MICROQUITO 2: “UN PIEDRAZO A LA CULTURA”

noviembre 17, 2011

trofeo_microquitoReconozco que esta crítica es extemporánea en el sentido de que el muerto ya está frío, al menos el del 2011, pero el año entrante tendremos un cadáver nuevo, al parecer NADA exquisito, así que procedo a realizar mi crítica sobre el tan comentado caso del concurso Microquito, lleno de folclorismos, tal como TODO lo nuestro, y empezaré por el final. El organizador, o al menos uno de ellos, un señor Sebastián Trujillo, a quien no tengo el gusto de conocer, empezó su discurso la noche de la premiación del concurso en el Mercado Iñaquito, anunciando que acababa de darle un piedrazo a la cultura de Quito.

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La deuda climática como una estrategia política subversiva

abril 20, 2010

Nicola Bullard

ALAI AMLATINA, 19/04/2010.- Quizás sin entender plenamente el significado ni las implicaciones, los movimientos progresistas han gravitado en torno a la consigna de la “deuda climática” como un camino hacia el complejo mundo de las negociaciones sobre el clima.

Es fácil entender por qué: la deuda es un concepto simple y en un mundo justo, las deudas deben ser pagadas. Sin embargo, -más que eso- la noción de deuda climática llega al centro de la política en torno al cambio climático. Plantea la cuestión central de la responsabilidad histórica y de quién debe a quién y para qué. Y mediante la redefinición de la “deuda” como un problema sistémico en lugar de un problema financiero, replantea las tradicionales relaciones entre ricos y pobres. Por lo general, son los ricos quienes son los acreedores, exigiendo el pago a los pobres, pero la deuda climática invierte esta relación: ahora son los pobres y los marginados -el Sur Global- quienes reclaman sus deudas, no para beneficio personal, sino para el futuro de la humanidad y la Madre Tierra.

En tal sentido, la deuda climática es una idea potente que vincula problemáticas, grupos sociales y estrategias, con el atractivo añadido de usar un lenguaje sencillo como un caballo de Troya para introducir ideas complejas y potencialmente subversivas. Pero si no tenemos una idea clara de lo que “nosotros” entendemos por deuda climática, siempre existe el riesgo de que los principios e ideas que la sustentan sean cooptadas y se diluyan. Tal vez no exista una definición definitiva de la deuda climática, pero como movimientos y activistas por la justicia social, es útil tener una visión común de lo que queremos decir, y lo que estamos pidiendo.

¿Qué es la deuda climática?
El concepto de deuda ecológica ha estado presente durante varios años. Acción Ecológica de Ecuador habla de la deuda ecológica como “la deuda acumulada por los países del Norte industrial hacia los países y pueblos del Sur a causa del saqueo de recursos, los daños ambientales y la ocupación libre del espacio ambiental como depósito de desechos, tales como los gases de efecto invernadero”.

En términos contables, la deuda climática es sólo un renglón en el balance mucho mayor de la deuda ecológica, pero puede ser dividida en partes comprensibles y medibles.

Una parte de la deuda climática se refiere a los impactos de la emisión excesiva de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global: fenómenos climáticos extremos y frecuentes, inundaciones, sequías, tormentas, pérdida de tierras

cultivables y de la biodiversidad, enfermedades, falta de acceso a la tierra, migración, pobreza y muchos más. En el lenguaje de la ONU, estos impactos humanos muy reales son agrupados y puestos en “cuarentena” como los costos de “adaptación”.

Un segundo elemento de la deuda climática es el costo de la reorganización de las sociedades y las economías de tal manera que las emisiones de gases de efecto invernadero sean radicalmente reducidas: es lo que se llama mitigación, y abarca a casi todos los aspectos de la actividad humana desde la agricultura, la energía y el transporte, hasta la forma en que las ciudades se organizan, los patrones de consumo y el comercio mundial. Para el gobierno boliviano es equivalente a una “deuda por desarrollo”, que sería compensada al garantizar que todas las personas tengan acceso a servicios básicos y que todos los países sean lo suficientemente industrializados para garantizar su independencia.

Una tercera parte de la deuda es más difícil de calcular: algunos lo llaman la deuda de las emisiones. Se refiere al hecho de que los países ricos han gastado la mayor parte de la capacidad de la atmósfera para absorber gases de efecto invernadero, sin dejar “espacio atmosférico” para el que el Sur pueda “crecer”. Dado que existe una correlación muy alta entre el crecimiento económico y las emisiones de gases de efecto invernadero en el contexto tecnológico actual, esto equivale a decir que los países en desarrollo deben limitar su crecimiento económico. La única manera de compensar esta deuda es si los países ricos reducen drásticamente sus propias emisiones.

El gobierno boliviano incluye otros dos elementos en el cálculo de la deuda climática. Además de la adaptación, la mitigación y la deuda de las emisiones, identifica una “deuda de migración”, que quedaría compensada por el abandono de prácticas restrictivas de la migración y con el tratamiento de todos los seres humanos con dignidad; y, por último, la deuda con la Madre Tierra.

De acuerdo con el gobierno boliviano, esta deuda es “imposible de compensar por completo, debido a que las atrocidades cometidas por la humanidad han sido demasiado terribles. Sin embargo, la compensación mínima de esta deuda consiste en reconocer el daño causado y la adopción de una Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de la Madre Tierra, para garantizar que los mismos abusos no se repitan nunca más en el futuro. ”

Teniendo en cuenta todos estos componentes, la deuda de los ricos a los pobres es inconmensurable.

¿Quién es responsable de la deuda climática?

Esta pregunta está en el centro de las negociaciones de la CMNUCC, pues, detrás del lenguaje técnico, en el fondo se trata de dinero e intereses económicos. Es por eso que EE.UU. impulsó el Acuerdo de Copenhague durante la COP 15; para redefinir quién es responsable y así evitar el pago de sus cuotas.

La situación actual es que los países ricos -y especialmente los que tienen la mayor acumulación de emisiones históricas- simplemente no están dispuestos a pagar su deuda. Después de haber acumulado su riqueza y seguridad sobre las espaldas de los pobres, a través de la destrucción de la naturaleza y la extracción de recursos, los países europeos ricos, EE.UU., Japón, Australia y Canadá se niegan a pagar la factura, tanto en términos de los costes reales de mitigación y adaptación, como también en términos de cambiar su propio consumo despilfarrador. No sólo se niegan a reducir sus propias emisiones –y de esta forma trasladan a los demás la carga de la reducción- sino que también están tratando de echar la culpa a los países en desarrollo como China, Brasil e India, cuyas emisiones actuales están creciendo a un ritmo rápido.

¿La deuda se podrá pagar?

Si bien algunos aspectos de la deuda se pueden contar y calcular -por ejemplo, los costos de las tecnologías limpias, la restauración de los bosques devastados, el recambio a la agricultura sostenible o la construcción de infraestructura apropiada al clima-, la deuda real no puede ser calculada. Es mucho más que una cifra o dinero; la deuda climática simboliza más de 500 años de relaciones desiguales entre el Norte y el Sur, entre ricos y pobres, entre explotadores y explotados.

La deuda climática es también una medida de la total locura del capitalismo -ya sea como mercado libre o estatal- como modelo para la gestión de la sociedad humana y los ecosistemas de la Tierra. En última instancia, la única manera de que la deuda se podría pagar es asegurando que las relaciones históricas de desigualdad sean rotas de una vez por todas y que no se acumulen “nuevas” deudas. Esto requiere de un cambio de sistema, tanto en el Norte como en el Sur. Por eso la deuda climática es una idea tan subversiva. (Traducción ALAI).

– Nicola Bullard es integrante de Focus on the Global South -con sede en Bangkok, Tailandia-. http://www.focusweb.org


Manifiesto de solidaridad con Bolivia

septiembre 16, 2008

Unidad por el Sí y el Cambio

Manifiesto de solidaridad con Bolivia

Ante los intentos de los grupos de poder económico de desestabilizar el gobierno democrático de la hermana República de Bolivia, con el apoyo del embajador de Estados Unidos en ese país y recurriendo a la violencia armada contra la población civil que defiende la democracia; las organizaciones y personas que conforman la Unidad por el Si el Cambio de Ecuador:

Se solidarizan con el gobierno y pueblo de Bolivia, empeñados en la construcción de un país equitativo e integrado a Latinoamérica.

Apoyan al presidente boliviano, Evo Morales Ayma, como representante legal, constitucional y legitimo del pueblo boliviano.

Exhortan al gobierno de Ecuador, la Comunidad Andina de Naciones, la comunidad latinoamericana, los países del Grupo de Río y a la Organización de Estados Americanos a dar su apoyo al gobierno democrático de Bolivia, y al pueblo boliviano agredido.

Por una América Latina Soberana y Unida

Quito, viernes 12 de septiembre de 2008

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UNIDAD POR EL SÍ Y EL CAMBIO

ECUARUNARI, Acuerdo Nacional por la Constituyente Juvenil , Unión Metropolitana de Barrios de Quito (UMBQ), Servicio de Paz y Justicia – Ecuador (SERPAJ-E), Asamblea Permanente por los Derechos Humanos del Ecuador (APDH), Colectivo Pro Derechos Humanos (ProDH), Federación de Centros Infantiles, Alianza con la Infancia (Núcleo Ecuador), Movimiento de Mujeres Populares Luna Creciente, ASA, Foro de la Niñez y la Adolescencia , Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ), Sipae (Sistema de Investigación sobre la Problemática Agraria del Ecuador), Instituto del Pensamiento Ciudadano, Minga, Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo (PIDHDD Ecuador), Periódico Tintají, Colectivo Feminista, Casa Feminista de Rosa, Refundación Socialista, Surgente, Coalición en Defensa del Agua y la Vida , Movimiento Actúa, Izquierda Unida – Chimborazo, ALDEA, Corporación Ecuatoriana de Agricultores Biológicos (Probio), Centro Andino para la Formación de Líderes Sociales (CAFOLIS), Red de Canastas Solidarias de Quito, Movimiento Poder Ciudadano, Alfarada, Colectivo Voltaire, Radio Frontera de Huaca-Carchi, Revista La Tendencia , A.V.C, Asamblea de La Floresta , Foro de la Mujer , Comisión de Vivencia, Fe y Política, Foro de la Comunicación , Nexos Culturales, Proceso de Paz, MIR, FIAN- Ecuador, Acción Ecológica, Asambleas Territoriales de Quito, Cámara Mundial de Migrantes, Mujeres de Avanzada, Corporación Mashi, Coordinadora Juvenil por la Equidad de Género, Red Intercultural, Asociación del barrio Loma Grande, Escuela Patricio Ycaza, PROALLPA, Instituto Científico de culturas Indígenas (ICCI), Observatorio Ciudadano de Servicios Públicos de Guayas, Movimiento Mi Cometa de Guayaquil, Foro Democrático de Guayaquil, Movimiento Tohalli de Manabí, Centro de Documentación en Derechos Humanos “Segundo Montes Mozo S.J.” (CSMM), Asamblea de Mujeres de Quito, Movimiento de Mujeres de El Oro, Comités de Usuarias de Lamgyai – El Oro, Programa Taleguita Solidaria, Movimiento Juvenil Colibrí,  Red de Cajas Solidarias de El Oro, Asociación de Mujeres Nela Martínez…

Juan Paz y Miño (historiador), Kintto Lucas (escritor-periodista), Humberto Vinueza (poeta), Luis Macas (dirigente indígena histórico), Martha Sillo, Mario Unda (sociólogo-docente universitario), Patricio Benalcázar (experto en temas migratorios), Hugo Noboa (médico), Ricardo Ulcuango (vicepresidente de la Comisión de Auditoria de la Deuda externa), Luis Armando Lagla, Oswaldo León (comunicador), Stephanie Altamirano, Paola Maldonado, Felipe Terán, Valeria Betancourt, Federico Koelle D. José Carvajal, Jaime Muñoz Mantilla, Carlos Germán Gallegos, Emilia Castelo León, Luisa Castelo León, Rosa Rodríguez Jaramillo, Eduardo Tamayo G (periodista), Guillermo Navarro Jiménez (economista), Pablo Ospina (sociólogo-analista político), Dennis García, Jenit Chang Conforme, Jacques Ramírez, Jorge Cevallos, Anita García, Cinthia Chiriboga Montalvo, Rodrigo Barreto, Saskia Alquinga, Mary García Bravo, Silvio Morocho (Cabildo de la Comuna Jurídica de Shiña), Oswaldo Lalvay (Presidente Adjunto de la Unión de Comunidades Indígenas y Campesinas del Azuay-UCIA), Stalin Erráez (UCIA), Edmundo Castañeda, Efraín Siguenza, María del Pilar Troya, Eugenio Vayansela (Canadá), Arturo Muyulema, Adrián De la Torre Pérez , Gloria Camacho, Luis Alberto Mendieta, José Moran…