Por Luis Alberto Mendieta.
La visión internacional que muchos países, especialmente anglosajones, tienen de América del Sur, es la de una región de caos, de banana republics y anécdotas risueñas de todo tipo, siendo sin duda las políticas las más sabrosas. Ríen con desprecio la torpeza y el romanticismo de una región y una cultura que no entienden en absoluto, pero que la comparan con la suya bajo la elemental mirada del primate, que piensa que si él come bananas, todos deben hacerlo.
Es innegable que hay historias francamente absurdas en la región, como la “Guerra del Fútbol”[1], guerra de 6 días, que enfrentó a Honduras y El Salvador y cuyo aparente leit motiv fue un partido por las eliminatorias para la Copa Mundial del año 1970.
Debajo del circo que los medios sensacionalistas armaron respecto al tema, subyacía una verdad sumamente dolorosa: los campesinos salvadoreños, desempleados o explotados por los latifundistas de su país, emigraban en oleadas a Honduras en busca de empleo y mejores condiciones de vida. Con la decisión por parte del gobierno hondureño de iniciar una reforma agraria en su país, se decidió expulsar de Honduras a los campesinos de El Salvador, para entregar la tierra a sus propios campesinos.
Mientras tanto, los conservadores salvadoreños (todos ellos terratenientes), vieron en esa situación la posibilidad de que a corto plazo los campesinos (con el ejemplo de Honduras), exigieran de la misma manera una reforma agraria en El Salvador, por lo que presionaron para que se iniciaran acciones bélicas en contra de Honduras, bajo pretexto de defender a sus compatriotas. Finalmente (y luego de que el ejército salvadoreño llegara cerca de Tegucigalpa), la O.E.A. ayudó a resolver el conflicto.
La fama de gente caótica y confusa que se nos ha impuesto no es tan inocente y “bien merecida” como pareciera a primera vista. En realidad todo es parte de un viejo proyecto: la doctrina Monroe.
Pero, ¿Cuál es la razón de que se haya orquestado un golpe de estado al Presidente Zelaya?
De acuerdo al periódico virtual Prensa de Frente [2], son los intereses de grupos farmacéuticos norteamericanos y europeos los que han causado esta situación, debido a las alianzas que el gobierno de Zelaya ha establecido con Venezuela para el ingreso de medicamentos genéricos a Honduras, cortando así el lucrativo negocio de abastecimiento de medicinas a los hospitales públicos hondureños.
Pero detrás veo yo al Imperio protegiendo intereses aún más sórdidos, que se realizan a través de Puerto Cortés, así como una cura en salud de las mineras norteamericanas, que explotan, deforestan y destruyen, dejando a cambio limosnas en la alcancía del gobierno hondureño. Todos temen que el socialismo llegue a Honduras.
¡Atención con lo que está pasando! Lo que ocurre en Honduras es una clara advertencia del gobierno norteamericano, que ante la falta de salidas creativas a sus planes de dominación sobre América Latina, anuncia a golpe de fusiles (que ni siquiera son suyos), lo que les espera a las demás naciones “revoltosas”.
Es imprescindible diversificar los liderazgos, para que la posible muerte “accidental” de los líderes actuales del socialismo latinoamericano no perjudique la nueva visión que nuestros pueblos tienen del siglo 21.
[1] Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_del_F%C3%BAtbol
Escrito por Luis Alberto Mendieta
Lo ocurrido en Honduras pone de manifiesto la resistencia que provoca en las estructuras tradicionales de poder cualquier tentativa de profundizar la vida democrática. Bastó que el Presidente Zelaya decidiera llamar a una consulta popular -apoyada con la firma de más de 400.000 ciudadanos- sobre una futura convocatoria a una Asamblea Constitucional para que los distintos dispositivos institucionales del estado se movilizaran para impedirlo, desmintiendo de ese modo su supuesto carácter democrático: el Congreso ordenó la destitución del presidente y un fallo de la Corte Suprema convalidó el golpe de estado. Fue nada menos que este tribunal quien emitió la orden de secuestro y expulsión del país del Presidente Zelaya, prohijando como lo hizo a lo largo de toda la semana la conducta sediciosa de las Fuerzas Armadas.


