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EL GRUPO NACIONAL DE LA DEUDA RECHAZA LA SOLICITUD DE AMNISTÍA PARA EL EX -VICEPRESIDENTE ALBERTO DAHIK
Hoy más que nunca:
¡Prohibido olvidar!
2 de septiembre del 2010
Los movimientos, organizaciones sociales y personas que integramos el Grupo Nacional de la Deuda, expresamos nuestra profunda preocupación y contrariedad por el inexplicable pedido de amnistía para el ex-vicepresidente Alberto Dahik Garzozi, prófugo de la justicia, por parte del presidente Rafael Correa Delgado, durante su informe anual a la nación, el 10 de agosto del 2010,
Es de conocimiento público que Alberto Dahik, ex vicepresidente del gobierno de Sixto Durán-Ballén, se fugó del país el 12 de octubre de 1995. El, siendo vicepresidente de la República, enfrentaba una orden de prisión tras ser acusado de peculado y enriquecimiento ilícito en el manejo de los fondos reservados, emitida por el presidente de la Corte Suprema de Justicia. También es de conocimiento de la sociedad que esta acción judicial se produjo porque el ex vice presidente Dahik confesó públicamente haber entregado dinero de los fondos reservados del estado para fines ajenos a la seguridad nacional, como fue el pago a varios legisladores para la aprobación de algunas leyes e incluso para alentar la privatización de la empresa telefónica. Además, existen pruebas de varias cuentas secretas de fondos reservados en bancos privados y no en el Banco Central como mandaba la ley; cuentas que, adicionalmente, eran manejadas ilegalmente por los asesores o funcionarios de la Vicepresidencia de la República de ese entonces. Igualmente hay una larga lista de cheques girados arbitrariamente a favor de personas naturales y/o jurídicas.
Pero también consta que destacados periodistas y el pueblo ecuatoriano, liderado por los movimientos y organizaciones sociales, denunciaron en su momento este acto de corrupción. Incluso tenemos que recordar que se constituyó una agrupación -el Movimiento Ciudadano Manos Limpias- para impulsar desde la sociedad civil la investigación y sanción de estos delitos.
Alberto Dahik fue, además, el cerebro y principal ejecutor de las políticas neoliberales impuestas por el FMI en el marco del Consenso de Washington. Su accionar fue definitorio para la aplicación de varias leyes nefastas para el interés de la colectividad, incluso recurriendo a prácticas corruptas, como él mismo reconoció públicamente. Cabe mencionar en especial la Ley de Modernización (1993), orientada a impulsar la privatización de las empresas y servicios públicos, y la Ley General de Instituciones del Sistema Financiero (1994), que abrió las puertas al atraco bancario y a la grave crisis económica de 1999 y 2000. ¿Serán acaso estos méritos para el perdón y olvido?
Por otra parte, Alberto Dahik participó activamente en calidad de vicepresidente de la República en las renegociaciones de la deuda externa, que fueron perjudiciales al país. Vale aquí resaltar la renuncia al derecho de prescripción de la deuda comercial en diciembre de 1992 y la renuncia en 1993 a recomprar dicha deuda al valor de mercado, en ese momento a 24% de su valor nominal; con estas operaciones se actualizó y volvió exigible una deuda inexistente, cuyo monto superaba los 6.000 millones de dólares. Por igual recordemos la conversión de todo el monto de la deuda pública comercial a Bonos Brady, en 1995, en condiciones contrarias al interés nacional. De esta manera se favoreció a los acreedores y se postró, una vez más, al pueblo ecuatoriano en la pobreza crónica. Ya lo dijo el ciudadano Rafael Correa, antes de ser presidente de la República, refiriéndose a dichos arreglos de la deuda, se actuó “todo en función de los acreedores”. ¿Las evidencias sacadas a luz por la Comisión para la Auditoria Integral del Crédito Público, constituida por el gobierno del presidente Correa en cumplimiento de las exigencias de transparencia y justicia de la sociedad ecuatoriana, no son pruebas suficientes?
En este caso se sintetiza lo ilícito y lo incorrecto. El caso Dahik representa un claro abuso del poder público, destinado a provocar una serie de transformaciones para reorganizar la sociedad y la economía en función de objetivos aperturistas y liberalizadores a ultranza, útiles a los intereses de reducidos grupos dominantes y transnacionales. Abuso que habría favorecido también a los allegados políticos, tanto como a amistades y familiares del ex vicepresidente.
El pueblo no ha dejado de luchar en contra del abuso del poder, la corrupción y la impunidad. Para superar tanta arbitrariedad, en el año 2006, el pueblo ecuatoriano apoyó mayoritariamente los planteamientos programáticos de la candidatura de Rafael Correa, en cuya agenda consta, como uno de sus cinco ejes fundamentales: La Revolución Ética: Lucha frontal contra la corrupción.
Con el derecho que nos otorgamos los habitantes de este país, al aprobar mayoritariamente la actual Constitución, exigimos a la Asamblea Nacional denegar el pedido de amnistía a favor del ex vicepresidente Alberto Dahik. Convocamos a todas las organizaciones sociales y a la sociedad en general a no dar un paso atrás en la lucha contra la corrupción. Y esperamos rectificaciones profundas por parte del gobierno nacional, que está en mora en la lucha emprendida por la sociedad en contra de la corrupción, en tanto no ha alentado el esclarecimiento y menos aún la sanción de varias denuncias de hechos corruptos que se habrían cometido durante su gestión.
Firman, Grupo Nacional de Deuda, Jubileo 2000 – Red Guayaquil, Acción Ecológica, Centro de Derechos Económicos y Sociales (CDES), Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), Observatorio Ciudadano de Servicios Públicos, Alberto Acosta, Hugo Jácome, Alejandro Olmos Gaona, Hugo Arias, Piedad Mancero, Aurora Donoso, Franklin Canelos, Ricardo Ulcuango, Edgar Isch, Delfa Mantilla, Jorge Corral, Eliana Franco, Beatriz Reyes, Mary García, Luis Corral Fierro, Nancy Burneo.
Se adhieren, Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH), Plataforma Interamericana de Derechos Humanos Democracia y desarrollo -Ecuador-, Asamblea Nacional de Mujeres Populares Diversas del Ecuador, FIAN Ecuador, Coordinadora Zonal de Intag, Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos – INREDH – FIDH, Confederación Unitaria de Barrios del Ecuador (CUBE), Unión Nacional de Educadores (UNE), Afectados por la Presa Daule Peripa, Federación de Organizaciones Indígenas y Campesinas del Azuay (FOA), Frente Popular (UGTE, FEUE, UNE, JRE, FESE, FEUNASSC, UCAE, CUCOMITAE, UNAPE , CONFEMEC); Byron Real, Luis Robalino Fernández, Ricardo Buitrón, María Antonieta Ugarte, Tania Roura, Fanny Machuca, David Cordero Heredia, María Cristina Espinosa, Marlom Cabrera, Jefferson Campos Tufiño, Herlinda Alcivar, Alfredo Chum, Wilmer Romero Rodríguez, Marlom Cabrera, Galo Mindiola, Pablo Dávalos, Paúl Velasquez, Sandra Gallardo, Cristina Redroban, Víctor Coronel, Pedro Saltos, Oscar Morán, Andrea Becerra, Rocio Bastidas Granizo, Luis Alberto Mendieta.
Pulse el botón (“>”) para escuchar la melodía:

***
Pasado un mes me puse a pensar en la advertencia del Flaco, ante los silencios en mi libro de visitas que siguieron a la madrugada aquella, extrañamente parecidos a los que quise encontrar en “La Petit Fille de la Mer” de Vangelis, repetidos varias veces en mis sueños, que repasaban una y otra vez aquella noche, con esta canción como música de fondo. Caprichos melómanos del subconsciente. Y la voz de César, grave, sentenciando a intervalos irregulares:
“…Betito: Estás demente, viejo, si te dejas llevar… Esa mujer acabará contigo…”
Y concluí que este tipo siempre tuvo algo de profeta.
Una confesión:
César, flaco, debo reconocerlo, conciencia culpable: Estuve implicado en el hecho de que mi hermana se apartara de ti, porque mucho conozco lo infame que fuiste con cualquier mujer que se atravesó en tu camino y el peligro de tu bocaza. Por fortuna nunca te gustó leer cuentos, viejo, que si leyeras esto me odiarías de por vida, por la mala fama que te hago, (ni hablar del asunto de mi hermana) pero cierta al fin y al cabo, compañero. Aunque el tiempo pasa, lo sé, y de seguro dirás que has cambiado, pero ten en cuenta que entonces lo eras, amigo… Eras un bocón y no podrás negármelo.
***
Correspondiendo a su anterior visita, fui a verlo a su casa colonial o casi, ubicada a pocas cuadras de la Plaza Mayor de Quito, un día lluvioso de abril. En cuanto llegué, echó sobre mí una mirada compasiva que me inquietó terriblemente, pero este perro viejo supo mantenerse entero. Palabra.
Sonreí como si nada… Cuando preguntó cómo me fue con “mi Aísha”, respondí que de perlas. Que vivía el mejor romance de mi vida…
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José Luis Patrola
Quienes ya recorrieron el territorio haitiano saben que el vudú (woudou) es una práctica religiosa presente en gran parte de la población. Sobre todo entre los campesinos, la cultura es muy fuerte. Como se trata de una cultura religiosa existen grandes misterios sobre lo que realmente pasa en las ceremonias y celebraciones. Sin embargo, tras año y medio por aquellas tierras logré verificar que, como religión, el vudú tiene sus ventajas y desventajas en lo que se refiere a la liberación y la formación de la conciencia de los haitianos. El vudú, o cualquier otra religión, no necesariamente utiliza la mentira como su práctica. Es la gente la que cree voluntariamente en lo que se dice o en lo que se hace.
Los números presentados en la reunión de Nueva York como base del Plan de Reconstrucción de Haití no son mentirosos. Se ha anunciado una cifra de 5.300 millones de dólares. Los Estados Unidos y la Unión Europea se presentan como los más importantes donantes. El presidente haitiano, René García Preval, oía los números algo desconfiado. Él sabe que los números no mienten, pero engañan.
Los números presentados por Ban Ki-Moon son verdaderos y reales. La mayoría de los presentes en la reunión se calló frente a las bonitas cifras y las perspectivas de reconstrucción de un país ya en ruinas muchos años antes del terremoto del 12 de enero. Se presentan el Banco Mundial y el FMI como grandes coordinadores del gran presupuesto que se llevará a cabo con la importante ayuda de Bill Clinton y de Jorge Bush.
La cifra de 5 mil 300 millones de dólares no miente sino que oculta una cifra tan importante respecto a ella. En efecto, la mayoría de los participantes en la reunión de Nueva York se olvidó que la ocupación militar que se estableció en Haití después del 2004 ha necesitado más de 3 mil 600 millones de dólares para sostenerse. Al mismo tiempo, los bonitos números presentados no revelan el cálculo completo. Los trece mil soldados norteamericanos enviados a Haití después del terremoto consumen un presupuesto superior a 468 millones de dólares por año solamente en sueldo personal, al mismo tiempo que el incremento de 3500 personas en el cuerpo de la MINUSTAH tras el terremoto sube su presupuesto en 126 millones de dólares anuales solamente en sueldo.
Por otra parte, los presentadores del plan de reconstrucción no comentaron que Haití tiene una deuda externa superior a 1 mil 300 millones de dólares contraída hace décadas y cobrada mensualmente por los mismos entes que van coordinar el plan de ayuda.
El costo de un soldado de rango inferior desplegado para servicios militares en Haití, según los mismos soldados, llega a 3 mil dólares mensuales de sueldo. Mientras que el sueldo mínimo haitiano es de 60 dólares mensuales. Un soldado que sale de cualquier parte del mundo recibe por mes el equivalente a 4 años de trabajo de un haitiano que vive con un sueldo mínimo. Eso significa que el sueldo pagado a un soldado durante un año, 36.000 dólares, es igual a 50 años de trabajo de un haitiano.
El pequeño cálculo realizado en el párrafo anterior comprueba que los números pueden engañar. La mayoría de los participantes en la reunión de Nueva York no comentó sobre la forma de pago de este nuevo préstamo del que Haití se va a beneficiar. Ni siquiera el propio René Preval. ¿Quién va a pagar a las muchas empresas norteamericanas articuladas por Jorge Bush que ya están contratadas y designadas para actuar en distintas zonas del país destruido? No hay una empresa que trabaje sin ser bien remunerada. Préstamo es préstamo y Haití tendrá que pagar, a pesar de estar pagando desde hace tiempo, una deuda que no es suya.
Los entes encargados de la reconstrucción de Haití son los mismos que impusieron los más grandes ajustes a la economía haitiana en los últimos años, golpeando duramente todos los servicios públicos como salud, construcción de rutas y escuelas. Los mismos que aplastaron a la economía agrícola, donde vive el 70% de la población, con los acuerdos de libre comercio están ahí. Los mismos entes que mensualmente cobran una deuda vergonzosa, ahora vuelven al escenario mundial como los héroes de una batalla contra la pobreza. Pero fueron ellos quienes llevaron la pobreza a Haití.
La reunión de Nueva York presentó unos números al mundo como si fuera un cálculo matemático exacto sin riesgo a errores. 5 mil 300 millones de dólares. Cuba y Venezuela han sido las voces contrarias a la arbitrariedad de la matemática de los números reales pero engañosos. Cinco mil trescientos millones de dólares es una mentira disfrazada de la obviedad de la ciencia exacta. Están golpeando a Haití con la cruel espada financiera. Están golpeando al mundo al decir que las cifras son exactas.
Que los espíritus de Capóis La Mort, Trussaint Louverture, Alexander Petion, Henri Kristophe y Jean Jacques Dessalines despierten la conciencia internacional y sobre todo del pueblo haitiano, para que nos levantemos contra tanta crueldad y mentira.
Los números no mienten, pero a veces engañan.
- José Luis Patrona es profesor de Historia, miembro del MST y coordinador de la brigada de cooperación entre La Via Campesina de Brasil y organizaciones campesinas de Haití
DECLARATORIA DE LA ASAMBLEA NACIONAL DE ORGANIZACIONES POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA Y DE LA CONFERENCIA NACIONAL DE SOBERANÍA ALIMENTARIA (CNSA)
El pueblo soberano, al aprobar la nueva Constitución de la República, reafirmó su voluntad para construir una nueva forma de convivencia en diversidad y armonía con la naturaleza, para alcanzar el buen vivir, el Sumak Kawsay. Ha sido nuestra decisión construir una sociedad donde sea lindo vivir. Una de las mayores expresiones del Sumak Kawsay es el derecho que tenemos todas y todos al acceso permanente y seguro a alimentos sanos, suficientes y nutritivos, producidos y procesados en nuestra tierra por manos de nuestras familias de campesinos, agricultores, pescadores y recolectores, en correspondencia con las diversas identidades y tradiciones culturales. Esta es la Soberanía Alimentaria, que hoy no existe, que debemos construir y que la Constitución establece en su Artículo 281, como un derecho del pueblo, un objetivo estratégico y una obligación para el Estado.
La alimentación es el derecho humano más fundamental y, para realizarlo, miles de hombres y mujeres campesinas, indígenas, cholas, mestizas, afroecuatorianas, montubias y de otros pueblos, han trabajado arduamente durante generaciones para proveer alimentos diversos a toda la población. A pesar de esto, son el sector más olvidado de nuestra sociedad. Ahora la capacidad de proveer alimentos sanos y suficientes, y de decidir lo que comemos, está en riesgo. ¡La soberanía alimentaria está en peligro!
A partir de la segunda Guerra Mundial las políticas alimentarias cambiaron y la llamada Revolución Verde se consolidó como el paradigma para la producción de alimentos, con la promesa de salvarnos del hambre y la desnutrición por medio de monocultivos extensivos, agrotóxicos, maquinarias, nuevas semillas y otras tecnologías modernas. Hoy, después de décadas de implementación de este modelo, la crisis agroalimentaria se ha develado con toda su fuerza. El hambre no ha terminado, la desnutrición avanza, la obesidad es una epidemia global, la salud humana se deteriora por consumir comida “chatarra” y alimentos contaminados. Los pueblos campesinos, indígenas, cholos, mestizos, afroecuatorianos y montubios, cada vez son más pobres y abandonan el campo y su trabajo. El suelo se erosiona rápidamente y ha perdido su fertilidad, a pesar de contar supuestamente con más y mejores fertilizantes. Las plagas y enfermedades en animales y cultivos aparecen con más fuerza y frecuencia, a pesar de contar supuestamente con más y mejores venenos para controlarlas. Nuestros mares y manglares están siendo arrasados por una industria irresponsable que acaba con todo. El agua escasea y se contamina por el deterioro de los bosques nativos, páramos, humedales y otras fuentes hídricas, y por el uso de insumos nocivos.
Las leyes e instituciones públicas están al servicio de este modelo, y muchas de las universidades y centros tecnológicos lo siguen promoviendo. Los productores y productoras han perdido su autonomía y dependen totalmente de estas tecnologías peligrosas que no han resuelto sus problemas. La tierra y el agua están concentradas en manos de gente cuyo interés es únicamente “lucrar”, no “alimentar”. La comercialización está dominada por intermediarios inescrupulosos y grandes cadenas de supermercados que sacan provecho del trabajo del productor y de la ignorancia del consumidor. Aumentan las importaciones de alimentos “baratos” de otros países, desprotegiendo por completo la agricultura nacional. Y por supuesto, todo este sistema injusto es financiado por los consumidores ecuatorianos, quienes sin saberlo, ayudamos a mantener y reproducir este sistema aportando miles de millones de dólares al año que van a parar a los bolsillos de mercaderes y fábricas de agrotóxicos, mientras nuestros hermanos y hermanas agricultores, pescadores y recolectores se llenan de sudor y trabajo que nadie valora.
¡Y es por esto que estamos aquí!
Para que todos y todas tengamos alimentos sanos, sabrosos y suficientes, alimentos de nuestra tierra, nuestro mar, nuestro manglar. Para que tengamos alimentos cultivados, recolectados y elaborados por nuestras familias de pequeños y medianos agricultores, pescadores artesanales y pueblos del manglar, hombres y mujeres campesinas, indígenas, cholas, mestizas, negras y montubias. Familias y pueblos trabajan, cuidan, respetan y veneran la tierra, el agua y todos nuestros recursos, para garantizar nuestro derecho y el derecho de nuestros hijos y generaciones futuras a disfrutar de tanta riqueza con la que hemos sido privilegiados.
NO VAMOS A CONTINUAR por el camino del agronegocio neoliberal sin escrúpulos que ha despojado el derecho campesino y arrasa con todo. VAMOS A CONSTRUIR el camino de una agricultura para la vida que genere trabajo auténtico y una economía solidaria; que recupere el control de la tierra, el agua y la semilla para la agricultura familiar, campesina, indígena; que devuelva el mar y el manglar a nuestros pueblos pescadores y recolectores.
NO VAMOS A CONTINUAR por el camino de la tecnocracia empresarial y la revolución verde, que han desconocido y desvalorizado el conocimiento profundo de nuestros pueblos y que han contaminado la tierra, el agua y nuestro alimento, enfermando a miles de agricultores y consumidores. VAMOS POR UNA AGRICULTURA SOSTENIBLE, vamos por la agroecología, por una nueva tecnología apropiada, que recupere y potencie los saberes y las prácticas ancestrales, donde los agricultores trabajemos en alianza con la naturaleza y no en contra de ella; donde defendemos la fertilidad de la tierra.
NO VAMOS A CONTINUAR por el camino del monocultivo expansionista e insostenible y la pérdida de nuestra riqueza mayor que es la biodiversidad. VAMOS A CONSTRUIR sistemas productivos diversificados, integrales; vamos a recuperar y conservar nuestra semilla y nuestro patrimonio.
NO VAMOS A CONTINUAR por el camino del mercantilismo que convierte al alimento en un objeto con poco valor, pero con alto precio, en el que unos pocos se enriquecen gracias al trabajo campesino y a la pobreza del pueblo consumidor. VAMOS por un nuevo sistema de comercio solidario que garantice una remuneración justa al trabajo campesino y permita el acceso de todos y todas a alimentos adecuados.
NO VAMOS A CONTINUAR por el camino de un consumo inconsciente y hasta irresponsable. VAMOS a construir un consumo saludable y sostenible, recuperando formas sanas de preparar, combinar y conservar nuestros alimentos, y vamos a cooperar con las familias agricultoras en la defensa de la tierra, el agua y la semilla.
¡Este es nuestro desafío, de ustedes y nosotros, y esta es la hora de dar un salto hacia la vida!
Por todo esto, la ASAMBLEA NACIONAL DE ORGANIZACIONES POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA y la CONFERENCIA NACIONAL DE SOBERANÍA ALIMENTARIA (CNSA)
DECLARAMOS AL 2010 COMO
“EL AÑO DE MOVILIZACIÓN NACIONAL POR LA SOBERANIA ALIMENTARIA”
Para lo cual, todas y todos los que suscribimos esta declaratoria nos comprometemos a trabajar en unidad para:
Guillermo Navarro Jiménez
Presupuestos políticos
Observaciones de carácter global
Observaciones de carácter puntual[1]
3.1 Del texto citado se desprende que los derechos de la comunicación son sinónimos de la libertad de expresión;
3.2 Si se cita a la libertad es improcedente citar a sus componentes como si no formasen parte de contextos diferentes;
3.3 Los derechos de la comunicación no sólo comprenden a la libertad de expresión, sino también a los derechos establecidos en el artículo 16 de la Constitución, gran parte de los cuales se omiten en el texto propuesto;
3.4 Existe una lectura errónea del artículo 16 de la Constitución vigente, lo que conlleva, por ejemplo, a que la información pública debería ser elaborada en diversas lenguas, propuesta que, por otra parte, va más allá de lo establecido en el artículo 16.
10. El artículo 15 debería reformularse utilizando los términos apropiados para el caso. Se mal utilizan las palabras receptor y difusión, en lugar de cobertura y diversidad, como corresponde.
11. No se entiende la necesidad e importancia del artículo 16, puesto que ello regula la libertad de expresión. A más de que plantea un imposible: el aseguramiento por parte del Estado para que las opiniones de las minoría se protejan ante las de las mayorías.
12. El contenido del artículo 17 en lo referente a la censura previa es contradictorio con lo establecido en el artículo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos, la que establece prohibiciones, esto es censura previa.
13. El artículo 20 repite lo establecido ya en el artículo 10, por lo que es innecesario.
14. La Sección Segunda Deberes, Derechos y Responsabilidades de los Comunicadores Sociales, no es parte de una Ley de Comunicación, Es más propia de una Ley de Defensa Profesional de los Comunicadores Sociales. Sólo procedería su inclusión si se re-conceptualiza la Ley en la forma antes sugerida.
15. Los contenidos del Título II, Capítulo I De los Contenidos y Capítulo II De la Publicidad en los Medios de Comunicación, son más adecuados para insertarse en una legislación sobre medios. Esto es de gran importancia política, puesto que los grandes medios basan toda su matriz de opinión en contra de la aprobación de una Ley de Comunicación en estos aspectos.
16. El artículo 28 en relación a los códigos de ética señala que estos deberán actualizarse “si es del caso”. Los convenios internacionales disponen su revisión y actualización permanente.
17. El artículo 28 establece que los Códigos de Ética deben registrarse en el Consejo de Comunicación e Información. Las normas internacionales disponen que se difundan y no que se registren.
18. El artículo 31 no diferencia entre prohibiciones y contenidos posibles de ser afectados por censura previa, como lo establece el artículo 13 la Convención Americana de Derechos Humanos. Al así actuar les otorga una similar cualidad, lo que no procede.
19. El artículo 31, en su literal a) establece: “Los espectáculos públicos que atenten la protección moral de la niñez y adolescencia y aquellas que limita la Ley de esta materia”. Esta disposición rebasa lo contemplado en los convenios internacionales, puesto que posibilita el ejercicio de censura previa más allá de la protección moral de la niñez y adolescencia, únicas causales que pueden ser objeto de tales limitaciones.
20. En el TITULO III, CAPITULO I, FORMAS Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN, se mezclan conceptos propios de una Ley de Medios con la de una Ley de Defensa Profesional.
21. El artículo 60 debe reformularse, ya que existe confusión y limitaciones conceptuales acentuadas respecto a cómo se definen los monopolios y oligopolios, puesto que sólo hacen referencia a la propiedad y se omite todo lo relacionado con la dominancia del mercado.
22. La Sección IV Del Registro de Medios, no ofrece claridad diferenciadora entre el Registro cuyo objeto es meramente catastral del Registro como condición previa para ejercer las tareas de comunicación.
23. El artículo 65 establece un mecanismo de acreditación legal, lo que induce a pensar que el Registro cumpliría un ilegal rol, la precondición del registro para poder operar. Si ello es así debe recordarse que los instrumentos internacionales consideran el registro o la acreditación previa como un elemento de censura previa a la libertad de expresión.
24. El artículo 73, al establecer que formen parte del Consejo de Comunicación e Información representantes del Gobierno y de las Facultades de Comunicación Social, irrespeta las normas internacionales que señalan que en este tipo de organismos no pueden participar representantes del Gobierno o de quienes poseen intereses en el sector. En el caso del Ecuador, la similar estructura del CONARTEL y todos los desafueros cometidos, deberían ser más que suficientes para no repetir esta malhadada práctica.
25. El artículo 75 no incluye entre las funciones del Consejo de Comunicación e Información una función que es de gran importancia: la concesión de frecuencias de radio y televisión, como producto de la inconsulta disociación entre la comunicación y sus instrumentos.
26. Los artículos 87 y 88 del proyecto de Ley son contradictorios con lo establecido en el artículo 95 del mismo.
27. La Disposición General Segunda, establece que la estructura y funciones del CONATEL serán las establecidas en el Decreto 59, de 28 de septiembre del 2009. Al respecto valga señalar la improcedencia de tal reconocimiento y aceptación, dado que por Decreto Ejecutivo no pueden transferirse funciones y atribuciones establecidas en la Ley de Radio y Televisión vigente a la fecha. Esto adicionalmente implica aceptar que el Ejecutivo asuma funciones privativas de la Asamblea Nacional y que, además, ésta abdica explícitamente de tales funciones.
28. Por lo expresado respecto a la Disposición General Segunda, no proceden los contenidos de las Disposiciones Generales Cuarta y Sexta.
29. La Disposición Transitoria Segunda no procede por lo expresado respecto al Registro previo como mecanismo de censura previa.
De re-conceptualizarse el Proyecto de Ley no proceden las Disposiciones Derogatorias y Reformatorias. Deberían rehacerse si la voluntad de los
Diego Alejandro Gallegos Rojas
Las imperfecciones de la democracia se corrigen, se cauterizan con más y mejores libertades responsables. No es restringiendo las libertades, como equivocadamente pensamos que fortaleceríamos a nuestra embrionaria democracia. Es con la participación de la ciudadanía que genere debates democráticos, profundos, propositivos, convocando, de ser posible, a todas las instancias sociales para construir una libertad con responsabilidad, que es necesaria porque así es la vida misma. Esa libertad con responsabilidad nace conmigo y con los demás.
Sin embargo, esto no ha sucedido. Desde ciertos sectores de la mala prensa, se ha recurrido en algunas ocasiones a denigrar el buen nombre de las personas, el respeto a la vida privada, sin tener en cuenta el gravísimo daño moral que ha hecho a los afectados, lo que ha generado resistencia por parte de la ciudadanía. Frente a ello, existe también, la prensa seria, responsable, bien intencionada, que ha permitido y nos permite conocer las desviaciones del poder, que es bueno y justo reconocerlo.
La prensa no puede prostituirse ni ser incondicional ante nadie peor ante ningún régimen de turno, ni ceder a las tentaciones del poder para satisfacer los caprichos insaciables de cualquier gobierno. Tampoco puede ser fanática de su propio fanatismo, de su propia irreverencia. Los medios de comunicación deben tener la sabiduría suficiente para conocer y reconocer sus errores, sus vicios, sus imperfecciones; corregirlos, superarlos, consecuentemente, ser mejores, este es un llamado de atención para que se haga un mea culpa, de buena fe, porque la libertad de expresión también zozobra no sólo hacia la periferia, sino dentro de la propia mesa de redacción, imponiéndose a veces el poder de los dueños de los medios, que también mutilan el pensamiento, y que responderían a mezquinos intereses de una élite económica, intocable, endiosada que perdió su verdadero horizonte. No podemos ocultarlo, ha ocurrido así y esperemos que cambie. Mientras que, el poder político no debería ver a los medios de comunicación como sus verdugos, sus peores enemigos, más bien, debería tener la apertura necesaria, para garantizar el libre discernimiento, la autonomía de los ciudadanos y ciudadanas, y no ser el encargado de seleccionar lo que deberíamos leer, escribir, mirar e incluso hasta pensar, soñar, respirar…
Los medios de comunicación serían el termómetro perfecto para medir la capacidad de tolerar, de escuchar, de disentir, de dialogar, de respuesta, de prudencia, de humildad, de sabiduría, de consensos que tendría el poder frente a la opinión pública y entre los ciudadanos. Todo esto nos permitiría tener un ambiente de armonía, de reencuentro en la diversidad de las libertades con el pensamiento autocrítico-democrático.
La verdadera prensa, está ahí, para aplaudir, celebrar las acciones positivas de los gobernantes, y también para hacerle sombra al poder, con preguntas impertinentes, maliciosas, imprudentes. Si es así bienvenido sea. Los líderes auténticos no deberían extrañar aquello, es preferible conocer una crítica mordaz, que el halago mojigato, hipócrita, empalagoso, de ciertos asesores adulones, que obnubilarían a los gobernantes para alimentar sus egos, en consecuencia, ellos tampoco actuarían con plena libertad, porque estarían repletos de sus delirios mesiánicos, de grandeza.
La prensa no perdería su esencia de ser, aun cuando existan ideas escurridizas, deformadas, antipáticas, que incomodan a los regímenes. A veces son convenientes los abusos de opinión, a que existan excesos de opresión comandados desde el Estado. Entonces, la prensa debe gobernarse por valores éticos que no sean impuestos desde el poder, sino por ellos mismos, a través de principios honestos, coherentes, íntegros, transparentes, a fin de que sean el referente de credibilidad, de objetividad, de independencia, de imparcialidad, de un verdadero pluralismo democrático que reclama, exige la sociedad. Así entenderíamos que los medios de comunicación no sólo están para denunciar las torpezas y los desvaríos del poder, convirtiéndose en fiscalizadores de los actos de todos los gobiernos, sino que deben generar espacios de opinión, de reflexión, mirando con un rostro humano, de carne y hueso, sensible a la problemática de la gente empobrecida, descalza, constituyéndose así, en la conciencia y confianza social de todo el país.
Sin embargo, preocupa que la Asamblea Nacional a través de la Comisión respectiva, presentará el informe para el primer debate en el Pleno de la Ley Orgánica de Comunicación, sobre la libertad de expresión, lo que se pretendería es restringir, autocensurar, la divulgación del torrente de información que se genera en el país. Hacerlo desde el poder político es peligroso porque se estaría castrando a las libertades, resucitando los monstruos del fascismo, de las dictaduras que detestan, odian la libertad de opinión, de la prensa porque erróneamente considerarían que confabulan contra su obsesión de tener todo bajo control, lo que no es ético ni moral que se imponga una sola verdad, un solo pensamiento hegemónico, ideológico, que atenta contra la dignidad, los derechos humanos, consecuentemente, conspirarían contra nuestra inmadura democracia.
La libertad es un canto de resistencias, de utopías, de esperanzas… La libertad nos mira, nos confronta, nos abraza de frente y no de espaldas. Molesta que se tome el nombre del pueblo y con mensajes subliminales, aburridos, cansinos, pretenderían taladrarnos el cerebro, haciéndonos creer que tenemos los ciudadanos el poder, cuando no es verdad. Si en realidad lo tuviéramos, existiría una auténtica participación ciudadana, situación que todavía no la vemos. Preocupa que el gobierno se crea el dueño del poder, de la voluntad popular, porque justificaría sus actuaciones en la soberanía individual que no se agota sólo en el acto de votar. Por eso, desatinadamente, creen que así tienen la autoridad para desenredar la madeja democrática y lo único que consiguen es enredarnos más. Indigna también que se ufanen diciendo que lo hacen por amor al país, cuando sus acciones los deslegitiman. Si realmente lo aman, si son patriotas, aún están a tiempo de rectificar, eso demostraría la grandeza de sus espíritus generosos, de lo contrario, nos confirmarían con mucha tristeza que no aman a la patria ecuatoriana, que la aborrecerían desde el corazón, con las vísceras, con toda el alma.
La libertad de expresión, de prensa, no sólo es asunto de los periodistas, de los comunicadores sociales, nos concierne a todos, de lo contrario, las consecuencias serían catastróficas porque nos llevarían después a que los ciudadanos no podríamos opinar, escribir, investigar, cuestionar, proponer abierta y libremente sobre los actos del régimen e incluso sobre nuestra propia existencia. Todos tendríamos la obligación moral de defender las libertades, de protegerlas de los miedos que carcomen al poder. Para ello, debemos liberarnos de nuestros propios miedos, que nos estancan, que nos impiden ser libres. Tal vez, es esa la primera libertad a la que todos y todas debemos trabajar a conciencia, con responsabilidad, nuestra libertad interior. Sólo así daríamos un gran salto hacia el progreso humano, de lo contrario, parece que estaríamos paralizados. Eso le hace falta al gobierno, mirarse hacia dentro sin temor, como una especie de catarsis, de desahogo, de liberación, que también nos hace falta a todos. Es imperioso hacerlo, si deseamos un cambio positivo, optimista que trascienda hacia la liberación del poder que es también la sanación mental, espiritual de nuestra sociedad ecuatoriana, latinoamericana. Mientras aquello ocurra, defendamos a la libertad: libre, sin cadenas, sin censuras, ni mordazas.