Ajedrez político (Humor)

noviembre 30, 2009

Por Luis Alberto Mendieta

Frustrado por haber perdido cinco partidas de ajedrez seguidas ante la miserable computadora, incapaz de regalarme aunque sea un peoncito, o equivocarse al mover el alfil o cualquier otra pieza, me dediqué a buscar estrategias de ajedrez en el Google, para tomar venganza.

Lo primero que encontré parecía escrito por algún futbolista brasileño, porque habló largo, pensé que le entendía clarito, pero al final si alguien me preguntaba ¿qué dijo? hacía tremendo papelón.

Luego me encontré con un artículo desvergonzadamente maquiavélico, en el que, entre otras perlas de sabiduría, se animaba al jugador a usar “estrategias” como:

“Róbale los peones al oponente cuando vaya en busca de agua. (REQUISITO: Finge que te desvaneces y pide agua en un hilo de voz) Pero ¡ojo!, roba con categoría: sólo una o dos piezas, para que no se de cuenta, y mirando lo que haces, que si le robas la reina quedarás como un idiota, porque lo notará inmediatamente.”

“Si notas con ira que te vas quedando sin piezas y tu contendor resultó demasiado avispado para tu nivel, no te enojes, actúa como una persona adulta: simplemente estornúdale en la cara, y cuando te levantes para pedir disculpas y secarle con el pañuelo, tumba las fichas “por accidente”. Si resulta que la mesa es firme y el tablero sigue en pie, no vayas a desanimarte: siempre puedes fingir un repentino ataque de epilepsia y con ágil gambeta, patea como por casualidad el tablero antes de darte el revolcón en el piso. No recomendado para gordit@s.”

“El recurso de manotear las fichas es demasiado vulgar y poco recomendable: sólo conseguirías que se te rían y te traten de infantil, etc.”

“En cuanto hayas ganado gracias a estos sabios consejos, búrlate del vencido, humíllalo por su derrota: aúlla mientras giras a su alrededor y tírale las fichas que hayan quedado en pie, párate sobre la mesa y baila música disco (cuidando de que la mesa no sea patoja). ¡Al diablo lo que piense de ti! ¿No es ganar lo que cuenta? Es una catarsis fabulosa: ¡te lo garantizo!”

Aunque estos “tips” son absolutamente inútiles contra la computadora y tuve que resignarme a ser vencido por un armatoste inanimado, me puse a pensar que los consejos del ajedrecista consultado en Internet calzan como guante en las “estrategias” que usan nuestros políticos a diario; todos, o casi todos, para ser optimista, siguen la misma senda, los mismos secretitos sugeridos por los viejos dinosaurios. ¿Hasta cuándo? Humana condición la nuestra…

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Guillermo Navarro Jiménez: Tarifas Planas

junio 6, 2009

guillermonavarrojimnezEl editorial del Diario El Universo del día martes 2 de junio del 2009, trae a nuestra memoria la profundidad de las reflexiones que se exhibieron en la Asamblea Nacional Constituyente sobre temas relacionados con el contenido del editorial, el cual, en momentos en que la pasión política desborda la razón, resulta refrescante por mirar al futuro de la Nación en su conjunto.

El editorial en mención si bien se refiere explícitamente al acceso Internet, limitado por el alto costo, en forma implícita trata de la creación de las mejores condiciones para posibilitar la integración del mayor número posible de ecuatorianos a lo que se denomina sociedad de la información, como de infiere de la referencia a los cambios tecnológicos.

El editorial por lo expresado coincide con la demanda establecida en el Artículo 17, segundo inciso de la Constitución vigente que dispone que el Estado: “Facilitará la creación y el fortalecimiento de medios de comunicación públicos, privados y comunitarios, así como el acceso universal a las tecnologías de información y comunicación, en especial para las personas y colectividades que carezcan de dicho acceso o lo tengan de forma limitada”. Coincidencia que es buen ejemplo para que todos los medios de información cumplan con su obligación de apoyar a la creación de una opinión pública que contribuya al cumplimiento de esa disposición.

La profundidad de la reflexión de la Asamblea Constituyente, a nuestro criterio, se demuestra en este caso, en que antes de definir el articulado, trató sobre los mecanismos que pueden contribuir al cumplimiento del rol asignado al Estado, entre los cuales vale citar las tarifas planas. Tipo de tarifas que, por extraño que parezca, está relacionado con el articulado referente a las empresas públicas, a las que se adjudica un carácter social por el destino del excedente, lo que les aleja tanto de la visión socialdemócrata que limitó el destino del excedente a la empresa, como de la visión utilitarista.

Así planteado el problema, la implantación de tarifas planas se viabiliza, ya que éstas tiene dos características básicas: el establecer un precio menor, no determinado por el tiempo de conexión y el tipo de servicio. ¿Cómo ello es posible?

Los servicios privados de Internet, exceptuando los satelitales y los que tiene redes de cables propias, arriendan los cables telefónicos de la Corporación de Telecomunicaciones, lo que encarece el servicio. Ante ello, la Corporación Nacional de Telecomunicaciones tiene la posibilidad cierta de reducir sus tarifas, sobre la base del valor pagado por los arrendatarios de los cables. Pero no sólo por esta razón es posible reducir las tarifas, existe otro elemento: el servicio de Internet que ofrecen las empresas públicas lo hacen a través de los cables telefónicos o de los eléctricos. Cables cuyo uso es pagado cuando se abonan las tarifas telefónicas o eléctricas. Efectivamente, lo único que hacen los servicios públicos de Internet es dividir el uso del cable en dos partes: voz y datos en el de las telefónicas, y datos y energía en el de la eléctrica.

A lo expresado debe agregarse que no siendo más la optimización de las utilidades el objetivo primero y último de las empresas públicas y que el excedente, luego de efectuarse las inversiones y reinversiones, deben transferirse al Presupuesto General del Estado como lo establece el artículo 315, tercer inciso de la Constitución vigente, es posible estimar el valor remanente de los excedentes y, en lugar de transferirlo al Presupuesto del Estado para que éste a su vez lo redistribuya, trasladarlo directamente a la ciudadanía a través de una menor tarifa de internet.

Las reducciones antes planteadas, no tienen por qué afectar al desarrollo de la empresa como seguramente algunos objetarán, puesto que el artículo 315 señala que la transferencia de los excedentes al Presupuesto General del Estado se realizará luego de las inversiones y reinversiones necesarias para su desarrollo.

En consecuencia, sin afectar al desarrollo de las empresas públicas, ni tampoco a su capacidad operativa, es posible establecer tarifas planas, a precios inferiores. Experiencia que, por otra parte se ha implementado ya en muchos países, en algunos de los cuales incluso se han establecido tarifas cero generales. En el país, empresas públicas como ETAPA de Cuenca, si bien en forma limitada, ha adoptado el sistema de tarifas cero, sin que se produzca la quiebra que ágilmente exhibirán quienes anteponen intereses privados al el progreso de la Nación en su conjunto.