Origen de la palabra América

diciembre 23, 2011

Apreciado lector: este artículo ya se publicó en el nuevo Blog. Para leerlo, por favor siga el siguiente enlace:

http://politicaysociedad.com/2011/12/23/origen-de-la-palabra-america

Anuncios

Origen de la palabra Abracadabra

diciembre 10, 2011

¡Este enlace ya está en el nuevo blog! Siga el enlace para saber el origen de la palabra Abracadabra:

http://politicaysociedad.com/2011/12/06/origen-de-la-palabra-abracadabra/


MICROQUITO 2: “UN PIEDRAZO A LA CULTURA”

noviembre 17, 2011

trofeo_microquitoReconozco que esta crítica es extemporánea en el sentido de que el muerto ya está frío, al menos el del 2011, pero el año entrante tendremos un cadáver nuevo, al parecer NADA exquisito, así que procedo a realizar mi crítica sobre el tan comentado caso del concurso Microquito, lleno de folclorismos, tal como TODO lo nuestro, y empezaré por el final. El organizador, o al menos uno de ellos, un señor Sebastián Trujillo, a quien no tengo el gusto de conocer, empezó su discurso la noche de la premiación del concurso en el Mercado Iñaquito, anunciando que acababa de darle un piedrazo a la cultura de Quito.

Seguir leyendo…


MICROQUITO 2: “UN PIEDRAZO A LA CULTURA”

septiembre 26, 2011

Este artículo se mudó al siguiente enlace:

MICROQUITO 2: “UN PIEDRAZO A LA CULTURA”

trofeo_microquito

La novena de la beata Eduviges

diciembre 21, 2010

Este artículo se ha publicado en el nuevo blog:

https://politicaysociedad.com/?p=2519


El gran reloj de W. J. Kursk (fragmento), del libro de relatos TONTÓDROMO

agosto 19, 2010

Este artículo ya tiene nueva casa:

El gran reloj de W. J. Kursk


Una noche en el Taj Mahal (fragmento), del libro de relatos TONTÓDROMO

agosto 19, 2010

Pulse el botón (“>”) para escuchar la melodía:

http://www.flashbackuptools.com/Music/solo.mp3″

Al principio no recordé lo que Martínez acababa de mencionar. Sólo me quedé mirándolos. Llevaba siete u ocho gin tonic encima, — que fue lo que bebí, entre otras cosas, durante la veladay estaba en ese punto de la embriaguez en que uno está como entre nubes. Cambio de ritmo en la música. Flautas y el redoblar de tambores con los que empezaba la canción arrancaron en mí un espíritu belicoso.

El corazón me punzó dolorosamente al ver su cabello recortado casi como el de un hombre. Enloquecí al ver tu mano sujetando su cintura con la firmeza de quien aferra algo que le pertenece. Estaba mi ánimo muy exacerbado en aquél momento por la ginebra que enloquece, que abruma. No consideré para nada el hecho de que tu novia estaba presente. No pude discernir que delante de ella serías incapaz de cortejarla y cuando estaba a punto de lanzarme contra ti como una tromba, Martínez me sujetó del brazo y juntos nos acercamos al grupo:

–                   ¡Hello, Hellooo! Miren a quién me encontré allá afuera… — Reía sarcásticamente el infame —.

Te juro César, que nunca te había visto tan demacrado. Tu eterna novia presintió que algo grave estaba pasando y tan sólo atinó a sujetarte de la cintura, como protegiéndote. Su amiga, de espaldas a mí, continuó bailando hasta que notó que ustedes se habían detenido. Ni siquiera volteó a ver. Supo de inmediato de quién se trataba. Quizás ni lo notaste por la conmoción momentánea, pero hasta la gente que estaba a nuestro alrededor se hizo a un lado al mirar la situación y presentir que lo único que quería es matarte a puñetazos, traidor. La música seguía sonando, indiferente:

“Y tú, que ansías controlar mi vida,

La paz, con guerras son mi día a día, día a día, tía…”

Pero fue peor cuando entendí tus explicaciones entrecortadas, apenas coherentes sobre que la encontraste hace unos días en la calle y que acertó a pasar Martínez y que los presentaste y que habían quedado en verse ésta noche y todo lo demás, que salió de tus labios, amoratados de pánico al verme, como nunca, fuera de mí…

Aísha tomó su bolso y se marchó sin mirar atrás. Y claro, detrás de ella, Martínez. Alcancé a oírla sollozar mientras se alejaban. Supongo que procuraba consolarla el gamberro ése.

Hasta el cabreo que tenía se marchó con ella. Caminé como un autómata rumbo a la puerta, Pagué cuando me lo exigieron y me alejé del bar sin decir palabra.

Y me imaginé, mientras vagaba sin rumbo, al torpe de Martínez acariciándola, haciéndole el amor. No: divirtiéndose con ella.

¿Le interesa adquirir el libro de relatos TONTÓDROMO? Búsquelo, en Ecuador, en la Librería Española, o en el Almacén Universitario de la Universidad Central del Ecuador. Para pedidos al por mayor, por favor comunicarse al 082 100 646.