El asesinato de Rafael Correa

enero 19, 2011

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El “lindo canal” y las utopías: ¿La prensa privada en peligro de extinción?

junio 22, 2009

¿Está la prensa privada en peligro de extinción?

Por Luis Alberto Mendieta

Al parecer, el caso Teleamazonas ha dividido a la opinión pública de todo el país, y en especial a quienes de un modo u otro participan en el accionar político y social de Quito. En Guayaquil, fortín de la derecha, se nota un apoyo mayor hacia este medio de comunicación, por varias razones, en especial políticas, además de los intereses de grupo.

Por debajo, subyace notoriamente el guión de los adversarios del gobierno, que en líneas generales consiste en capitalizar situaciones como esta con estrepitosas campañas noticiosas [1] realizadas en los medios de comunicación propiedad de sus amigos y/o socios comerciales, que manejan precisamente los medios de mayor audiencia del país. En esta vez, le tocó el turno a la “libertad de prensa”, uno de los tantos leit motiv que la CIA tiene en su guión de maniobras políticas para hacer su voluntad a ultranza, y que por alguna extraña razón, la derecha reproduce al pie de la letra, como si la sacara de un manual o recibiera instrucciones precisas de alguien.

Debo hacer varias reflexiones respecto a los antecedentes, experiencias personales, hechos incontrastables y mi visión personal de la prensa ecuatoriana (y sin duda universal) de cara al futuro. Utilizaré el caso Teleamazonas porque es un excelente ejemplo de lo que ocurre en los medios de comunicación de un modo u otro, pero siempre bajo la misma visión, misión y manipulación de los valores morales, puestos al servicio de la Empresa Privada. No concluiré el presente artículo sin dejar constancia de mi preocupación por el cariz que tomaría el escenario nacional, sin una prensa de oposición a la que puedan acudir  intelectuales, políticos y quien tenga acceso a ella[2], en caso de ser necesario.

Breves antecedentes históricos.

Teleamazonas.

Salió al aire un 22 de febrero de 1974, como el primer canal que transmitía imágenes a color en nuestro país. En aquella época, las únicas alternativas de información eran la radio y la prensa escrita, y los tres medios eran (y siguen siendo) DE UNA SOLA VÍA, es decir, no existe manera de que los usuarios del servicio puedan replicar en tiempo real a la información que el medio transmite. El detalle interesante es que, al contrario, es decir desde el punto de vista del medio de información, este llega a miles, cientos de miles y hasta millones de usuarios, a los que puede informar (y exponer de manera privilegiada su opinión personal) a diario, o con la frecuencia que crea conveniente. Es más delicado aún el caso, cuando se confabulan los intereses de una entidad bancaria con los medios de comunicación, porque aunque inicialmente este canal perteneció al empresario Antonio Granda Centeno, debido a una deuda con el Banco del Pichincha, el canal pasó a manos del banquero Fidel Egas Grijalva, presidente del referido banco [3].

***

La prensa escrita.

Esta particularidad de la prensa escrita como medio de una sola vía fue entendida ya en el siglo 18 en varios sitios del planeta como un excelente recurso para influir sobre la opinión pública, sin ningún compromiso para recoger, a cambio, el criterio tanto de sus lectores como el de las personas de las que se hablaba en el medio de comunicación, de modo que su editor tenía, como suele decirse, “la sartén por el mango”, y en su mano estaba el publicar lo que a su juicio, o el de los intereses que representaba, era más conveniente. Fue así como los políticos empezaron a influenciar la opinión de los periódicos, merced a su amistad con los propietarios de estos, que inicialmente fueron pequeños empresarios en su mayoría, y que acogieron complacidos (no en todos los casos, debido a la tendencia política del dueño del periódico y/o sus intereses particulares) un mayor acercamiento al poder y todos los beneficios que tal hecho conlleva.

Más tarde, ya entrado el siglo 20, los grandes empresarios y las corporaciones entendieron que los medios de comunicación tenían un enorme potencial económico que, unido a la influencia política subyacente, podían crear un poder tan grande, que los mismos poderes constituidos podrían tambalearse y hasta caer, por su sola influencia. Fue en esas circunstancias en que apareció la radio y años más tarde la televisión, como medios de comunicación que pasaron a reforzar aquello que pasó a denominarse “Cuarto Poder”, en referencia (y no muy sutil advertencia) a los tres poderes que los sistemas políticos de las naciones suelen tener (ejecutivo, legislativo y judicial). [4]

Es entonces crucial entender que desde su inicio, los medios de comunicación han sido:

  1. Una tribuna desde la cual sus propietarios y/o sus allegados han difundido la información que convenía a sus intereses, soslayando lo inconveniente y publicando únicamente la opinión de sus aduladores, creando incluso enfoques difusos de moral y ética, según conveniencia, pudiendo llegar a convertir la verdad en mentira y viceversa, usando falacias maquilladas y verdades a medias.
  1. Un canal de comunicación de UNA SOLA VÍA, que facilita la difusión masiva de la opinión de UNA SOLA PERSONA, o la de los intereses que representa, en detrimento de la opinión generalizada, invisibilizándola a tal punto, que acaba desapareciendo a favor de la opinión del comunicador. Uno de los casos más deleznables, pero útil como ejemplo del poder de la prensa es el de la “campaña de demonización o desprestigio”.
  1. Un negocio rentable y como tal, instrumento que debe responder a los intereses de sus dueños, que por ninguna razón arriesgarían poder y posicionamiento social por causa cualquiera, por noble que sea. Toda empresa privada se constituye con fines de lucro: por algo es un negocio, y los negocios se instalan para ganar el mayor dinero posible.

Experiencias personales.

En los difíciles días que siguieron a la caída del coronel Lucio Gutiérrez, Quito se politizó de manera impresionante. No importaba el sitio por donde uno anduviera: en todos lados se comentaba acerca del “siguiente paso”, o las reacciones de quienes nunca estuvieron a favor de la caída del presidente derrocado.

Uno de los foros de debate más populares sobre los destinos del país fue el de las Asambleas Territoriales, que viene a ser la facción menos influyente, en términos políticos, de los denominados “forajidos”. Los más espabilados y con mayor influencia social, se convirtieron más tarde en miembros del gobierno del presidente Correa, que también fue parte de la sublevación, pero a su modo. El partido político Izquierda Democrática, desde la penumbra, influyó mucho en la consumación de los distintos hechos políticos antes y después del 20 de abril de 2005.

En esas circunstancias, fueron notorios dos hechos que conviene recordar:

  1. Los medios de comunicación se negaron a hacer entrevistas a personas concretas, publicar opiniones de cabezas visibles de la rebelión o tomar la protesta ciudadana como un hecho político e histórico, prefiriendo calificarlo como una simple revuelta popular. La cantidad de personas que acudían a las marchas era enorme y era EVIDENTE el despertar de un pueblo harto del sistema. De hecho, trataron de invisibilizar cualquier liderazgo, precisamente con el ánimo de echar tierra sobre el asunto y bajar los ánimos de la población para mantener el statu quo, que tantas ventajas les reportaba hasta entonces. Solo entrevistaron a personajes de la derecha, y siempre tratando de desvirtuar la opinión ciudadana, diluyéndola con editoriales que llamaban al orden y hablaban de democracia y “estado de derecho”. Tan vergonzoso fue el accionar de los medios de comunicación privados (en especial canales de televisión), que sólo cuando las marchas populares fueron multitudinarias empezaron a publicar imágenes de los hechos.
  1. La actitud de varios medios de comunicación ha sido y es de permanente alineación con los intereses de la derecha, lo cual es comprensible, puesto que son parte de ella y de la denominada “clase empresarial”. Pero adicionalmente, toda esta clase se ha plegado a los intereses de la extrema derecha norteamericana, (neocons o neo conservadores) famosa por sus ideas radicales, racistas y totalitarias. Es evidente que hay un diálogo permanente con los medios de comunicación mainstream mundiales que por cierto están controlados por corporaciones cuyos accionistas más influyentes son familias conservadoras de Estados Unidos, de larga raigambre fanática. La impresión que causa la actitud de algunos medios televisivos es de total entrega a un Imperio ajeno, cuyo objetivo único es el Capital, y sus respectivos intereses, naturalmente… Además está la grotesca manipulación de los medios, que apelan (como en el caso de Teleamazonas, que raya en el descaro) a la sensibilidad del televidente con canciones cuidadosamente estudiadas para provocar en él sentimientos de apoyo y solidaridad a su causa, ¡es decir, a la causa de una empresa privada, una organización con fines de lucro!

De seguro habrá quienes afirmen que la prensa es pluralista, pero yo puedo dar testimonio de lo contrario, porque en algún momento formé parte de la Comisión de Comunicación de la Red de Asambleas Territoriales y una de las resoluciones que esta tomó inicialmente, es hacer públicos varios manifiestos y propuestas sobre el sistema democrático, entre otras cosas. Fue obligación nuestra visitar los principales medios de comunicación de Quito y fue allí donde constaté que todas las puertas se habían cerrado, porque ni siquiera se nos permitió dejar simples documentos. En mi caso, se me encomendó, junto con otro compañero, dejar uno de los manifiestos en Teleamazonas, y cuando llegamos para pedir un espacio de opinión, fuimos tratados groseramente y por añadidura ni siquiera se nos permitió pasar de la puerta. El guardia mencionó escuetamente algo como “aquí no son bienvenidos los forajidos” y cerró la ventanilla desde la que nos atendió. Fue entonces cuando empecé a preguntarme hasta qué punto eran “pluralistas” los medios de comunicación. En esa época, a nadie en ese canal le importaba la “libertad de expresión” que tanto buscan ahora cuando son sus intereses empresariales los que están en juego. Todos los ciudadanos tenemos una “mordaza” permanente frente a los medios, porque nuestra voz es conculcada y sólo se nos permite hablar en determinadas circunstancias, bajo el pretexto de costoso tiempo en televisión o cualquier otro medio. Existen maneras creativas de permitir que la gente se exprese, pero simplemente no hay necesidad de ello.

Los hechos incontrastables.

Cualquiera que haya intentado publicar una opinión alejada de los intereses de los medios, rubricará todo lo mencionado sin duda alguna. Son hechos incontrastables y palmarios, que simplemente obedecen a los razonamientos analizados en los antecedentes de este artículo.

Sin embargo queda algo pendiente. Últimamente me he preguntado:

¿Qué pasaría con la prensa “independiente” si un gobierno (cualquier gobierno), asumiera durante varios períodos presidenciales el poder?

La primera respuesta que se me ocurrió es que simplemente NO existe prensa independiente.

Es imposible y absurdo hasta el ridículo pensar en un medio de comunicación privado que NO responda a los intereses de sus dueños, así como es imposible soñar en un medio de comunicación gubernamental que NO obedezca al régimen, a menos que intervengan en él en igualdad de condiciones (como en un auténtico CUARTO PODER), el mayor número posible de fuerzas políticas de la Nación, personificadas por periodistas, políticos e intelectuales que las representen y que influyan en editoriales y artículos de opinión oficial, contrapesando y contrastando la opinión de las distintas tendencias políticas en todo momento, con el fin de democratizar la difusión de información, convirtiéndola en REALMENTE pluralista.

Es evidente que todo sistema democrático moderno deberá meditar en esta posibilidad tarde o temprano, si el interés es realmente permitir que la democracia evolucione. El inconveniente está en que la situación actual facilita a los fanáticos de izquierda y derecha a construir un país Gran Hermano, que permite a unas pocas personas manejar la opinión pública a su antojo, con intereses, como ya se mencionó, puramente egoístas y particulares.

Por otro lado, es iluso pensar en la existencia de una ética periodística, si el periodista es un asalariado del medio de comunicación privado, porque la empresa responde a una lógica empresarial y ésta NUNCA será totalmente compatible con el pluralismo (a menos que le convenga, claro) e incluso, desde la visión del capitalismo salvaje o si se quiere, desde el neoliberalismo, sencillamente es la “ley de la selva” y la moral es un término demasiado difuso en esta realidad, como para tomar en serio el concepto de ética periodística, o aproximarlo a la deontología [5] de manera formal. El mismo sistema capitalista difumina el concepto de deontología por la sencilla razón de su naturaleza egoísta.

Por todo lo dicho, no parece tan descabellado el crear un mecanismo democrático que permita un acercamiento (de otro modo imposible en el marco actual, y menos bajo un modelo capitalista), a un sistema de información pública en el que puedan participar, al menos bajo reglas claras, todos los actores posibles, en todos los espacios posibles y con una mínima garantía de veracidad noticiosa.

Eso y abrir espacios dentro de los mismos medios, con más afán constructivo y menos intencionalidad personal y de grupo.

Si, ya sé lo que dirán algunos: utopías, utopías…

[1] Abundan ejemplos de campañas cuyo fin es “demonizar” a una persona o grupos de personas, como el caso de las armas químicas que supuestamente Sadam Hussein tenía en su poder, y que finalmente fueron sólo un pretexto para empuñar los pozos petroleros iraquíes.

[2] El problema es precisamente ese: ¿Quiénes tienen acceso a los medios, si el sistema privilegia únicamente intereses personales o de grupo?

[3] Fuente bibliográfica: http://es.wikipedia.org/wiki/Teleamazonas

[4] “Mientes más que La Gaceta”, refrán español. Fuente bibliográfica del tema Prensa Escrita: http://es.wikipedia.org/wiki/Prensa_escrita

[5] Ref: http://es.wikipedia.org/wiki/Deontolog%C3%ADa_profesional


Alejandro Moreano: ¿Victoria de relancina?

mayo 28, 2009

moreano2De improviso, inopinado, inesperado, impensado, imprevisto, accidental, insospechado, al acaso, al azar, de relancina, de chiripa, de rebote… tales los calificativos entre los que escogimos uno para inquirir sobre el sui géneris  triunfo electoral de Pachakutik.

En efecto, si en la elección de Asambleístas nacionales apenas obtuvieron 49.722 votos, el 1,37%; a niveles provinciales, en cambio, obtuvieron 6 prefecturas –tres en la Amazonía- alrededor de 30 alcaldías y varios asambleístas.

Fue notable que en algunas provincias, de alta población indígena, en que Gutiérrez ganó o tuvo una muy alta votación, Pachacutik obtuvo las prefecturas, varias alcaldías y asambleístas provinciales.

No es hoy el momento de elucidar tal coincidencia; lo importante es que el resultado ha sido una dura advertencia para el Gobierno, a la par que confiere a Pachakutik la conducción de la fuerza política en dichas provincias. Es un alivio que Gutiérrez no quedara con el monopolio de amenazar con “paros a la boliviana” en las provincias orientales.

Pachakutik y los pueblos indios han conquistado una gran capacidad de maniobra. Hay en ellos una suerte de inteligencia objetiva más allá de la voluntad de sus dirigentes. La coyuntura además es propicia. El Gobierno ha convocado a un diálogo, con motivo del homenaje nacional a Mamá Tránsito. Humberto Cholango, presidente de ECUARUNARI, ha definido los términos del diálogo.

Cabe preguntar, empero, sobre las condiciones de la negociación. Los temas de la misma son claros: la minería, el agua, la reforma agraria y la soberanía alimentaria, la autonomía en las circunscripciones territoriales de mayoría indígena; y, en un plano general, el proyecto de desarrollo del país.

Sobre este último punto, el Gobierno ha presentado una propuesta de desarrollo a largo plazo, 16 años, en cuatro ciclos: el primero, 2009-2013, denominado “primario exportador”, en que se impulsaría la industrialización por “sustitución de importaciones” en 7 ramas estratégicas: bioquímica, petroquímica, hierro, medicamentos genéricos, bioenergía, hardware, software  y servicios ambientales. El segundo, 2013-17, en torno a la energía hidroeléctrica; el tercero y el cuarto, 2017-2025, encauzados a la generación de biotecnología, conocimientos y servicios turísticos, a partir de una intensa renovación tecnológica.

No habría nada que objetar a la propuesta que entraña, por fin, un proyecto económico-productivo nacional, sino fuera por la calificación del primer ciclo de “primario exportador”. El lapso 2009-2013 corresponde al actual Gobierno, rige para su política inmediata, y es el que está en juego en cualquier negociación. ¿Acaso la calificación de “primario exportador”, no esconde al proyecto minero con la justificación de la necesaria “financiación del desarrollo”, y la promesa de un desarrollo futuro no “extractivista”?

El proyecto minero, que afecta las condiciones de vida de las comunidades y del pueblo en su conjunto, es un sarcasmo a la promesa de un Ecuador no “extractivista”. Además, la reforma agraria, la soberanía alimentaria y del agua son las reformas imprescindibles para la realización de tal promesa. No hay negociación posible sin ellas.


Mario Unda: Hacia la segunda fase de la “revolución ciudadana”

mayo 26, 2009

Reflexiones después de las elecciones del 26 de abril


Las elecciones del 26 de abril cierran con un nuevo y amplio triunfo el período abierto con la victoria de Rafael Correa en la segunda vuelta de 2006: se afirma entonces la nueva hegemonía de reforma capitalista expresada en el gobierno de Alianza País –la alianza de una nueva “tecnocracia ilustrada” con sectores modernos de la burguesía: grandes grupos económicos que controlan importantes segmentos del mercado interno y que, al mismo tiempo, se encuentran fuertemente vinculados con el mercado mundial–; y, con ello, se configura y se revela el nuevo marco de relaciones de fuerzas. Se cierra con esto la primera fase de la “revolución ciudadana”[1].

1. El triunfo de Correa

Quizás por la demora en la entrega de los datos finales completos, quizás por la atención fija en la presidencia, lo cierto es que la mayor parte de lecturas que se han hecho de este proceso electoral han extraído sus conclusiones básicamente de los resultados para la presidencia. Esas cifras muestran, por un lado, el amplio triunfo obtenido por el gobierno y, por otro lado, las vías de recomposición de la derecha tradicional.

Resultados nacionales

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS RAFAEL CORREA DELGADO 51,99 3.584.979 1.779.506 1.805.473
PSP LUCIO GUTIERREZ 28,24 1.947.227 976.427 970.800
PRIAN ALVARO NOBOA 11,40 786.339 393.652 392.687
RED/MIPD MARTHA ROLDOS BUCARAM 4,33 298.710 103.118 195.592
MTM CARLOS SAGNAY DE LA BASTIDA 1,57 108.224 55.178 53.046
MTF MELBA JACOME 1,35 93.252 38.334 54.918
MITS DIEGO DELGADO JARA 0,63 43.395 24.714 18.681
MIJS CARLOS GONZALEZ ALBORNOZ 0,49 33.823 18.609 15.214

Tomado de www.cne.gov.ec, al igual que los cuadros que vendrán en las páginas siguientes.  Dadas las diferencias notables entre los candidatos que ocuparon los dos primeros lugares respecto a los otros, en lo siguiente nos remitiremos a los datos comparativos de la votación de Correa y de Gutiérrez.

En efecto, Correa ganó en primera vuelta, con casi el 52% de los “votos válidos”[2]. Un hecho así no se había producido en el país desde que la constitución de 1978 estableció la necesidad de una segunda vuelta electoral si ningún candidato superaba el 50% de la votación. Reformas posteriores establecieron la salvedad de que la segunda vuelta sería innecesaria si el candidato triunfador superaba el 40% de los votos válidos y lo distanciaban de su inmediato seguidor más de 10 puntos porcentuales. Tampoco eso había ocurrido. Pero ahora las votaciones le dieron a Correa más del 50% de votos y una diferencia de 24 puntos sobre Lucio Gutiérrez.

Cabría recordar que en las elecciones de 2006 Correa quedó segundo en la primera vuelta con algo menos de 23% de la votación contra casi un 27% de Noboa; en la segunda vuelta, Correa obtuvo 56% contra 43% de Noboa. Pero otro dato más significativo es la pérdida acelerada de credibilidad y respaldo de los últimos gobiernos elegidos; Sixto Durán Ballén (el último elegido en completar su mandato antes de la elección de Correa) culminó su período con una credibilidad de 9%; Bucaram, luego de tan sólo 6 meses, contaba al caer con el respaldo de apenas el 7%); Mahuad llegó al 6% luego de la  crisis bancaria. Quizás la única excepción haya sido Lucio Gutiérrez, cuya popularidad a la baja se recompuso en algo luego de su enfrentamiento con Febres Cordero (y su alianza con Noboa y Bucaram)[3].

De manera que el triste consuelo de la derecha no sólo carece de fundamento, sino que raya en el ridículo; según ellos, Correa debería considerarse prácticamente perdedor porque, tratándose de un presidente en funciones que contaba con todos los recursos del poder, obtuvo apenas un poco más del 50%.

“Hay esperanza”, titulaba el periodista de oposición Carlos Vera su editorial del 30 de abril en el diario El Comercio, repitiendo argumentos que había expresado en un panel televisivo en Teleamazonas, conducido por Jorge Ortiz (otro periodista opositor), el mismo día de las elecciones. “Aquí bastaron 6 meses: el 11% que apenas rechazó la tesis de Correa por el sí en noviembre pasado [se refiere al referéndum aprobatorio de la nueva Constitución, M.U.] se cuadruplicó –creció cuatro veces más– en contra de sus propuestas y continuidad durante estas elecciones. ¡Casi 48% del Ecuador no está con Correa! Fíjense que ni siquiera digo en contra; simplemente no vota por él (y eso considerando solo votos válidos). Extraordinario. Repunte inédito. Eso es lo verdaderamente histórico en estas elecciones y no el festejo histérico de unos cuantos acólitos celebrando el triunfo en primera vuelta de un candidato, como si el Ecuador fuese candidote al ignorar su abuso del poder; el uso del avión presidencial para visitar varias provincias en un día; la violación de cualquier restricción legal, sin pedir licencia para el cargo ni prescindir de su sueldo. Aunque no se lo exigiese la Constitución, se lo imponían la ética que tanto pregona y el decoro del cual –es obvio- carece. Ganar así es una vergüenza. Que solo 1% más de la mitad de los ecuatorianos vote por Correa, y no lo hagan el 70% que aprueba su gestión ni el 63% que cree en su palabra, es  alerta esperanzadora.” .

http://www.elcomercio.com/solo_texto_search.asp?id_noticia=176576&anio=2009&mes=4&dia=30

De este modo, Correa  y Alianza País lograron un amplio respaldo para la continuidad de su proyecto político, que reafirma en las elecciones su carácter hegemónico –más aún si consideramos el amplio respaldo obtenido entre los sectores populares.

Sin embargo, también es cierto que la “revolución ciudadana” ha perdido adherentes, si comparamos las elecciones del 26 de abril con las elecciones para conformar la Asamblea Constituyente; entonces, Alianza País llegó a obtener una cómoda mayoría, mientras que hoy necesitará acuerdos y alianzas con otras agrupaciones para asegurar la mayoría en la nueva Asamblea Nacional. Y cierto es que encuentra dificultades para expandirse a nivel de los gobiernos locales, a pesar de alianzas más bien oportunistas con caudillos locales provenientes de todas las gamas del espectro político.

«‘Partidocracia’, la base y eje del movimiento gobiernista», titulaba El Universo el domingo 29 de marzo de 2009: “Decenas de candidatos a alcaldes, prefectos y asambleístas inscritos  en el movimiento gobiernista PAIS son de la criticada “partidocracia”. Son caudillos en sus provincias. Empresarios o dirigentes, que al menos  en un 90% están entre las personas de mayor poder económico en sus localidades. Y, aunque  estuvieron vinculados a los partidos Roldosista, Social Cristiano, Sociedad Patriótica y Prian, a los que   el presidente Rafael Correa denomina “partidocracia”, hoy son candidatos por el movimiento gobiernista, PAIS”. Lo propio ocurrió con antiguos militantes o adherentes de los partidos y movimientos de izquierda, MPD, socialistas, Pachakutik, aunque la lista es menos numerosa. http://www.eluniverso.com/2009/03/29/1/1355/224DEBE813E74BACA6EE756E496781F5.html

Alianza País obtiene 10 de las 24 prefecturas provinciales (entre ellas las de Pichincha y Azuay), y 71 de las 221 alcaldías (entre ellas las de Quito y Cuenca); pero pierde la prefectura del Guayas y la alcaldía de Guayaquil (a pesar de que Correa gana tanto en Guayas, con 44,6%, como en Guayaquil, con 40,8%).

Por fin, el escaso apoyo obtenido por la izquierda extragubernamental y por la antigua centroizquierda deja ver que, por ahora al menos, Correa ha logrado absorber casi toda la representación electoral de esas corrientes en el espacio nacional (a nivel local las cosas sin embargo son distintas).

Hacia adelante se vislumbra una estabilización de la “revolución ciudadana”; parecería que las únicas nubes en el horizonte las proporcionará la crisis mundial.

2. La recomposición de la vieja derecha

Las elecciones, así como mostraron la vigencia de la nueva hegemonía del capital, dejaron ver las vías de recomposición de la vieja derecha que, por el momento, parecen reducirse a dos: por un lado, la representación imperfecta y tolerada en Lucio Gutiérrez; por otro lado, los intentos de constituir un movimiento electoral “ciudadano” de derechas.

El garrote al servicio de las oligarquías…

Lucio Gutiérrez obtuvo más votos que cuando pasó a la segunda vuelta electoral para derrotar a Álvaro Noboa en el 2002, y tuvo votaciones muy altas en la Amazonía (región en la que triunfó en 4 de las 6 provincias, incluyendo las zonas petroleras del norte amazónico) y en las provincias de la sierra central, en algunas de las cuales superó a Correa. Consolida, así una base tanto social cuanto territorial, aspecto de importancia geopolítica, lo que debe ser tomado en cuenta, considerando la formación militar de Gutiérrez y la reciente experiencia del boycot de la media luna boliviana a Evo Morales.

Sin embargo, es mucho decir que Gutiérrez haya quedado posicionado como la figura principal de la oposición. La derecha había estado actuando unificada desde inicios de este gobierno, y profundizó sus acuerdos durante la Asamblea Constituyente. Si las ambiciones particulares no le permitieron presentar un candidato único para la presidencia, era evidente que al final trataría de evitar el triunfo de Correa en una sola vuelta y se volcaría a favor del más opcionado entre ellos. Y resultó ser Gutiérrez, beneficiado entonces del “voto útil” conservador; conque buena parte de su votación es prestada.

Dos datos pueden servirnos como ejemplo. Primer ejemplo: en las últimas semanas, las encuestas más serias mostraban una caída constante de la intención de voto por Noboa, al mismo ritmo que se incrementaba la de Gutiérrez: el trasvase era evidente. Segundo ejemplo: Gutiérrez obtuvo en la provincia del Guayas cerca de 30% de la votación; su lista de asambleístas, en cambio, apenas sacó 6%. Allí, en las elecciones para asambleístas, la alianza PSC-Madera de Guerrero[4] –que no había presentado candidatos a la presidencia– lideró la votación con casi 35%. También acá la transferencia de votación es clara.

Por otra parte, los éxitos de Sociedad Patriótica, el partido de Gutiérrez, se vuelven más modestos si atendemos a la conformación de los gobiernos locales, e incluso de la Asamblea, pese a que constituirá la segunda fuerza parlamentaria.

De cualquier manera, Gutiérrez se beneficia de un voto popular no despreciable. Su alta votación en las provincias de mayores índices de pobreza y más abandonadas estuvo acompañada por una votación significativa en las parroquias urbanas de mayor presencia popular. Probablemente esté recogiendo dos tipos de votación diferente: por una parte, entre los sectores más pobres del campo y de las ciudades (una porción, aunque importante, minoritaria, pues la mayoría ha votado por las candidaturas del gobierno). Por otra parte, entre capas de la pequeña burguesía “informal” de las ciudades, tanto de sus segmentos bajos como de los medios.

Luego de las elecciones, Gutiérrez ha utilizado un lenguaje de fuerte confrontación. Pese a las grandes diferencias de votos, ha insistido en que hubo fraude, se ha negado a reconocer los resultados y ha amenazado con movilizaciones sociales, su gente ha participado, junto a socialcristianos, prianistas y roldosistas en verdaderos shows televisivos denunciando supuestas manipulaciones de resultados[5], y luego ha anunciado que nombraría un “gabinete en las sombras”.

“El ex candidato opositor Lucio Gutiérrez amenazó con desconocer y resistir en las calles al gobierno ecuatoriano si no se repiten las elecciones” pues, según él, en ellas hubo fraude. http://www.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=276364&id_seccion=3, lunes 11 de mayo, 15:21.

“Hemos convocado a formar un gran frente de unidad nacional, hemos convocado a formar un gabinete en la sombra, de tal manera que presente propuestas, alternativas para resolver los grandes problemas del país”, dijo Gutiérrez en entrevista al canal Ecuavisa el 19 de mayo (http://www.eluniverso.com/2009/05/19/1/1355/F627E8B74B7443C8BA91DAC66891CDB3.html).

Si de desestabilizar se trata, Gutiérrez puede sin duda contribuir con la empresa.

Ese es el capital que Gutiérrez pone en juego para negociar con las oligarquías; a fin de cuentas, él quiere mostrarse como el único capaz de defender sus intereses colectivos frente a cualquier propuesta de cambio. Tiene votos y tiene una organización política nacional, cosas, ambas, en las que la derecha y la burguesía neoliberal resultan deficitarias. Estas elecciones muestran que su oferta será aceptada si el antiguo bloque de poder no consigue dotarse de algún instrumento propio. Aceptada y bendecida; ¡cómo no mencionar el público respaldo que a su candidatura diera el arzobispo de Guayaquil, Antonio Arregui, cabeza del Opus Dei, recibiéndolo nada menos que en la propia catedral!

“El candidato a la Presidencia Lucio Gutiérrez se reunió ayer en la mañana con el monseñor Antonio Arregui y Pedro Medina, representantes de la Iglesia Católica y de los Evangélicos Laicos del Ecuador, respectivamente, en la Catedral de Guayaquil. Ellos le manifestaron el respaldo de esas iglesias a su candidatura, porque comparten con su plan de gobierno”. “Lucio Gutiérrez aseguró que defenderá todos los principios tal como señala las religiones y que serán respetadas en su gobierno. «Este es el compromiso con el pueblo cristiano»”.  (El Comercio, sábado 18 de abril de 2009, c1 p. 4).

Para los movimientos populares, se trata de un peligro en ciernes: es un proyecto de desarmar y desconstituir la organización social en nombre de los intereses de las oligarquías que gobernaron para imponer el modelo neoliberal. Y que para ello pretende (y puede) usar la movilización social.

… o un “movimiento ciudadano” de derechas

Pero Gutiérrez es solamente su segunda carta. A fin de cuentas, ni es un elemento salido de sus filas ni es muy de fiar. La derecha podrá auparlo en caso de necesidad, como un garrote a su servicio. Sin embargo, preferirá contar con instrumentos propios.

La otra vía posible de recomposición para la derecha es la ensayada en estas elecciones por el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, reelecto con un amplísimo margen. Las formaciones políticas del stablishment, sobre todo aquellas que han sido (así sea intuitivamente) reconocidas como tales por el pueblo, no tienen ya mayores posibilidades electorales, a pesar de cierto repunte experimentado por el partido Socialcristiano, como de costumbre gracias a la fuerte votación obtenida en Guayaquil (y en Guayas); sólo que, como de costumbre, sus resultados en otras provincias son limitados.

Por otra parte, las nuevas formaciones políticas de derecha quedaron relegadas. Aún cuando obtendrán algún asambleísta, si persisten serán largamente minoritarias; inútiles por tanto, para disputar electoralmente el poder perdido.

En cambio, el experimento de Nebot en Guayaquil resultó exitoso: muestra que la vieja derecha puede reciclarse, aparecer como (o junto a) un movimiento “ciudadano”, amplio, centrado en reivindicaciones locales, y recuperar posiciones. La formación para la ocasión del movimiento Madera de Guerrero[6] fue en realidad tentada ya con anterioridad: no es el momento de los partidos, sino de los movimientos ciudadanos, decía Nebot antes incluso de las elecciones para la Asamblea Constituyente. Las pujas con la Asamblea mostraron que las identidades locales podían ser eficazmente concentradoras y que podían movilizarse para proteger el dominio político de las derechas.

El proceso electoral reciente mostró, además, el afán de colaboración entre las distintas fuerzas de la derecha: si no podían presentar candidaturas únicas, podían, por lo menos, repartirse espacios: Nebot y su movimiento presentaron candidaturas para la alcaldía de Guayaquil y la respectiva lista de concejales; Sociedad Patriótica, en alianza con Uno, se quedan con la prefectura del Guayas para Jimmy Jairala, un ex presentador de televisión que hace poco rompió con el PRE y había formado un movimiento propio, Centro Democrático. Socialcristianos y Madera de Guerrero presentaron listas conjuntas para asambleístas provinciales. El PSC presentó listas para asambleístas nacionales. El PSC parece dispuesto a ceder espacios visibles en bien de los intereses generales de la derecha neoliberal.

3. El carácter social del voto

Como en las elecciones anteriores, las clases sociales tendieron a expresarse diferenciadamente. En general, los sectores acomodados se volcaron hacia Noboa y Gutiérrez; los sectores populares votaron mayoritariamente por Correa, pero también lo hicieron en número no pequeño por Gutiérrez. De igual modo, las clases medias parecen haberse dividido fundamentalmente entre Correa y Gutiérrez, aunque Noboa y Martha Roldós obtuvieron entre ellas algún respaldo.

Así, por ejemplo, en Guayaquil, aunque la votación de Correa es relativamente menor que en el conjunto del país, de todas formas supera a Gutiérrez con 12 puntos.

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

40,81

450.391

240.735

209.656

PSP

LUCIO GUTIERREZ

28,23

311.545

147.418

164.127

En esa ciudad, en la céntrica parroquia 9 de Octubre, Correa y Gutiérrez quedaron casi igualados, con una ligera ventaja para este último.

%            Total              Hombres       Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

36,71

3.747

1.786

1.961

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

35,10

3.582

2.028

1.554

Pero en la parroquia Febres Cordero, lugar de residencia de sectores populares, el triunfo de Correa fue amplio.

%              Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

43,33

99.190

53.754

45.436

PSP

LUCIO GUTIERREZ

23,43

53.639

26.546

27.093

E igual cosa ocurrió en Ximena, también parroquia popular.

%            Total                      Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

41,56

102.898

54.654

48.244

PSP

LUCIO GUTIERREZ

26,52

65.674

30.812

34.862

En cambio, en La Puntilla, del vecino cantón Samborondón, donde viven los sectores más acaudalados, la tendencia fue exactamente la contraria.

%            Total                           Hombres          Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

70,70

5.743

2.406

3.337

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

12,22

993

523

470

Las clases dominantes y los ricos votaron masivamente por alguien que les ofrece oficiar de guardaespaldas y rompehuelgas, y defenderlos contra el temido peligro de que la espantable transformación llegue para amenazarlos desde cualquier orilla.

Sea o no cierta, una carta publicada el 6 de mayo en el diario guayaquileño Extra expresa adecuadamente de lo que se trata: “Lucio [...] debería saber que miles de ecuatorianos, yo entre ellos, votamos por él, pero no precisamente porque le tenemos mucha simpatía, sino porque creímos que él se había convertido en la principal figura política contra Correa en las recientes elecciones, descartado Álvaro Noboa -quien estimo que hizo una muy pobre campaña- y Martha Roldós, que aparecía como más izquierdista que el mismísimo Correa; y como tuvo como binomio al cura Delgado, era como para asustarse… En La Puntilla (cantón Samborondón) Lucio ganó con el 70% de los votos, porque ese es el porcentaje de la reacción contra Correa entre los que él llama “pelucones”. Si asoma otro candidato mejor que Lucio, por él nos iremos”.

Más o menos lo mismo ocurrió en Quito, donde Correa obtuvo un triunfo muy amplio, superando a Gutiérrez con casi 40 puntos.

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

58,08

660.290

318.455

341.835

PSP

LUCIO GUTIERREZ

19,87

225.937

113.125

112.812

En la parroquia Benalcázar, situada al norte de la ciudad (donde hay una mayor presencia de clases medias y sectores “acomodados”), el porcentaje de votos de Correa disminuye sensiblemente, subiendo la votación de Gutiérrez y, más todavía la de Noboa (que tuvo 10% en Quito, pero llega a 17% en esta parroquia).

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

43,64

23.231

10.905

12.326

PSP

LUCIO GUTIERREZ

25,72

13.689

6.670

7.019

Un comportamiento similar se observa en la cercana parroquia de Cumbayá, donde a partir de 1990 se trasladaron sectores de ingresos medio altos y altos.

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

46,68

6.680

3.224

3.456

PSP

LUCIO GUTIERREZ

27,85

3.985

1.939

2.046

Por el contrario, en las parroquias donde predominan los sectores populares,  por ejemplo en Chillogallo, al sur de la ciudad, o Calderón, al norte, zona de expansión popular la votación de Correa se incrementa claramente, siendo 15 y 18 puntos porcentuales superior a la que obtiene en las parroquias de otra condición social.

Chillogallo                                                                                                                                           %            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

61,07

98.533

47.273

51.260

PSP

LUCIO GUTIERREZ

21,69

34.993

17.286

17.707

Calderón

%

Total

H

M

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

63,72

29.252

13.850

15.402

PSP

LUCIO GUTIERREZ

16,16

7.418

3.796

3.622

Todavía, como se ve, amplias capas de los sectores populares identifican el cambio con Correa, y eso se ha expresado en un nuevo respaldo electoral. Con esta, ya son cinco elecciones sucesivas en las que, a lo largo de estos últimos dos años y medio, el presidente se ve favorecido con el respaldo popular expresado en las urnas (segunda vuelta electoral de 2006, plebiscito para convocar a la Asamblea Constituyente, elección de asambleístas, referéndum aprobatorio de la nueva Constitución y elecciones generales). Correlativamente, entre las clases dominantes es igualmente evidente la animadversión por Correa, cuyo reformismo es visto, poco más o menos, como el peligro comunista.

4. El voto indígena[7]

El voto indígena estuvo en el centro de muchos debates posteriores al 26 de abril. El dato: en las provincias de mayor presencia indígena, la votación de Gutiérrez creció a expensas de la (posible) votación de Correa.

“Hablemos claro: importantes sectores indígenas han votado contra el Presidente Correa y las listas de Alianza País, y a favor de Lucio Gutiérrez y las listas de Sociedad Patriótica. Así lo revelan los altos porcentajes de votación obtenidos por Gutiérrez en las provincias de gran población indígena y los triunfos de Sociedad Patriótica en Cañar y algunas provincias orientales. Esto debe analizarse con atención. De una parte, nos muestra la capacidad organizativa de la CONAIE, pero también la desorientación política de su dirigencia, que, al verse marginada del poder, terminó respaldando bajo la mesa a la peor de las opciones políticas, aunque públicamente decía respaldar a Roldós”. Jorge Núñez: “La revolución como praxis”, artículo de opinión en el diario público El Telégrafo el 29 de abril (http://www.eltelegrafo.com.ec/opinion/columnista/archive/opinion/columnistas/2009/04/29/La-revoluci_F300_n-como-praxis.aspx).

Pero la realidad es mucho más compleja que eso. Como dice Núñez, “debe motivarnos el hecho de que se opongan o resistan a la revolución ciertos sectores sociales tradicionalmente explotados, marginados y excluidos”; pero el camino de la fácil simplificación no ayuda a comprender las cosas porque anula todo examen serio de la realidad.

Hablemos claro: no solamente importantes sectores indígenas “votaron contra Correa y a favor de Gutiérrez”. El argumento de la votación de provincias con gran porcentaje de población indígena resulta cuando menos insuficiente si se observan con detenimiento los datos.

1) Esas provincias, como todo el mundo sabe, no están pobladas únicamente por indígenas, y el comportamiento electoral que causa preocupación se produjo tanto en cantones con mayor población indígena cuanto en cantones mayoritariamente urbanos y mestizos.

2) En algunas de esas provincias, como Cotopaxi, Correa triunfa aunque por escaso margen; pero en su capital, Latacunga –de preeminencia mestiza–quedan igualados. Por otra parte, mientras en unos cantones mayoritariamente indígenas perdía Correa, en otros obtenía triunfos relativamente amplios. Un comportamiento similar se produjo en las parroquias urbanas mestizas.

En la provincia de Cotopaxi:

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

45,44

89.628

43.827

45.801

PSP

LUCIO GUTIERREZ

43,98

86.733

43.358

43.375

En Latacunga:

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

43,78

39.528

18.878

20.650

PSP

LUCIO GUTIERREZ

43,56

39.332

18.862

20.470

En las parroquias urbanas San Buenaventura y San Felipe:

San Buenaventura

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

45,83

1.253

610

643

PSP

LUCIO GUTIERREZ

44,11

1.206

563

643

San Felipe

%            Total                    Hombres          Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

45,92

7.114

3.415

3.699

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

41,02

6.354

3.094

3.260

En las parroquias rurales de Toacaso y Mulaló, de mayor presencia indígena:

Toacaso

%            Total                    Hombres          Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

47,48

2.201

1.136

1.065

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

43,87

2.034

991

1.043

Mulaló

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

47,28

2.224

1.009

1.215

PSP

LUCIO GUTIERREZ

43,43

2.043

995

1.048

Consideraciones parecidas podrían hacerse respecto de la provincia de Bolívar. Allí triunfa Gutiérrez, igual que en Guaranda, su capital; pero en parroquias indígenas de ese cantón, gana Correa. Sin embargo, en otros cantones de fuerte presencia indígena, la mayoría favoreció a Guitiérrez.

En la provincia de Bolívar:

%            Total                    Hombres          Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

53,01

48.059

24.681

23.378

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

37,48

33.973

16.810

17.163

En Guaranda:

%            Total                    Hombres          Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

45,90

18.572

9.719

8.853

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

41,82

16.921

8.452

8.469

En Guanujo, parroquia urbana de Guaranda:

%            Total             Hombres          Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

51,51

5.466

2.954

2.512

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

39,75

4.218

2.145

2.073

En Salinas, parroquia rural de Guaranda, de importante presencia indígena:

%            Total                Hombres    Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

51,17

812

407

405

PSP

LUCIO GUTIERREZ

39,95

634

362

272

Igual que en Simiátug, de similares características:

%            Total                       Hombres    Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

62,64

2.066

1.078

988

PSP

LUCIO GUTIERREZ

23,98

791

485

306

Entonces, ¿qué significa esa referencia a los indígenas? Dígase, por de pronto, que parece ser necesario profundizar un poco más los análisis…

3) Por otra parte, en provincias de fuerte población indígena, en las que los resultados fueron muy apretados, como Chimborazo, ocurre que en cantones indígenas en los que Pachakutik obtuvo triunfos (Colta, por ejemplo), la votación de Correa fue porcentualmente más alta que en la propia ciudad de Riobamba, muy poco indígena hasta donde sabemos (igual si comparamos Cañar y Azogues); además, en otros cantones del país de fuerte presencia de la Conaie (como Cayambe) hay también una alta votación por Correa. Entonces, ¿qué se pretende explicar con semejantes referencias a la Conaie?

En la provincia de Chimborazo:

%            Total                    Hombres          Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

42,95

93.609

45.876

47.733

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

42,61

92.852

46.762

46.090

En su capital, la ciudad de Riobamba:

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

42,11

48.475

23.669

24.806

PSP

LUCIO GUTIERREZ

39,96

45.991

21.601

24.390

En la parroquia urbana Maldonado:

%                     Total      Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

41,24

7.886

3.758

4.128

PSP

LUCIO GUTIERREZ

38,66

7.392

3.376

4.016

En Punín (parroquia rural de Riobamba):

%             Total          Hombres   Mujeres

PSP

LUCIO GUTIERREZ

49,66

1.606

797

809

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

38,06

1.231

627

604

Pero en Pungalá, también parroquia rural de Riobamba:

%            Total                H              M

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

46,50

1.250

649

601

PSP

LUCIO GUTIERREZ

42,45

1.141

624

517

En Colta, cantón en que por primera vez Pachakutik obtiene la alcaldía:

%            Total            Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

46,70

10.071

5.403

4.668

PSP

LUCIO GUTIERREZ

42,25

9.110

4.846

4.264

En Cayambe (provincia de Pichincha, con una presencia histórica del movimiento indígena desde la década de 1930, pero con una fuerte presencia mestiza en la cabecera cantonal, y desde hace unos años articulada económicamente al negocio de la exportación de flores):

Todo el cantón:

%                   Total                 Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

61,40

24.024

11.576

12.448

PSP

LUCIO GUTIERREZ

22,47

8.792

4.534

4.258

Cayambe, la cabecera cantonal:

%            Total                    Hombres          Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

57,99

13.013

6.280

6.733

PSP

LUCIO GUTIERREZ

22,87

5.131

2.626

2.505

La parroquia Cangahua, mayoritariamente indígena:

%            Total               Hombres     Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

70,05

3.237

1.599

1.638

PSP

LUCIO GUTIERREZ

18,59

859

485

374

Y Olmedo-Pesillo, también de mayoría indígena:

%              Total           Hombres     Mujeres

MPAIS

RAFAEL CORREA DELGADO

76,76

2.745

1.314

1.431

PSP

LUCIO GUTIERREZ

13,56

485

267

218

Podríamos seguir poniendo ejemplos; basten por ahora los ya indicados.

¿Qué nos dice todo esto? Que no son suficientes las pretendidas explicaciones unívocas, unidimensionales, unidireccionales. Hay muchos factores, económicos, sociales, organizativos, políticos, muchos de índole local que están influyendo en los comportamientos electorales de los indígenas. Que el movimiento indígena es inherentemente diverso, y que, además, está atravesando actualmente por un proceso de diferenciación y de sedimentación de posiciones y tendencias: nada nuevo, claro; sólo que a veces se pasa por alto.

Por último, también es cierto que, 4) la votación contra Correa es muy significativa en aquellas provincias a las que pertenecen los sectores indígenas más golpeados y atacados por el régimen (Cotopaxi, Tungurahua); y, 5) que en algunos cantones (Penipe, provincia de Chimborazo), donde el gobierno invirtió muchos recursos y esfuerzos, el resultado le fue ampliamente adverso.

Pero, más allá de lo electoral, la discusión en torno al voto emitido por los indios el 26 de abril sirve de vehículo para un debate sobre la caracterización política del movimiento indígena, un tema que ya venía presentándose desde antes, aunque no con la suficiente profundidad, y que se ha reavivado tras el triunfo de Alianza País en el 2006 y, sobre todo, con las conflictivas relaciones entre el gobierno y la Conaie.

Cometamos, por nuestro lado, también el pecado de la simplificación. Se observa, en estos últimos tiempos, un doble origen de este tipo de críticas respecto al movimiento indígena. Por un lado, de políticos e intelectuales izquierdistas que, vinculados o no con sectores anteriormente cercanos al movimiento, han ido perdiendo lazos espirituales y políticos con él, acercándose, en cambio, al “ancho cauce” de la “revolución ciudadana”. Para ellos, el movimiento indígena no es de izquierda, comparado con la “izquierda moderna”, o posible, que se expresa en Correa, porque priorizaría sus intereses y prebendas particulares, de grupo e individuales, se habría vuelto indigenista, se dejaría guiar por el resentimiento y habría perdido la perspectiva general de la transformación.

Por otro lado, en cambio, aquellos sectores, igualmente intelectuales y políticos, que se sitúan (o pretenden hacerlo) en las antípodas del proyecto gubernamental. Para ellos, compartiendo algunas de las opiniones ya indicadas, el movimiento indígena habría perdido potencialidades revolucionarias pues habría sucumbido a los cantos de sirena de los proyectos de desarrollo y de la cooptación institucional.

A nuestro modo de ver, estas visiones carecen de un análisis real del movimiento real; pero apuntan un debate central. Sólo que, por el modo y la tonalidad con que lo presentan, lo que debería ser el inicio de una discusión es convertido en la clausura sumaria de todo debate. Es necesario reabrirlo para que los prejuicios no terminen por nublar los entendimientos y construyan nuevos fantasmas, que serán enormemente perjudiciales para las posibilidades de transformación social en el Ecuador.

5. Los votos nulos y blancos

¿Qué ocurrió en estas elecciones con el ausentismo y los votos nulos y blancos? El ausentismo se mantuvo en los niveles “históricos”, alrededor del 24%: 26% entre los hombres y 23% entre las mujeres. Puede sonar demasiado, pero entre nosotros no sabemos muy claramente qué significa el ausentismo: entre la automarginación y la migración caben aún muchas posibilidades. Es un nivel similar al observado en los últimos procesos electorales. Lo que no deja de ser significativo, si tomamos en cuenta el incremento del padrón electoral, sobre todo el aumento de votantes opcionales: los adolescentes de 16 a 18 años.

Los votos blancos y nulos, por su parte, llegan casi al 13%. Pero acá se encuentra un comportamiento muy distinto en las áreas urbanas y en las zonas rurales, así como entre las provincias de mayor desarrollo económico y las provincias más pobres.

En efecto, en las provincias de Pichincha, Guayas, Azuay, El Oro (igual que en las 2 provincias de creación reciente, Santo Domingo de los Tsáchilas y Santa Elena), entre otras, se presentan índices de votos nulos y blancos menores o iguales al promedio nacional: desde el 13% de Azuay hasta el 8.8% de Pichincha. En cambio, en las provincias postergadas de la costa y de la sierra, los votos blancos y nulos se incrementan notablemente (más de 16% en Cañar, más de 17% en Chimborazo, más de 18% en Bolívar y Cotopaxi, 19% en Esmeraldas…), o en aquellas donde existe una amplia población campesina poco atendida (como Manabí y Los Ríos, donde los votos nulos y blancos superan el 17%).

Justamente, la mayor cantidad de votos nulos y blancos en relación con el número de votantes se encuentra en zonas campesinas e indígenas de la costa y de la sierra (en la costa, por ejemplo, en Mocache, provincia de Los Ríos, el 22,4% de los votantes sufragaron blanco y nulo. En la sierra, Colta y Guamote, en la provincia de Chimborazo, presentan índices de votos nulos entre 25 y casi 27%; Saquisilí, en Cotopaxi, supera el 24% de votos nulos y blancos. En fin, en Cangahua, Cayambe, Pichincha, más del 30% de los votos fueron blancos y nulos.

Esto nos muestra la existencia de una zona “de sombra” donde no funcionan los mecanismos de integración a la política hegemónica y a su institucionalidad: ni los “modernos”, ni los “tradicionales”, ni los “ideológicos”, ni los clientelares. Sin embargo, casi nadie habla de eso. Los votos nulos y blancos son considerados como “no válidos” por la legislación electoral ecuatoriana; y parecen haber desaparecido también del horizonte visible de las reflexiones, incluso de las izquierdas, demasiado emocionadas quizás por sus éxitos institucionales.

6. Un pequeño paréntesis sobre la izquierda

¿Y la izquierda, en todo esto? Si mirásemos únicamente los resultados presidenciales, las conclusiones serían tristes y grises. La izquierda, si vale la aparente contradicción, aparece desaparecida del escenario político nacional. Por una parte, porque Correa ha absorbido y subsumido la mayor parte de la votación posible de las izquierdas (así como absorbió la mayor parte de la votación popular).

Por otra parte, porque las fracciones de la parte de la izquierda que intentaron una participación en ese nivel terminaron errando el blanco. Una de ellas, el Polo Democrático, formó alianza con la RED de León Roldós para sostener la candidatura de Martha Roldós, pero la alianza terminó ubicándose en la centro-derecha y diferenciándose poco en su tonalidad discursiva final de la oposición de derecha propiamente dicha, a la que se le hicieron extraños guiños en los últimos días de campaña[8]. La intención de voto que concitaba fue reduciéndose sistemáticamente a medida que se acercaba el 26 de abril, y finalmente consiguió solamente un 4% de la votación. Entre los sectores populares, su aceptación fue más bien limitada, y parece haber llamado la atención sobre todo de reducidos sectores medios urbanos.

La otra presentó la candidatura del reconocido militante socialista Diego Delgado; pero se encasilló en el discurso ideológico, que puede juntar a ciertos sectores muy politizados, pero resulta insuficiente para dialogar con la conciencia de las mayorías; obtuvo apenas el 0,63% de la votación.

En conjunto, lo que ya se venía advirtiendo desde el inicio de este período: frente a gobiernos más o menos progresistas, las izquierdas pierden el rumbo –y mientras unos se desesperan por subsumirse en ellos, mirando solamente las medidas progresivas emprendidas por el régimen, o los sentidos subjetivos que se atribuyen, otros cierran los ojos al nexo que une a estos gobiernos con las expectativas populares de cambio y transformación. La izquierda se vuelve un espacio vacío y facilita su colonización por los proyectos de reforma capitalista.

Pero esto sólo muestra –a Dios gracias– una cara del asunto. La otra cara se expresa con cierta dificultad, pero aún con fuertes reservas de intuición política, a nivel local. Tanto el Movimiento Popular Democrático como Pachakutik lograron mantener, incluso extender, sus espacios. El MPD lo hizo poniéndose a la sombra de Correa, cuya candidatura presidencial apoyó “críticamente”. Pachakutik corrió solo, sin el auxilio de una candidatura presidencial exitosa.

Pachakutik, sobre todo, mostró, pese a todas las limitaciones políticas y orgánicas, que aún se sustenta en la vitalidad de las organizaciones sociales de base, especialmente del movimiento indígena, y que todavía pudo captar aunque sea una muy pequeña porción del electorado crítico de las ciudades. Sus resultados numéricos pueden incluso sorprender: gana 5 asambleístas, 5 prefecturas provinciales, 27 alcaldías y un buen número de concejalías. Su presencia se mantiene fuerte en la sierra central y en el sur de la Amazonía; ello muestra vínculos efectivos o potenciales con luchas y conflictos que pueden ser centrales en el período inmediato: la minería, la tierra y el agua.

Justo por eso se hace más notoria una seria limitación: “Su grave resultado es en el ámbito nacional”[9].
7. Hacia la segunda fase de la “revolución ciudadana”

Con el nuevo triunfo de Correa, las elecciones del 26 de abril marcaron el fin de un momento y el inicio de otro. De ahora en más, nos enfrentaremos a la consolidación de la “revolución ciudadana”, salvo que la crisis mundial indique otra cosa. Hay una nueva correlación de fuerzas, hegemonizada por el proyecto de reforma capitalista que expresan Correa y Alianza País; la derecha tradicional, en sus formas espúreas o con nuevas caras, tratará de disputar espacios, presionar al gobierno, generar niveles de desconfianza y desestabilización, a partir de las bases territoriales que ganó, sirviéndose de la grandes empresas de la prensa escrita y televisiva, y beneficiándose del respaldo cada vez más explícito (y descarado) de las cúpulas eclesiales.

En su primera evaluación del triunfo, Correa habló de la necesidad de dotarse de estructuras organizativas y ofreció “radicalizar” la “revolución” y el “socialismo del siglo 21”. Ha dado unos pasos primeros más bien simbólicos: un hotel de Guayaquil y 5 haciendas situadas en diversas provincias, todos ellos incautados por la Agencia de Garantías de Depósitos a los banqueros Isaías, han sido o están por ser vendidos a los trabajadores y campesinos.

Actos simbólicos, pero apenas un complemento menor en el proyecto de reforma capitalista. El Plan Nacional de Desarrollo, elaborado por la Secretaría de Planificación y alabado por el presidente, apunta a transformar el eje de acumulación: de la exportación de bienes primarios a la producción y exportación de servicios; si bien en un primer momento el proyecto piensa apuntalarse con el desarrollo de la minería. Nada, sin embargo, que ponga en cuestión las relaciones de propiedad. Por el contrario, el gobierno mantiene su empeño de estimular la buena salud del capital, de generar condiciones generales válidas para todas sus ramas y fracciones, y cada vez más apegado a las fracciones más modernas, aquellas que, junto a su fuerte presencia en el mercado interno, están desarrollando, si bien de reciente data, su inserción activa en los flujos globales del capital, en los mercados externos, en las sociedades con grupos capitalistas internacionales, no excepcionalmente con grupos centroamericanos, peruanos, chilenos,… Expresan los reacomodos y realineamientos del capital, las nuevas condiciones de existencia y acumulación de los capitales y, en fin, la formación de una burguesía regional.

La relación de fuerzas que se construye ante nuestros ojos se completa con lo que pueda hacerse en recomponer la presencia de los movimientos sociales y de la izquierda. Está por verse. Pero los resultados electorales, pese a todo y a los sentidos contradictorios de algunos triunfos, muestran mayores potencialidades que las que se alcanzaban a vislumbrar antes del 26 de abril.

Quito, 20 de mayo de 2009


[1] Desde diferentes ángulos y con distintos argumentos, varios analistas consideran que estas elecciones cierran un ciclo político de transición. Véase, por ejemplo, Pablo Ospina: “El fin de la transición”, CEP, Quito, mayo de 2009.

[2] La legislación electoral ecuatoriana considera “votos válidos” a los que se pronuncian positivamente por algún candidato (u opción puesta a consideración); los votos en blanco y los votos nulos se consideran “no válidos” y no cuentan para los resultados de la elección. En adelante, nos referiremos a los votos válidos, excepto cuando se indique lo contrario.

[3] Alejandro Moreano sostiene que en el Ecuador existe una base constante de una conciencia anti oligárquica; y es probable que esta haya sido la causa del repunte en la imagen de Gutiérrez, pues la gente identificó al partido Socialcristiano con la oligarquía durante una buena parte de este período iniciado con el retorno a la constitucionalidad en 1978-79, a tal punto que incluso figuras que normalmente concitan alto rechazo (como Bucaram y Noboa) pudieron aparecer como alternativas a la “trinca oligárquica” (“Pueblo contra oligarquías”, “Pueblo contra trincas”: tales, en efecto, los lemas de los primeros populismos ecuatorianos, allá por los años de 1950 y 1960).

[4] Madera de Guerrero es un movimiento creado por el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, socialcristiano, para participar en estas elecciones presentando una cara apartidista.

[5] El 8 de mayo incursionaron, junto al canal Teleamazonas, en un supuesto “centro clandestino” donde, decían, se estarían manipulando los datos electorales; pero que resultó ser un “centro de contingencia” del Consejo Nacional Electoral, cuyo funcionamiento era de conocimiento público (http://www.ecuadorinmediato.com/noticias/104272).

[6] El contenido de fuerte identidad localista es explícito: hace referencia a una canción tradicional muy popular en Guayaquil: “Guayaquileño, madera de guerrero”.

[7] Muchos de los argumentos y ejemplos expuestos aquí nos han sido sugeridos por el artículo “Triunfos y derrotas”, de Floresmilo Simbaña, publicado en El Telégrafo, 30 de abril de 2009 (ver: http://www.eltelegrafo.com.ec/opinion/columnista/archive/opinion/columnistas/2009/04/30/Triunfos-y-derrotas.aspx).

[8] Martha Roldós reivindicaba por igual las luchas campesinas antimineras como las protestas anti Correa de los hijos de la oligarquía.

[9] Floresmilo Simbaña: “Triunfos y derrotas”, cit.


Juan Paz y Miño: El discreto encanto de la burguesía

marzo 30, 2009

pazyminoEn 1972, el Oscar a la mejor película extranjera fue para “El discreto encanto de la burguesía”, de Luis Buñuel (1900-1983). En ella el director español ridiculiza a la aristocracia y retrata, en forma sarcástica e irónica, a la burguesía. Aparece una clase llena de prejuicios, incapaz de superar la ridícula autoestima de su origen y posición social, que se reproduce en sus propios círculos de apellidos y méritos existenciales, atrapada en las propias autoestimas y adulaciones, en la fatuidad de su poder económico, en las apariencias de su supuesta erudición y cultura, tanto como en la vana superioridad que cree le rodea, escondida en la etiqueta de relumbrón, los costosos trajes, alcobas y salas que sigue en sus sueños. Una burguesía que, con su alcurnia hipócrita, va sin rumbo cierto, sin fin. Camina y camina…

Desde que la ví, la película de Buñuel me ha parecido digna de la burguesía ecuatoriana. Uno de sus retratos más aplicables, por la cercanía de los comportamientos y de la “cultura” que sigue caracterizando a nuestras elites más encumbradas por el poder económico o social. Rastros de esa formación histórica los tenemos en excelentes fuentes. Una de las más importantes, por ejemplo, las “Noticias secretas de América”, escritas por los marinos don Jorge Juan y don Antonio de Ulloa, en el siglo XVIII. Además de sus magníficas descripciones sobre la economía, la sociedad y el poder en la Audiencia de Quito, ellos pintaron el comportamiento de las aristocracias locales, su incultura general y su vida aparentosa, casi en las mismas líneas que bien habrían servido de base para el guión de la película de Buñuel.

Desde ese pasado hasta el presente, las cosas no parecen haber cambiado en su espíritu esencial. En los días pasados escuchaba en una radio local las intervenciones de unos selectos personajes que hablaban sobre la “responsabilidad social empresarial”. Se ufanaban de cómo enfrentar los riesgos, los “valores” que la empresa debe transmitir, los compromisos “éticos” internos, los controles de calidad y sobre los impactos para el medio ambiente, la competitividad responsable, etc. Casi ni una sílaba sobre los trabajadores, a no ser para reclamar la necesidad de su “identidad” con la empresa. Nada sobre mejorar salarios, promover el bienestar laboral, respetar e incluso aumentar derechos, fortalecer la seguridad social. ¿De qué “responsabilidad social empresarial” hablan?

Y en las últimas semanas ha sido fabulosa la creación de mitos para el combate político: que la dolarización va a caer, que solo se sostiene hasta mayo, que han llegado contenedores con la nueva moneda, que es preferible votar por un corrupto antes que por un déspota, que la patria se derrumba económicamente, que hay que apuntar al “segundo” (¿Lucio o Alvarito?) y así por el estilo. Todo ello se conversa y se disfruta a nivel de nuestras burguesías y se corre como rumor a toda escala. Lo interesante es que esas elites se convencen a sí mismas de todo ello. A lo Buñuel. Y creo que es bueno que así ocurra. Caminan y caminan…


Alberto Acosta: La real preocupación económica del coronel, última parte

diciembre 18, 2008

Alberto Acosta

Lucio Gutiérrez, otro gobernante al servicio de los acreedores

Después de un reajuste de algunos precios y tarifas de bienes y servicios públicos, a inicios del año 2003, al que le denominaron “el pinchazo”, es cierto que el gobierno del coronel no alteró más dichos precios y las tarifas.

Pero eso no se quedó allí. El coronel se dio mañas para ajustar la economía y extraer el dinero del bolsillo de los más pobres, sin que ellos aparentemente se den cuenta… Se desplegó un manejo fiscal considerado como austero, cuyo saldo, a despecho de la cantaleta gutierrista, sintetizó un descomunal “paquetazo”. El coronel, quien firmó una Carta de Intención con el FMI apenas inicio su gestión y acordó días después un programa de reformas estructurales con el Banco Mundial, recortó drásticamente la inversión social efectiva. Las cifras son decidoras: en educación se rebajaron las inversiones de 638 millones de dólares en el 2003 a 464 millones de dólares en el 2004 (esto explica por qué la mitad de las escuelas en la costa ecuatoriana no estaban aptas para iniciar el año lectivo 2005 y por qué cientos de miles de niños no accedían a las aulas); en salud cayeron de 323 a 211 millones de dólares (esto explicó el paro médico que cumplió dos meses el día en que se fugó de la Presidencia el coronel, quien no estaba dispuesto a transferir 15 millones de dólares que adeudaba a los galenos para no afectar las cuentas fiscales, pero si estuvo noveleramente presto para despilfarrar 14 millones de dólares para el concurso de Miss Universo…); y, en desarrollo agropecuario el bajón fue de 151 millones a 71 millones de dólares (por eso también el agro se hundía entonces en franca recesión). El monto transferido para inversiones sociales apenas sumó 746 millones de dólares, menos de la mitad de las remesas de los y las emigrantes, que alcanzaron 1.604 millones de dólares en el 2004.

Como contrapartida de tanta austeridad, la generosidad, la puntualidad y la eficiencia del coronel fueron la norma en el servicio de la deuda pública, particularmente externa. Este servicio registró un incremento del 60%, al pasar de 2.370 millones en 2003 a 3.795 millones en 2004, para lo que incluso hecho mano del ahorro correspondiente a las pensiones jubilares. No podemos olvidarnos que jubilados y jubilados recurrieron a medidas extremas buscando conseguir una mísera compensación en sus pensiones, actos en los que murieron por efectos de la huelga hambre más de diez personas.

Este manejo económico restrictivo explica el incremento del desempleo abierto durante el gobierno del coronel, al pasar del 7,7% en el 2002 a casi el 12%; cruda realidad que permite comprender la facilidad que tenía su régimen para movilizar grupos humanos desempleados, contratados para aplaudir al coronel o para atacar a sus contrarios…

Esta política económica -permanentemente monitoreada por el FMI, aún luego de terminado el plazo de vigencia de la vigencia de la Carta de Intención del 2003-, logró incrementar sustantivamente la cotización de los Bonos Global. Antes de la creación del Fondo de Estabilización, Inversión y Reducción del Endeudamiento Público (FEIREP), establecido en el 2002, durante el gobierno de Gustavo Noboa Bejarano, se cotizaban en menos del 50% los Bonos Global a 12 años, emitidos por 1.250 millones de dólares, e incluso menos del 40% por los Bonos Global a 30 años, por 2.700 millones. Con el sólo anuncio del nombramiento -avalado por el FMI y Wall Street- como ministro de Economía de Mauricio Pozo, quien se transformaría en “economista de cabecera del dictócrata”, los bonos comenzaron a subir. Al inicio de su gestión, en enero del 2003, los Bonos a 12 años ya se cotizaban a 67% y los Bonos a 30 años, en 48%. Sólo ese año, con el auge de la política ortodoxa, estos papeles alcanzaron valores inimaginables: los primeros llegaron a 101%, y los segundos, al 85%, y siguieron subiendo.

En realidad, con los recursos del FEIREP se recompró exclusivamente deuda pública interna para financiar el Presupuesto y así atender, de carambola, a los acreedores externos: la sola existencia de dicho Fondo maximizó el precio de los Bonos Global, pues para eso fue expresamente creado el FEIREP, al que ahora añoran los economistas ortodoxos, conservadores y prudentes, los OCP. Y esa sola revalorización, que podría haber cobijado actos de colusión y uso indebido de información privilegiada, otorgó ganancias potenciales a los tenedores de bonos -muchos de ellos ecuatorianos, entre los que están la banca privada- al menos por 1.400 millones de dólares.

El coronel se preocupó por satisfacer las exigencias de los acreedores. Esa fue una de sus principales motivaciones económicas. De paso quería mejorar la imagen del país en el mercado financiero mundial para continuar contratando créditos externos. El coronel fue otro de los gobernantes adictos al endeudamiento…

Para consolidar estos “logros”, el coronel y su equipo económico, utilizando simples decretos ejecutivos, no dudaron en alterar el espíritu de la ley para limitar el gasto y también para reducir artificialmente el ingreso petrolero del Presupuesto desviando los excedentes del precio del petróleo hacia fondos de estabilización. Así por ejemplo, el coronel presupuestó los ingresos petroleros del fisco fijando un precio estimado del barril de crudo a un valor muy por debajo de lo que sería una expectativa objetiva. En el año 2003 y en el 2004, este precio se fijó en 18,- dólares por barril, cuando el barril de crudo Oriente se cotizó sobre los 30,- dólares en promedio. En el 2005 el precio se congeló en 25 dólares, mientras el precio de venta superaba los 40,- dólares por barril. Esta diferencia no se canalizaba al Presupuesto y pasaba a financiar el Fondo de Estabilización Petrolera (creado en 1999), y de éste, el 45% iba a un segundo fondo, al mencionado FEIREP. Consecuentemente, en el 2004 el FEIREP cerró con un excedente del 55%. En efecto, en lugar de los 292 millones de dólares presupuestados, se recaudaron 638 millones (alrededor de 2% del PIB).

Existieron dos razones que explicaron este importante incremento. La primera, que ya fue mencionada, la fijación de un precio estimado bajo en medio de un mercado con elevados precios del petróleo. La segunda se origina en las siguientes “travesuras”: la ley estipulaba que el FEIREP se financie con ingresos que le correspondían al Estado provenientes del petróleo de las compañías privadas que sea transportado por el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). Sin embargo, vía decreto, en contra de la ley, el coronel autorizó que el FEIREP se alimentara del crudo pesado que le corresponde al Estado sin importar porque oleoductos se transporte, sea por el OCP o por el Sistema del Oleoducto Transecuatoriano (SOTE). Por si esto fuera poco, el 24 de diciembre de 2003, el coronel, siempre con su ministro Pozo, promulgó un decreto redefiniendo la calidad del crudo pesado, de 18 grados API a 23 grados API; esto amplió el volumen del crudo pesado. Hermoso regalo de Navidad para los acreedores de la deuda externa, a la cabeza los especuladores con papeles de la deuda.

El saldo de este manejo fiscal resultó perverso: mientras por un lado se registraba un superávit en el FEIREP, por otro, en el Presupuesto General del Estado había un déficit que debía ser cerrado con nuevo endeudamiento externo. Como para completar el cuadro, los recursos del FEIREP, por ley debían estar depositados en un fideicomiso administrado por el Banco Central. Los recursos fueron a varias entidades financieras internacionales obteniendo una magra rentabilidad de 1,5 a 2%. En algunos casos, como sucedió con la Corporación Andina de Fomento (CAF), en donde se depositó parte de los ahorros del fideicomiso, se contrataba al mismo tiempo créditos con tasas de interés superiores al 7%. Incluso parte de estos recursos fue depositada en el Barclays Capital Inc., entidad que financió la estadía del coronel en los EEUU, desde donde amenazó con la reconquista del poder, luego que abandonara su exilio en Río de Janeiro, a donde había llegado luego de su salida atropellada de la Presidencia.

Eso no fue todo. Aquel 20% establecido en la ley para situaciones de emergencia, tan defendido en el discurso de la prudencia desplegado por los defensores de la ortodoxia conservadora, fue esquilmado durante el gobierno del coronel. Contraviniendo la ley, el coronel dispuso de esos recursos a través de simples decretos ejecutivos: por ejemplo, el Nº 1292, del 18 de mayo, y el Nº 1980, del 31 de agosto del 2004.

A lo anterior habría que incorporar el efecto de una serie de restricciones fiscales. Con respecto a los gastos, en la Ley Orgánica de Responsabilidad, Estabilización y Transparencia Fiscal, que dio lugar al FEIREP, expedida un año antes de que inicie su gestión el coronel, entre otras cosas, se estableció que el gasto fiscal real no puede incrementarse sobre el 3,5% anual más el deflactor del PIB. Cualquier excedente fiscal que se registraba fluía automáticamente al FEIREP. De esta manera, sin importar incluso ingresos extras que pudiera obtener el Estado -por ejemplo una donación externa-, la ley establecía que no se puede aumentar el gasto público más allá del límite establecido. Nótese que esto le ponía un freno automático a la inversión social. Si se habría seguido indefinidamente con este “esquema económico exitoso” (José Samaniego, banquero y editorialista), recién en 47 años -casi medio siglo- el Ecuador -según un estudio de UNICEF- habría alcanzado el nivel de inversión social per cápita promedio de América Latina: 540 dólares, frente a los 130 dólares de la actualidad. Esa era la realidad de la política del coronel y de los otros gobernantes neoliberales.

La prudencia ortodoxa apuntaba a ahorrar en época de vacas gordas no para que la sociedad disponga de reservas en los años críticos, sino para poder mantener el servicio de la deuda externa en época de vacas flacas. Una situación aberrante, pues priorizando el pago de la deuda no se ha beneficiado nunca el país, por más que se reitere lo contrario.

En consonancia con la política autoritaria derivada de un manejo económico concentrador y excluyente, se multiplicaron las violaciones a la Constitución, a las leyes y a los derechos humanos. La mezcla de autoritarismo y engaño casi permanente resultó indignante. Frustrante también resultó el servilismo del coronel con Washington, al involucrar cada vez más al Ecuador en el Plan Colombia y alentar ingenua y entusiastamente la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC). Igualmente sacudió a la sociedad, la sumisión del coronel con todos los grupos oligárquicos, a los que sirvió en forma secuencial, pero obsecuente, a pesar de que a momentos confundía a la opinión pública con sus prácticas clientelares y su discurso antioligárquico…

La sumatoria de todos estos factores condujo al derrocamiento del coronel el 20 de abril del año 2005.-


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