita

[5] Ref: http://es.wikipedia.org/wiki/Deontolog%C3%ADa_profesional


[Relato]Luis Alberto Mendieta: La Pintá, Última parte

junio 6, 2009

La Pintá, escena final.

Mientras se acercaba al lugar escuchó una canción dulce aunque algo triste, y comprendió de inmediato que Pinzón la había compuesto en su honor.

Alcanzó a percibir Pinzón mientras cantaba, aquella fragancia a canela de su primer encuentro y calló de pronto. Miró hacia todos lados, dio varias zancadas hacia donde creyó percibir el aroma y al encontrarse con ella de pronto, entrelazó sus manos con las de su sirena y la acercó hacia sí, emocionado.

– ¡Sirena! – Trémula la voz- ¡Cuánto te he esperado, niña! ¿Por qué me has dejado cantando mi canción, solo, como un loco, tantos días? ¿Al menos la escuchaste alguna noche allá, entre las olas?

Su mirada reclamaba duramente, con mayor acento aún que las palabras.

Anaìs contempló enternecida la ingenuidad del muchacho y luego de abrazarlo fugazmente, se lo llevó hacia un rincón, donde acalló sus reproches con besos apasionados y le entregó sin importarle las consecuencias, aquello que el negrero tan celosamente había protegido de cualquier varón y de sí mismo.

En su brío de corcel impetuoso, en el vigor de toro enamorado que empeñó al poseerla, en la sensible percepción de sus apetencias a la mínima inflexión corporal, al más escueto suspiro, halló Anaìs en Pinzón al complemento que nunca volvería a encontrar en su vida.
Ante el infinito número de los ojos del Dios de Pinzón, parpadeando taciturnos como siempre, poseyó el hombre por primera vez en su vida a una mujer, creyendo que amaba a una sirena, sirena suya con sabor a canela y a sal.

Hasta que el horror de pensar en su amo despierto puso en pie a la esclava, de regreso al lugar del que partió, lamentándose el no haber dicho su nombre ni preguntado a su amante el suyo y temiendo que jamás podrían saberlo.

—————–

Se encontraron a dos pasos de la puerta del camarote.

– ¿Dónde has estado, mujer? – Acento casual, siniestro el solapado matiz de fondo. – Asió furiosamente su cabello, como quien sujeta las plumas de un escobajo, rumbo al camarote.

Al entrar, lanzóse como un loco hacia ella y nomás tenerla junto a sí, presintió lo que había ocurrido. Madrugada aún.

Energúmeno, la tiró sobre la cama y luego de hacer jirones sus prendas hasta desnudarla totalmente, olfateóla como un furioso galgo allí, allí donde no debía, y de rabia la poseyó hasta que el asco dijo basta.

Al amanecer, consciente de que su negocio tomó un giro inesperado, juróse al menos desquitar la cuenta con la causa de su desgracia, sin atreverse a tocar a la esclava, por no acabar de estropear su mercancía, pero jurándose mantener la cuenta pendiente.

Empezó por asesinar al capitán de una puñalada y a traición en cuanto se opuso a su designio de matar al infractor y luego de sobornar al navegante y a cuantos pudo, se convirtió en Mayoral de alta mar.

A la conmiseración de los marinos ante su camarada y la ira por la muerte del capitán, interpuso doblones de oro y hasta prometió esclavos, ofreciendo aún más a quien acusara al culpable de tener tratos con su esclava. La tripulación miraba al sujeto como al lunático en que se convirtió, indecisa, mientras esperaba inquieta el día de su llegada al puerto. Por la tarde, dos días después y ante el peligroso silencio de los marineros, reunió a todos y parado sobre el castillo de popa exclamó:

– ¡Mil escudos por la cabeza del bellaco que violó a la negra! ¡Están aquí, en esta bolsa!

Y la abrió, dejando brillar a la vista de todos los presentes las monedas de oro. Luego introdujo una mano en ella y enterrándola entre las monedas, las sacaba a puñados que dejaba caer nuevamente en el talego. Repitió la operación varias veces hasta evidenciar que efectivamente estaba repleta de monedas de oro, sin perder de vista los codiciosos ojos de la tripulación, alucinada ante el espectáculo.

Las lenguas de la marinería acabaron por deslenguarse. Ataron de pies y manos a Pinzón, lo entregaron y exigieron la recompensa. El botín se repartió entre todos a partes iguales.

El negrero, consecuente con el hecho de que en tierra su venganza sería imposible, asesinó a Pinzón aprisa, empezando por descargar un terrible golpe en su cabeza, pese a que de cualquier modo estaba extenuado, luego de luchar contra toda la tripulación para salvar su vida.  Quería evitar escándalos, en caso de que la tripulación, en posesión del oro, se arrepintiera de haberlo entregado y volviera a rescatar a su compañero. Luego lo apuñaló varias veces, un poco por asegurarse, y otro por bajo instinto. Finalmente lo arrojó al mar como a un bulto, aprovechando que los marineros se encontraban atentos a la repartición del dinero.

De inmediato hizo circular botellas de ron, no sin antes condimentar la bebida con ciertos polvos que traía para ocasiones como ésta.

Luego, fingiendo intensa pesadumbre, se puso a contar la historia de Anaìs a toda esa gente, que formó un corro en torno suyo. Al finalizar, uno preguntó:

– ¿Y qué hay de la niña? ¿Aún podéis ir a recogella, no?
– ¡Grandísimo follón! ¿Es qué tan duro tienes el colodrillo, que no os hacéis cargo de quién está hablando aqueste hombre? –Respondió otro, agarrando por detrás la greñuda melena del primero-.

Fue entonces cuando empezó a surtir efecto el aderezo. El negrero tuvo algún trabajo en recoger cada una de las relucientes monedas. La mayoría quedaron desparramadas en cubierta, y fueron las más fáciles de recuperar; pero unas pocas costaron esfuerzo, pues fue menester arrancarlas de las manos de algunos, que aún en trance de muerte se negaban a liberarlas hasta el último aliento de vida.

***

Alcibíades llegó a Lima con la novedad de que la peste negra había acabado con toda la marinería y que de milagro había salido él con vida. El dueño de la embarcación y la Autoridad del puerto recibieron reporte de la penosa fiebre que mató al capitán y a toda la tripulación, hecho que obligó a la nao a permanecer en cuarentena en un punto alejado del puerto, junto con el negrero y sus esclavos, que milagrosamente, -advirtieron las autoridades, dejando para luego mayores averiguaciones- se salvaron de la peste. Declaró, colérico al enterarse de su inevitable cautiverio, que en cuanto terminara la cuarentena, marcharía hacia el puerto de Guayaquil, y de allí a Quito,  a vender a sus esclavos.

—————–

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Uno de los negros de Alcibíades logró escapar una noche. Tuvo que nadar muy poco para llegar a la costa, y de allí pasó a varios poblados de pescadores. Al llegar al último, se enteró de una aldea de cimarrones que vivía en las estribaciones de ciertas montañas, al sur, en el Ande, que aunque lejanas, eran seguro refugio para los esclavos fugitivos. Le obsequiaron los indianos pescadores algo de comer, compadecidos al verlo gris y macilento por el terror y el hambre prolongada. Luego le ofrecieron un jarro de aguardiente y a modo de agradecimiento, relató algo alucinado por los efectos del alcohol, la historia de un hombre que se enamoró de una sirena y tuvo amores con ella; al punto cantó la triste melodía que compuso el marinero en su honor, que se filtró aquella madrugada a las entrañas de la nao y llegó nítida a sus oídos, en mitad de la mar océano.

Finalmente añadió de su parte que toda la tripulación se había trastornado al escuchar que la Sirena repetía la canción de su novio, y aseguró que todos se lanzaron al mar, en un ataque de locura, a excepción de los esclavos, “porque estaban encerraos en la panza del navío”.

Pasó allí la noche el cimarrón, contando detalles de esta y otras historias hasta que la brisa marina enfrió el ambiente y la luz de la fogata empezó a languidecer. Los aborígenes se fueron a dormir en cuanto se quedó dormido de borracho, porque no paró de beber en toda la noche y ellos llenaban otra vez la jarra en cuanto se vaciaba, por reír sus ocurrencias o lamentar en silencio sus desdichas.

Al alba, le despertaron los primeros rayos de un sol que atravesó la bruma para pegarle en la cara, luego de haber despejado un poco de la cabeza el aguardiente de la noche anterior. Se despidió brevemente, haciendo un gesto con la mano a un par de niños que habían salido a espiarlo, antes de internarse en la manigua, hacia el sur, en busca de libertad.

***

La leyenda de Pinzón y la Sirena llegó pronto a oídos de la gente de mar, por los pescadores, que llevaron la novedad a los puertos aledaños. Y con ella la canción, dulce y apasionada, que aún cantan algunos marineros de Cartagena de Indias, Panamá y otros puertos de las costas de lo que un día se conoció como Tierra Firme.

Cantan hasta caerse de borrachos, en alguna taberna cercana al puerto.

Son los marineros viejos. Son ellos recordando con nostalgia, por el tierno acento de la melodía, sus lejanos amores de juventud.

La Pintá, primera parte.

La Pintá, segunda parte.

La Pintá, tercera parte.


Juan Paz y Miño: Revisionismo histórico

junio 6, 2009

pazyminoEl Bicentenario del inicio del proceso independentista del Ecuador, que arrancó con la Revolución del 10 de Agosto de 1809, ha despertado entusiasmo en el país y enorme interés entre los países latinoamericanos que también conmemoran sus bicentenarios entre 2009 y 2011.

En todos los países del “Grupo Bicentenario”, se han realizado reuniones no solo de las Comisiones nacionales, sino de académicos que dictan conferencias o mantienen encuentros para discutir sobre la independencia latinoamericana, tan compleja en expresiones históricas. La literatura que se produce en cada país es abundante. En Ecuador, obras como las que ha publicado el Ministerio de Cultura, el BCE, el FONSAL, la Academia Nacional de Historia, varias universidades y hasta historiadores individuales por sus propios méritos, continúan enriqueciendo los conocimientos sobre el tema.

En medio de esa significativa producción internacional, también ha surgido una corriente revisionista, que reinterpreta los procesos históricos sobre la base de la manipulación selectiva de los hechos y el uso de documentación fragmentada. Cualquier científico social sabe que cuando se obra con esa metodología, se puede probar lo que sea.

En el Ecuador, el revisionismo histórico se ha instalado entre un puñado de escritores aficionados. De acuerdo con su versión, el 10 de Agosto en Quito es un “mito”. Su gran “prueba” es que el Acta quiteña no menciona la palabra “independencia”, pero sí una expresa declaración de fidelidad al Rey Fernando VII. Olvidan que algo parecido ocurrió en otros países. Concluyen que solo la del 9 de Octubre de 1820 es la “única” y “verdadera” revolución de Independencia. Y otras cosas más: Guayaquil liberó al Ecuador y a Latinoamérica, Bolívar “usurpador” acabó con la independencia guayaquileña, etc. Así, procesos significativos de la historia toman un giro distinto y se tergiversan.

El revisionismo, que además asume una abierta posición regionalista, usa el “guayaquileñismo” con fines políticos, pues aquí la “investigación” se concentra en la historia de los patricios y elites dominantes de la ciudad, para justificar sus reivindicaciones actuales de autonomismo, separatismo e independencia. Sobre la base de esas ideas, ha sido fácil a la derecha política cambiar el nombre del aeropuerto o proponer un nuevo nombre para el malecón, renegando de la historia latinoamericana. Sale Simón Bolívar y entra el nombre del ex presidente y alcalde León Febres Cordero, a quien el Congreso Nacional solicitó su renuncia en 1987 por las violaciones sistemática a la Constitución y a los derechos humanos. ¡Qué ironías de la historia!

Pero más allá de la política, el revisionismo tiene la oportunidad de oro para discutir sus tesis en los dos congresos de historia que se han organizado en Quito con motivo del Bicentenario: el uno, mundial sobre las luchas anticoloniales; el otro, de las Academias de Historia. Tienen el espacio ideal para confrontar sus argumentos con los historiadores serios del mundo. ¿Será que alguien más, ajeno a su círculo, les creerá?


Juan Paz y Miño: ¿Cuál es la Fecha Nacional?

marzo 23, 2009

pazyminoEste 2009 es el “Año del Bicentenario”. Se recuerda a la Revolución del 10 de Agosto de 1809 ocurrida en Quito, liderada inicialmente por una elite criolla, que desconoció al presidente de la Audiencia, Conde Ruiz de Castilla y que instaló una Junta de gobierno, todavía revestida de fidelidad al Rey. Se trató de un verdadero golpe de Estado, que inició el proceso de la independencia del actual Ecuador, que solo se alcanzó definitivamente 13 años más tarde.

La Revolución de Quito a su vez se extendió entre 1809 y 1812. Tras la primera Junta, tuvo dos momentos impactantes: el primero, la matanza de los próceres el 2 de agosto de 1810 y, el segundo, a partir de una nueva Junta, la reunión del Congreso de los Diputados, que estableció el Estado de Quito, creó sus funciones y aparatos y dictó la primera Constitución el 15 de febrero de 1812.

La Revolución de Quito no confrontó a unas autoridades con otras, como ocurrió en Bolivia, con las revoluciones pioneras de Chuquisaca y La Paz, anteriores a la quiteña. Bolivia celebrará, en mayo y julio, su Bicentenario. En Quito, en cambio, se suplantó la autoridad española por la de los criollos locales que la desconocieron y formaron un gobierno propio. El asesinato de los próceres fue un escándalo continental, que repercutió para que la Revolución de 1809 se convirtiera en un referente de la época. En Chile nació el nombre de “Quito, Luz de América”. Simón Bolívar se refirió a los sucesos quiteños y particularmente a la muerte de los próceres de agosto, como un hecho que había marcado la “guerra a muerte” contra los españoles. Y en el año 1810 se sucedieron revoluciones en México, Caracas, Bogotá, Santiago de Chile y Buenos Aires. Excepto en México, se instalaron en las otras ciudades Juntas similares a la de Quito.

Casi todas las Constituciones del Ecuador recogieron como fecha magna la del 10 de agosto. Era la fecha nacional. Fue la fecha que arrancó las luchas libertarias del pueblo ecuatoriano, que continuarían incluso después de la Independencia, a lo largo de los siglos XIX y XX y que persisten en nuestros días. El Bicentenario es una ocasión para revivir, aquilatar, pensar y afianzar la necesidad de que la revolución continúe, sobre la base de sus conceptos originarios: soberanía, libertad, representación, constitucionalismo.

Pero el Bicentenario también debe ser un motivo para afirmar que la fecha patria por excelencia es el 10 de agosto de 1809. Es necesario decirlo claramente. Porque son ciertas posturas regionalistas, las confrontaciones políticas y la falta de comprensión (y conocimientos) sobre la historia nacional y latinoamericana, los factores centrales que han conducido a que se adopten posiciones ambiguas, dudosas y hasta negadoras de la Revolución de Quito, que no lleva solo el nombre de la ciudad en la que se originó, sino el del país que entonces existía, que se llamaba Real Audiencia de Quito. Nombre que también, por cuestiones políticas y regionalistas, no se mantuvo al momento en que se fundó la República del Ecuador, el 13 de mayo de 1830.


Luis Alberto Mendieta: La Revolución Ciudadana desde adentro: Una crónica necesaria. V

marzo 22, 2009

IV. Una “torpe” decisión: La candidatura a concejal.

Pero, ¿por qué era tan importante pertenecer a la Dirección Provincial? Me preguntaba ingenuamente, lo juro. Sólo en cuanto los hechos se consumaron logré entender las razones. Lo que noté de inmediato es que aquello era un círculo cerrado, que nadie estaba dispuesto a dejar entrar a nadie más, y menos a abandonar su posición. Las caras eran hoscas y la mayoría de ellos mantenía una actitud poco comunicativa. Ni hablar de los aires de superioridad de algunos y algunas, gente con problemas de personalidad. Estos últimos eran personas que ya estaba trabajando para el gobierno en cualquier dependencia del Estado.

Lo que en realidad me indignó fue el notar en esta gente un egoísmo tan profundo, tan primitivo y deleznable, que ni siquiera miraban a su alrededor (o si lo hacían les tenía muy sin cuidado) para contemplar la desdichada situación de desempleo de determinados compañeros, para compadecerse de ellos y alegrarse de su propia fortuna, sino que se aprovechaban de su transitoria posición de emplead@s gubernamentales para asumir y mostrar a los demás en su actitud, que eran “mejores” que el resto, que tenían control sobre algo y que debían ser tratados con mucho miramiento. Y aún se llenan la boca con la palabra ‘compañerito’, siempre a flor de labios. ¡Vaya compañerismo! A esa fauna llamo los pavorreales del M. País: mucho ruido y poco duende. ¡Vaya miembros de una revolución!

***

bonil022209_620_493Estando indeciso sobre la verdadera situación en la que me encontraba en la comisión de Capacitación Política para Líderes Sociales, decidí hablar con el coordinador del área de Capacitación Política de la Dirección Provincial (no recuerdo su nombre) sobre nuestros planes, por conocer su actitud, sobre todo porque se me había metido en la cabeza que la idea de Germán Espinoza de crear esta nueva comisión, no era tan inocente que digamos, y sus propósitos eran múltiples. Ignoro cuáles hayan sido sus objetivos personales, pero en cuanto a las consecuencias políticas internas, podía percibirse el afán de construir una nueva tendencia digamos progresista al interior del Movimiento, que reordenara el tablero puertas adentro, agrupando a las bases en torno a un proyecto político incluyente, que luego presionara para que la revolución empiece por casa, como dije antes.

El coordinador se manifestó sorprendido, y al ofrecerle mi ayuda para trabajar conjuntamente, argumentó que este asunto debían tratarlo en la Dirección Provincial, que ya existía un plan establecido e incluso un manual de capacitación. Ante tal respuesta le pedí que me invite a la reunión en que traten el tema, para exponer nuestros puntos de vista y compartir nuestros planes. Ni siquiera respondió. Simplemente se alejó sin decir palabra. Con ese antecedente, estuve atento a la convocatoria de la siguiente reunión, a la que asistí por desentrañar de una vez por todas, la razón de la existencia de la Comisión que había conformado con nosotros Germán, además de adentrarme en los entresijos del famoso Secretariado Provincial.

Luego las cosas fueron de brinco en brinco hasta que finalmente renuncié a la dichosa comisión de capacitación política, al percatarme de que estaba en mitad de una guerra de facciones y de que nada creativo iba a desprenderse de esa situación, considerando además que sólo estaba creándome antipatías y rencores gratuitos.

Pocas semanas después me enteré de que Germán Espinoza había sido removido y en su lugar colocaron a Wilson Flores como nuevo Director Provincial. A Flores lo conocí durante una “asamblea” que se realizó en Conocoto, convocada por Pablo B., quien fungía como coordinador del Secretariado de Conocoto hasta entonces y con quien había trabajado durante más de un año, como expliqué en el capítulo anterior. Su nombre lo pongo específicamente por razones de fluidez del relato, porque su importancia en el contexto general es simplemente la de una persona que obedece órdenes que vienen de un nivel superior, pero que en el contexto pareciera tener un rol protagónico que en realidad nunca tuvo, aunque en esas circunstancias lo ignoraba por completo, pues pensé que actuaba por cuenta propia. La amiga que he referido (la que quería terciar para la Junta Parroquial), a la que llamaré Martha P., es el otro personaje del contexto de Conocoto. Finalmente, para completar el elenco, mencionaré a dos personas más, la última de ellas clave para que las cosas terminaran del modo en que terminaron: Verónica S. y Sara Nolasco. A todas las personas de importancia secundaria en el relato, las mencionaré en adelante únicamente por su nombre de pila y una inicial que podría o no corresponder a su apellido verdadero. El resto simplemente, o se metieron por la ventana o no viene al caso mencionarlos.

A Sara la conocí en la misma reunión informativa realizada en el Jaques-Dalcroze en la que conocí a Germán Espinoza. Me pareció una persona agradable y experimentada. Ella me invitó a un taller de liderazgo que finalmente no se realizó o se arrepintió de haberme invitado. Hasta allí el trato que tuve con ella. Pero volvamos al tema de la capacitación política previa a la campaña en Conocoto.

***

Allí, concretamente en la escuela Abelardo Flores, se efectuó algunas semanas más tarde el segundo taller de capacitación política, dentro de una serie de al menos 5 que planifiqué realizar con el objetivo, como quedó ya mencionado, de enrolar a nuevos miembros al proceso de la Revolución Ciudadana, además de articular una red de simpatizantes de la candidatura de Martha, la amiga que tenía interés en participar como precandidata a miembro de la Junta Parroquial.

En realidad el segundo taller tuvo mucha menos acogida que el primero, por lo que asumí que fallé en el temario o la exposición, y en consecuencia trabajé más en ambas cosas, motivando siempre la participación de los asistentes y trabajando en pro de su autoestima. El proceso se veía prometedor y empezó a despertar celos en algunos miembros del Secretariado de Conocoto, en especial, ¡cómo no!, en aquellos que se metieron por la ventana y que ahora estaban casi todos, de precandidatos a miembros de la Junta Parroquial. Uno de ellos, llamado Amílcar, al que se nombró coordinador en la ‘asamblea’ más que polémica en la que conocí a Wilson Flores, era el único que no entró al arena electoral, entiendo que por voluntad personal, aunque más bien daba la impresión del afán por crear en su persona a un interlocutor “imparcial” para las inevitables confrontaciones políticas que se vivían durante cada reunión en esas semanas, asunto que no logró del todo, por las circunstancias en que entraron las últimas personas, incluido él, a quien no conocía de antes ni lo había visto en alguna reunión previa.

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Marcha en homenaje al Día del Trabajo. Fuente: rafaelcorrea.com

Lo que molestaba a los que estuvimos desde el principio fue el ver que esas personas trajeron barras propias para hacerse nombrar miembros del secretariado, y a muchos ni siquiera tenía el gusto de conocer, ¡luego de más de dos años de iniciado el secretariado de Conocoto! Es por eso que me resisto a afirmar que aquello fue una verdadera Asamblea.

Todo esto empezó a despertar en mí cierto cinismo que al principio asumí como respuesta a la manera descarada en que se metió en tropel la gente al secretariado de Conocoto, en cuanto se enteraron de que iniciaríamos el proceso de las primarias (alrededor de diez personas, y todos querían ser candidatos a la Junta, excepto el mencionado Amílcar).

Sentía asco y frustración al constatar que efectivamente, tal como en los tiempos de la partidocracia, que ilusamente creí cosa del pasado, volvía a ocurrir en mis propias narices la misma historia. Puse el grito en el cielo ante Pablo B. El tipo parecía no salir de la estupefacción y decía que iba a hacer todo lo posible por poner las cosas en orden, pero que la culpa fue de Wilson Flores, que facilitó el caos y que la gente hiciera lo que le vino en gana en la ‘asamblea’. Luego hablé con Martha P. y ella, echando lumbre por los ojos, culpaba a Pablo de haberse dejado mangonear como guagua por Flores, en lugar de ponerlo en su sitio y dirigir él la asamblea. Como testigo de cargo, debo manifestar que efectivamente ocurrió así, aunque ahora no estoy seguro si fue debilidad o acto premeditado. Pero de lo que sí estoy seguro es de que el cinismo, mi propio cinismo, empezó a convertirse sutilmente en un componente infaltable de mi diario trajinar.

La candidatura.

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Cesar Cabrera (presidente CONFEUNASSC) y Carmen Lozano (dirigenta ECUARUNARI). Fuente: Indymedia

En mitad de esa tolvanera, recibí invitación de un amigo, ejecutivo del Seguro Social Campesino, para reunirnos y conversar sobre política. Con Jorge nos conocimos por Rodrigo Collahuazo, dirigente de la Confederación Nacional del Seguro Social Campesino, CONFEUNASSC, organización social con la que tiempo atrás estuvimos trabajando en un proyecto de Comercio Justo. Precisamente, Jorge encajó como anillo al dedo en ese proyecto, pues era presidente de un barrio populoso del sur de Quito y mi propuesta era enlazar a un grupo de pequeños y medianos productores, con un colectivo de consumidores de Quito. Llevábamos algún trabajo realizado en ese sentido, incluido un estudio sobre hábitos y necesidades de consumo, gracias a su gestión y a la ayuda de un compañero de trabajo suyo. Por mi parte había conseguido adelantar que el Municipio de Quito ofreciera el Mercado del barrio para ejecutar allí el proyecto. En realidad la razón de que se detuviese un proyecto tan ambicioso estuvo en la distinta visión existente, sobre la comercialización, entre el cabildo y quienes formamos aún parte de ese proyecto, pues esencialmente consiste en que el propio barrio se convierte en accionista del mercado (supermercado), a través de cada uno de sus vecinos, mientras que el Municipio proponía algo más bien folklórico y sin una salida que ofreciera opciones de sustento para un barrio en el que viven 1500 familias.

En la reunión que sostuvimos, él me manifestó su sorpresa por el hecho de que no estuviera de candidato a concejal, pues tal posibilidad sería clave para la consecución de nuestro proyecto. Incluso mencionó que muchos de los vecinos del barrio apoyaban tal idea y que el resto lo haría sin duda. Fue así como acepté entrar en una contienda que me llevó a conocerme aún más, a conocer la naturaleza humana a calzón quitado, y a observar finalmente la historia del Ecuador profundo al que se refieren algunos políticos, pero esta vez no miré la pobreza material de nosotros, de nuestra gente. Pude ver la miseria interior: la mía y la de mis paisanos.


Rubén Darío Buitrón: Luz de enero

enero 4, 2009

Amaneció en el Quito colonial. Bajo un clima de temor y silenciamiento, los madrugadores fueron testigos de uno de los actos rebeldes más significativos de la época: sobre las cruces de piedra de la ciudad aparecieron banderolas escarlatas con un lema escrito en latín: “Al amparo de la cruz, sed libres. Conseguid la gloria y la felicidad”.

Era enero de 1795. El autor, el periodista Eugenio Espejo, fue detenido e incomunicado. Meses después, murió en una mazmorra del gobierno opresor.

Dos siglos después, en el Antiguo Hospital Militar, construido en 1913 en la loma de San Juan, una maravillosa exposición histórica hace que se respire, multiplique, mantengan viva aquella alma libertaria del precursor.

Convertido en Museo gracias a la tenacidad de los habitantes del barrio América y a la intervención del municipio, el viejo sanatorio ideado por el general Eloy Alfaro exhibe ahora una muestra de la fuerza, energía y permanencia de una fecha nacional clave: el 10 de agosto de 1809.

Son 200 años del levantamiento de los patriotas que siguieron la luz de Espejo, el hombre que treinta años antes sembró las semillas de una lucha por la dignidad, de una lucha que, de a poco, fue sumando valentías, talentos y sacrificios hasta convertirse en victoria decisiva el 24 de mayo de 1822.

Allí, en ese museo, golpean como un eco su palabra y sus ideas. Y en ellas se proyectan, brillantes, los caminos de libertad y civismo que él fue capaz de trazar antes de que muchos imaginaran siquiera que aquello sería posible conquistar.

Periodista, escritor, médico, filósofo y agitador. La historia recuerda así al hombre que fue la conciencia crítica de su tiempo.

Sagaz y temerario, quiteño nacido de la entraña del mestizaje el 21 de febrero de 1747, nunca desmayó en sus afanes de promover la necesidad de pelear por una sociedad deliberante, democrática y equitativa.

Peligroso para quienes ejercían el poder, fue perseguido, encarcelado y desterrado, pero ninguna fuerza pudo detener su empeño por construir un pensamiento libre.

En noviembre de 1791 formó la Sociedad Patriótica de Amigos del País, compuesta por 25 personas que se reunían cada semana para debatir e intercambiar conocimientos sobre los temas de mayor trascendencia en aquella coyuntura histórica.

El jueves 5 de enero de 1792, marcó otro hito: puso a circular el semanario Primicias de la Cultura de Quito.

Como periodista y como ser humano, Espejo fue esencia y expresión de lecturas profundas e inteligentes de los hechos, de acercamiento a la verdad, de valor y coraje para sostener convicciones y certezas.

Por eso, enero y 2009 serán dos momentos trascendentes para rendir culto al espíritu altivo de los ciudadanos no sometidos ni sumisos.

Ser y actuar. Es el mejor homenaje que podemos rendir al precursor del periodismo libertario.

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