Zapatos de papel maché

Por Luis Alberto Mendieta

Todo lo aprendí en el curso de manualidades. Sus manos sabias hicieron con papel y ante mis ojos, primores de birlibirloque, pintados lindamente con témperas y pastel. Eran manos sensuales, de uñas largas y limpias, con rechonchos hoyuelitos al final de cada dedo sabio y lujurioso, confabulados todos ellos en apretar y acariciar hasta el éxtasis.

Fue ella la que me enseñó a hacer zapatos de papel maché. Le robé la idea, todos lo saben. Gracias a ello me hice rico, y corroboré que en el fondo, este mundo es de papel.

De papel el orzpmo con que compré amor y conciencias en la Corte de Justicia, para vivir con fasto luego de que se largó de mi vida de papel, cuando le gané el juicio por plagio que encolerizada por mi descaro interpuso un día: litigio con aroma a sábanas frías.

De papel las letras que la enamoraron, de papel mi corazón adolorido, que también endureció en dura costra de papeles verdes.

Aún conservo el primer par. Eran rojos, con hebilla dorada a marcador. Causaron sensación en las calles, sobre todo entre las jovencitas, que se tiraban histéricamente de los cabellos en su lucha por hacerse con un par, cuando la percha empezaba a vaciarse. Los viejos tardaron un poco, pero acabaron rindiéndose ante la moda y así, conseguí que todo el mundo, al menos durante aquel verano, la obligara a recordarme, aunque sea como al ladrón que se hizo rico vendiendo sus zapatos de papel maché.

2 comentarios para “Zapatos de papel maché”

  1. MIGUEL MOLINA Dice:

    Felicitaciones por el aporte a la cultura, toda creación artisitica ,más si tiene vinculación y compromiso, merece el respeto y el reconocimento de los que gustamos de la lectura

  2. marcelo barona Dice:

    Felicitaciones por tu creatividad.
    Saludos

    Marcelo

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